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El hermano de Alex Huber es mucho más que eso. Sus logros en las grandes montañas le llevaron a ganar el Piolet d’Or en 2000. Hablando con él se descubre una personalidad divertida y generosa, que continúa apasionada por la escalada y el alpinismo, al que planea volver.
Isaac Fernández - Jueves, 1 de Diciembre de 2011 - Actualizado a las 19:01h.
Thomas Huber se despide después de la entrevista que viene a continuación con un consejo que dice mucho de él: “Sé siempre feliz, si no eres feliz con lo que haces estás en el deporte equivocado, estás en el camino equivocado”. Efectivamente, es una persona feliz y que se adivina contenta con aquello que hace.
El alpinista y escalador (por este orden) alemán, hermanísimo de Alex en la cordada conocida como los Hermanos Huber, se revela como un torrente de energía. Parece del tipo de personas que no hace ninguna cosa por el simple hecho de hacerla, sino que exprime como un limón cada una de sus experiencias y cada una de sus vivencias. Tampoco habla por hablar ni dice las cosas por decirlas. Pueden aparecer dudas sobre si se encarna en filósofo o es un iluminado; en cualquier caso, habla con pasión y se mueve con los ojos bien abiertos.
Su apariencia es marcadamente salvaje. Pero su interior, que va emergiendo detrás de un telón de introspección durante la conversación, descubre una personalidad tremendamente humana, divertida y con una profunda generosidad. Una generosidad que lo llevó en su día a renunciar a su prometedora carrera como alpinista de altísimo nivel en pos de la felicidad que ha obtenido recorriendo las paredes del mundo con su hermano. Entre sus logros alpinísticos, destacan la apertura de la ruta Tsering mosong (VII+, A3+) al Latok II (7.108 m) en 1997; la segunda ascensión de la cara suroeste del Latok IV (6.445 m) en 1999; la primera ascensión del pilar norte del Shivling (6.543 m) con Iwan Wolf, que le valió el Piolet d’Or de aquel año; o la primera ascensión al Ogro III (6.800 m) y la segunda al Ogro (7.285 m) en 2001.
"Desde que me metí en el mundo de la escalada profesional, sé que el tiempo es lo más importante que hay en la vida"
Después de un largo paréntesis de diez años, en los que ha acompañado a su hermano en grandes escaladas por paredes de medio mundo, parece que ha llegado de nuevo el momento del alpinismo.
El título de
tu presentación en la IMS era En un vacío
en el tiempo, ¿por qué es tan importante el tiempo para ti?
Desde que me metí en el mundo de la escalada profesional, sé que el tiempo es
lo más importante que hay en la vida, porque siendo un escalador o montañero
profesional no tengo la oportunidad de entrenar o escalar cada día, porque
tienes un montón de cosas que hacer: responsabilidades de trabajo, asistir a
presentaciones, hacer entrevistas… De repente, me di cuenta de que el horario
es muy apretado. Y cuanto más famoso eres, más apretado es el horario. Por eso
el tiempo es lo más importante, porque el tiempo te da la oportunidad de hacer
lo que más te gusta. Y a mí hay dos cosas que son las que más me gustan: estar
con mi familia y pasar buenos momentos con ella, y estar en las montañas.
O sea, que
los sponsors o esa parte profesional de la escalada te resta tiempo de las
partes más importantes de la vida para ti…
Sí. Es una pérdida
de tiempo, pero también me brindan la oportunidad de llevar este tipo de vida,
o sea que simplemente se trata de encontrar el equilibrio. A veces, en esta
época en que el tiempo tiende a avanzar más y más deprisa, es difícil encontrar
ese equilibrio. Y a veces, cuando hablas con las empresas tienes que saber
decir no. Decir no en este negocio es también importante, porque el tiempo es
también lo que vives, es tu vida. Y si vas demasiado lejos en el alpinismo y te
olvidas de decir que no en determinado punto de tu camino hacia la cumbre
puedes morir y entonces tu tiempo se termina.
"En las montañas, hay que saber decir que no"
¿Cuándo fue
la última vez que dijiste tú que no?
