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CUANDO ABRÍA LA 'DIRECTÍSIMA'

50 aniversario de la muerte de John Harlin II en el Eiger

Montañero y piloto del ejército, fue el primer estadounidense en escalar la norte del Eiger (1962) y abrió la Directísima Americana al Dru (1965). Falleció cuando se rompió la cuerda fija por la que ascendía cuando trabajaba en la apertura de la futura Harlin Direct al Eiger en 1966.

Desnivel.com - Martes, 22 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 21:20h.

John Harlin II (izquierda), junto a Tom Frost, Gary Hemming y Stewart Fulton en el refugio L'Envers des Aiguille en 1963
John Harlin II (izquierda), junto a Tom Frost, Gary Hemming y Stewart Fulton en el refugio L'Envers des Aiguille en 1963 (Foto: John Harlin III)

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  • John Harlin II (izquierda), junto a Tom Frost, Gary Hemming y Stewart Fulton en el refugio L'Envers des Aiguille en 1963 John Harlin II (izquierda), junto a Tom Frost, Gary Hemming y Stewart Fulton en el refugio L'Envers des Aiguille en 1963
  • John Harlin II (30 junio 1925-22 marzo 1966). Falleció al rompérsele la cuerda fija por la que ascendía cuando abría la Directísima del Eiger. John Harlin II (30 junio 1925-22 marzo 1966). Falleció al rompérsele la cuerda fija por la que ascendía cuando abría la Directísima del Eiger.
  • John Harlin III y Layton Kor en una imagen de 2008. Layton formaba parte del equipo que se encontraba abriendo la directa del Eiger (1966)cuando murió su padre (John Harlin II) al romperse una cuerda fija. John Harlin III y Layton Kor en una imagen de 2008. Layton formaba parte del equipo que se encontraba abriendo la directa del Eiger (1966)cuando murió su padre (John Harlin II) al romperse una cuerda fija.
  • John Harlin ante la tumba de su padre en Leysin John Harlin ante la tumba de su padre en Leysin
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John Elvis Harlin II (1935-1966) fue uno de los alpinistas estadounidenses más reconocidos de su época, aunque lo cierto es que tuvo poco tiempo de vida para desarrollar todo su potencial. Además de montañero, era piloto del ejército de los Estados Unidos, aunque en sus últimos años estuvo residiendo en Leysin (Suiza), donde trabajó como director de deportes de la escuela americana.

De este modo, fue en Europa donde condujo su actividad alpinística a un nivel superior, que le granjeó la admiración y el reconocimiento general. Mucho de eso se debió a su ascensión, en 1962, de la cara norte del Eiger, a través de la ruta original de 1938 de Anderl Heckmair, Ludwig Vörg, Hainrich Harrer y Fritz Kasparek. Fue el primer alpinista de los Estados Unidos en escalar la vía alpina más mítica de la época.

Posteriormente, llevó a cabo otras ascensiones remarcables en los Alpes, principalmente la Directa Americana al Dru en 1965. Ese mismo año, fundó la International School of Modern Mountaineering en Leysin, que continúa activa hoy en día como International School of Mountaineering - ISM.

Muerte en el Eiger

Ambas realizaciones en el Eiger y el Dru parecen marcar el destino de John Harlin, que en 1966 se embarcó en una nueva aventura con su amigo y compañero de cordada Dougal Haston. El objetivo era intentar la ascensión de la cara norte del Eiger a través de una nueva ruta directa que Harlin había concebido. La cuerda fija por la que progresaba se rompió, a unos 600 metros de la cima. John Harlin II falleció como consecuencia de la caída.

Sin embargo, su vía no quedó inconclusa. Dougal Haston unió fuerzas con los alemanes Jörg Lehne, Günther Strobel, Roland Votteler y Siegfried Hupfauer para completarla en su memoria. Lo lograron y bautizaron la directísima a la norte del Eiger como Harlin Direct. La trágica historia de la muerte de John Harlin quedó inmortalizada en el libro Direttissima: The Eiger Assault, escrito por el británico Peter Gillman (periodista que siguió de cerca la escalada) en colaboración con Dougal Haston.

John Harlin III, hijo alpinista y escritor

El hijo de John Harlin II, que tenía nueve años cuando murió su padre y lleva por nombre John Harlin III, también ha dedicado su vida a la montaña. No sólo desde la perspectiva deportiva sino también cultural y periodística, pues fue redactor jefe del American Alpine Journal además de autor de varias obras entre las que destaca The Eiger Obsession: Facing the Mountain that Killed my Father. Su viaje al Eiger para enfrentarse a esa obsesión fue llevada a la gran pantalla en un documental en formato IMAX en la espectacular Alpes, gigantes de la naturaleza. Además, ha realizado interesantes actividades como una particular vuelta a Suiza montañera o una apertura de una nueva ruta en la vertiente italiana del Mont Blanc.