Hace poco dije que no: Mi hermano y yo tenemos una vía llamada Karma, de siete largos con un par de
ellos de 8c y otros dos de 8a, en Loferer, pero no teníamos tiempo material
para terminarla porque hacía demasiado calor y decidimos que no iba a ser este
año. Dijimos que íbamos a frenar este proyecto, que íbamos a entrenar más, y ojalá
el año que viene consigamos terminarlo. Pero es algo mental, simplemente para
estar centrados, como para decirnos: la escalada es tan maravillosa, no debería
forzarse tanto como para quedar harto de ella, no queremos eso. Debes decir no.
En las montañas, algunas veces he tenido que decir no. En Patagonia, por ejemplo, o también en la Antártida dijimos no. Quizás un par de días después pudimos continuar, pero en ese momento dijimos que no porque quizás era demasiado peligroso. Siempre tienes que saber que el montañismo es un deporte peligroso. Y tu vida, especialmente en esa naturaleza, se encuentra algunas veces en un borde muy afilado. Tienes que ser consciente de ello en cada minuto y de cada segundo, y cuando lo sabes, entonces te sientes realmente bien en ese camino.
La otra parte
del título de tu presentación era el “vacío” en el tiempo. ¿Cómo lo explicas?
El vacío del
tiempo, es bastante simple. Tú tienes el tiempo de tu vida: naces, vives y
mueres. Pero hay algunos momentos en la vida, que son poco comunes y que es
bueno que sean poco comunes, pero que a la vez son tan ricos… Creo que todo el
mundo conoce estos momentos en los que piensas que el tiempo no corre… En los
que no hay nada que importe más allá del momento. Es increíble. Es quizás
cuando escalas una vía muy dura pero te parece fácil. Te habías caído
muchísimas veces en esa vía pero de repente todo funciona muy fácil. Ese es uno
de los momentos que cualquiera podría definir como “un momento perfecto de la
vida”, y ese es el vacío. La fortuna, la ‘suerte’ [Nota del redactor: dice esta
palabra con mucha fuerza y en castellano; la repetirá así en adelante].
Eso es algo
espiritual…
Es algo espiritual. Alguna gente no espera esos momentos de ‘suerte’ y esta
gente sólo va de un objetivo a otro. Quizás es muy buena en aquello que esté
haciendo, ya sea la escalada o el alpinismo o quizás tu trabajo, pero no
sienten el momento. Sólo hace falta mirar a los ojos de esa gente para ver que
están tristes, porque sólo tienen la codicia de tener más, más, más… y no
pueden detenerse y respirar.
¿Entiendo
entonces que tú eres feliz con tu vida y tu manera de ver las cosas?
Soy super
feliz. También tengo la filosofía de que cada uno tenemos las habilidades de
sentir ese momento de ‘suerte’ en una parte muy pequeña de tu vida: con la
familia, en un momento perfecto en que abres una botella de cerveza fría… Hay
que aprender a vivir esos pequeños momentos perfectos, aceptarlos y estar a
punto para los grandes. Si no, cuando llegan los grandes momentos perfectos, no
hay base para sentirlos.
Dices que la
familia es muy importante para ti y todos nosotros te conocemos como una parte
del paquete Hermanos Huber, ¿cómo es tu relación con tu hermano en las
montañas? ¿Forma parte de esa importancia que le das a la familia o es otra
cosa?
No, no, es la relación de la familia, la relación de la misma sangre. Es mi
hermano y es una historia totalmente diferente que escalar con cualquier otro
compañero. He aprendido de mi experiencia cómo tiene que ser la cordada
perfecta. Si eres un gran montañero, la manera fácil es encontrar a alguien que
sea tu mejor contrapartida, y entonces puedes crecer. Pero Alex y yo somos los
dos machos alfa, muy fuertes de mente, y creo que si no fuéramos hermanos sería
muy difícil escalar juntos. Pero de alguna manera, nos sentimos tan próximos desde
nuestra niñez que estos dos fuertes caracteres se convierten en una sola cosa
que es asombrosamente poderosa.
"Wolfgang Güllich podría significar para mí… más o menos todo"
¿Piensas que
quizás esa sea la clave que explica que varias parejas de hermanos sean tan
buenos como cordada?
Sí, por
supuesto. Estoy convencido de que esa es la razón por la que los hermanos Pou y
muchos otros son realmente exitosos en este caso, porque la mayor parte del
tiempo el hecho de ser hermanos te lleva a un terreno totalmente nuevo de
exploración. Es maravilloso, cuando nos peleamos con mi hermano durante el
camino y a la hora siguiente somos los mejores amigos. Nos podemos amar o nos
podemos mandar a tomar por culo… nos conocemos el uno al otro, y es también muy
importante el hecho de poder pelear o discutir. Porque, por ejemplo, en una
expedición, nadie puede decir que todo el mundo sea muy feliz después de cinco
semanas esperando sentados allí. Si no eres hermano, de repente te puede salir
un “que te den por culo”, y entonces es algo personal y todo se cae a pedazos.
Pero como hermanos, yo conozco a mi hermano y sé exactamente cómo reacciona,
por lo que puedo pellizcarlo o él puede pellizcarme a mí, y sabemos que sólo es
por ese momento y que en seguida desaparece.
Cambiando de
tema, dedicaste tu presentación a dos personas muy importantes para ti,
Wolfgang Güllich y Kurt Albert, ¿qué significan para ti?
Wolfgang Güllich podría significar para mí… más o menos todo. Todo escalador
tiene un ídolo y quizás las jóvenes generaciones nos tengan como ídolos a Alex
o a mí o a quien sea. Sé que Wolfgang no era mucho mayor que yo, quizás diez
años, pero fue la década en la que vi las fotografías de Yosemite en las que
Güllich escalaba por ejemplo la vía Alien,
con su cuerpo increíblemente entrenado sosteniéndose con una sola mano. Yo leía
las revistas y buscaba en ellas a Wolfgang y Kurt, porque ellos iban a unos
sitios adonde yo también quería ir. Indudablemente, ellos me inspiraron,
encontrando nuevas líneas y nuevas formas. Ayer estuve hablando del tiempo y
dediqué la presentación a Wolfgang y Kurt para dejar constancia de que ellos
vivieron la vida del modo en que comenté al principio, cuando explicaba el
título: vives, naces y mueres y tienes que ser consciente de la vida. Se lo
dediqué por dos razones: primero porque ellos me mostraron mi camino y segundo
para mostrar a la gente que no vivieron mucho tiempo pero vivieron cada segundo
de su vida, y eso es genial. Ellos sabían lo que es vivir en una especie de
vacío en el tiempo, porque ellos aceptaban la ‘suerte’; aceptaban la vida.
¿Cómo
describirías a Thomas Huber? ¿Quién eres tú?
¿Quién soy
yo? Soy un hombre de familia, conectado a tierra, divertido y un escalador
apasionado. La escalada y las montañas son mi vida, absolutamente. Y aunque tenga
44 años, mi corazón es bastante más joven.
"No siempre es necesario que sigas el camino en el que eres el mejor"
Dices que
siempre estás buscando nuevas cosas, nuevas líneas, has estado en Yosemite, los
Alpes, el Karakórum, Patagonia e incluso la Antártida… ¿siguen existiendo
nuevas cosas y nuevas líneas?
Sí, y realmente deseo que mi cuerpo me ayude a jugar el mismo juego que mi
mente, porque mi mente está loca. Estoy loco, y realmente quiero seguir la línea
de la exploración, de encontrar nuevas cosas, porque todavía hay mucho que
hacer. Quiero ver qué hay más allá de la siguiente esquina, como un niño
pequeño.
"En realidad, el éxito o los objetivos son sólo la herramienta para sentir el momento"
¿En qué
actividades estás más interesado actualmente?