El relato de Leo Dickinson

En su libro "Todo es posible", editado por Ediciones Desnivel, el cineasta inglés Leo Dickinson relata como reconstruyó el accidente de John Harlin para un documental. Del capítulo que escribe sobre este tema hemos extraído su relato de cómo John Harlin planteó la Directísima, los acontecimientos que rodearon aquella escalada y como se produjo el accidente:

"Harlin estudió “su” directísima desde un helicóptero y realizó tres ascensiones de reconocimiento antes de sentirse preparado para un intento definitivo. A mediados de febrero de 1966 Harlin y los compañeros por él elegidos, el americano Layton Kor y el escocés Dougal Haston, se hallaban en Keine Scheidegg, al pie de la cara norte del Eiger, dispuestos a comenzar la escalada tan pronto como el tiempo lo permitiera. Repentinamente y sin previo aviso, un fuerte equipo alemán compuesto por ocho escaladores entró en escena. El duelo había comenzado. Durante el resto del mes y la mayor parte del mes siguiente los dos equipos estuvieron ascendiendo y retirándose para volver a intentarlo de nuevo, arrebatándose uno a otro la delantera. Y durante todo aquel tiempo los reporteros ser reunían cada vez en mayor numero con el fin de seguir los progresos de los alpinistas.

Para el Daily Telegraph trabajaba un joven periodista británico llamado Peter Gillman, que mantenía por radio contactos regulares con Harlin y registraba en su grabadora todas las conversaciones mantenidas con él y con los otros participantes. Más tarde utilizaría estas grabaciones al realizar el libro “Eiger Direct”, que escribió en colaboración con Dougal Haston, uno de los cinco hombres que llegaron a la cumbre después de la muerte de Harlin.

Hiciera lo que hiciera, Harlin daba qué hablar, y su reputación fue creciendo paralelamente al aura que parecía rodearle. Corrieron historias sobre su éxito con las mujeres y su dureza en la pelea y la bebida. Ciertos o no, él no se esforzó en desmentir tales rumores, y parecía deleitarse en la notoriedad. Naturalmente, disfrutaba las alabanzas que acogían sus nuevas y difíciles rutas. “No buscamos la publicidad", solía decir, “pero está claro que sabemos cómo utilizarla”.

Allá por la época de la ruta Directa del Eiger, Harlin había elevado esta técnica al categoría de arte. Si quería reunir suficiente dinero para su asedio a la pared, tenía que vender su historia al mejor postor, y logró persuadir al Daily Telegraph para que respaldara la totalidad de la empresa. Sin embargo, ni el propio Harlin hubiera podido predecir el adicional interés que aportaría la rivalidad con el equipo alemán. A la gente le entusiasma la competición. Las tácticas tipo asedio que ambos grupos se vieron obligados a adoptar sólo sirvieron para realzar su dramatismo.

Harlin mantenía contactos regulares por radio desde una cueva de nieve situada a media altura en la pared, y a decir verdad el mensaje que aquello boletines diarios parecían querer transmitir era: “¡Venid a verme escalar!”. Tal vez tentaba peligrosamente al destino, pero la posibilidad del fracaso no tenía sitio en las ecuaciones de Harlin. Estaba habituado a tener éxito en todo lo que hacía. Sin embargo, las tensiones creadas después de un mes de vivir en forma tan expuesta, siempre en el máximo de energía nerviosa, prácticamente decretaron el desastre. Según las pautas de la tragedia griega, es fácil imaginar que el Eiger necesitaba un sacrificio, y que simbólicamente la víctima del sacrificio debía ser Harlin, la figura en rojo, el centro de la escena, aquel que había elevado la voz más aún que los demás gritando a los dioses su audaz desafío. Poco debe sorprendernos que la prensa mundial, invitaba a ir allí y contemplar el espectáculo se diera un festejo con aquella historia tras el accidente de Harlin.

Sólo una persona presenció la caída de John Harlin. Peter Gillman se hallaba mirando por el telescopio, recorriendo la línea de cuerdas fijas para comprobar los progresos, cuando un bulto rojo pasó atravesando su campo de visión y continuó su caída hasta el pie de la pared. Gillman tuvo la vívida sensación de haber visto brazos y piernas extendidos en tanto la figura se precipitaba en el vacío, y con el angustioso presentimiento de la certidumbre supo que no había sido una mochila cayendo. Barrió la base de la pared con el telescopio y divisó algo rojo en la nieve.

A través de los frecuentes contactos por radio, Gillman se había involucrado mucho en aquella ascensión y había trabado amistad con la familia y los amigos de Harlin durante la larga espera al pie de la montaña. Se hallaba visiblemente consternado cuando corrió a informar a Chris Bonington y Don Whillans, hospedados en el mismo hotel. Las personas tenemos una válvula de seguridad interna que nos hace reacios aceptar las verdades demasiado crueles. Aún cuando Gillman estaba convencido de que “alguien” había caído, Bonington se aferró a la esperanza de que existiera una explicación menos terrible, Sin embargo, al aproximarse con esquís al punto referido hallaron el cuerpo de Harlin hundido en la nieve. Había caído alrededor de 1.350 metros al romperse la cuerda fija por la que ascendía, justo debajo de la Araña".

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