Todavía escalar, escalar y escalar, y también en el futuro alpinismo. Hubo un
tiempo, en 2001, en que hice el Ogro, el Shivling, el Latok y todo iba muy bien
y me sentía muy fuerte en altura, pero entonces Alex dijo “las expediciones
están bien, pero lo que yo realmente quiero hacer es escalar”… Ese fue un
momento fuerte para nosotros como hermanos. Mi camino quizás hubiera sido algo
parecido al de Steve House, en el alpinismo, porque sé que soy muy fuerte en
ese entorno, y Alex quería volver más a la escalada, y entonces dije “ok,
tienes razón”. Los argumentos estaban de su parte, ya que él decía que cuando
fuésemos mayores todavía podríamos ir a las grandes montañas y mientras tanto
podíamos tomar el camino de la escalada. Y volví a la escalada e hicimos la Zodiac e hicimos el récord de velocidad
a The nose e hicimos muchas otras
cosas… Creo que fue una buena decisión, no sólo por nuestro deporte sino que
mentalmente también fue una buena decisión porque regresamos como un gran
equipo y Alex ha sido uno de los escaladores punteros. Yo quizás he estado
siempre un paso por detrás, especialmente en la escalada… Quizás soy mejor en
alpinismo, pero realmente quería volver a la escalada a pesar de que Alex fuera
ligeramente mejor. Ahora somos un poco más iguales; la edad nos ha hecho
iguales. Y fui muy feliz. No
siempre es necesario que sigas el camino en el que eres el mejor; para
mí, la cuestión social es lo más importante. Y en nuestro caso, lo más
importante fue que volvimos a estar encordados otra vez. Para mí, por supuesto
fue un paso atrás, pero para nosotros fue un enorme paso adelante y estoy
contento por ello.
Es una manera
muy poco habitual de ver las cosas. No hablas de resultados, de éxito…
No, para ser honesto, cuando abras el libro de tu vida al final, no siempre
trata de resultados, sino de los momentos sociales, de lo honesta que haya sido
tu vida, de lo grande que haya sido tu vida. También tiene que haber algunos
éxitos, por supuesto, algunos momentos… En realidad, el éxito o los objetivos son sólo la herramienta
para sentir el momento, nada más. Yo creo que no soy un cazador, que cuelga
sus trofeos en la pared; no voy por ahí diciendo: soy el Hombre-Ogro, soy el
Hombre-Shivling, soy el Hombre-Zodiac… No, eso no es importante.
"No estamos interesados en las vías normales a las grandes montañas"
¿Cuáles son
tus próximos objetivos, además de Karma?
Esa es siempre la pregunta que menos me gusta. Incluso cuando regresas a casa
con una historia bonita de una gran expedición, con un cuento bonito que contar
en la mochila, siempre te dicen: “Hola, buenos días, Thomas, tengo una
pregunta, ¿qué será lo próximo?”. La gente siempre quiere saber qué será lo
próximo. Algo que te puedo decir es que queremos explorar, queremos encontrar
nuevas líneas y llevarlas a cabo. Vamos a seguir viajando alrededor del mundo,
encontrando grandes cosas no sólo para los medios… por supuesto, somos
profesionales y también tenemos que trabajar con ello, pero es más para
nosotros. Y por supuesto también vamos a ir a las grandes montañas. Estamos
alcanzando la edad para ello.
O sea, ¿que
os veremos no sólo escalando sino también como alpinistas?
También como alpinistas. Lo que sí quiero decir es que no estamos interesados en las vías normales a las
grandes montañas. Ese no es, por supuesto, mi camino.
"La nueva generación tiene que encontrar su propia forma de hacer las cosas"
Eso es algo
que tiene que ver con la siguiente pregunta: ¿qué es lo más importante para ti,
el estilo o la pared, el estilo o la montaña?
Creo que es una progresión. Anteriormente, había una gran cantidad de paredes y
montañas vírgenes, y lo más importante era el muro, la línea. Ahora, con toda
esa cantidad de gente escalando los muros más preciosos sin dejar material tras
ellos, como en el Cerro Torre donde la mayoría de líneas se escalan así… Hay
que encontrar nuevas formas de hacer, y eso corresponde a la generación de los
jóvenes. Quizás no se trate de ser el más rápido o de escalar lo más difícil,
sino de encontrar nuevas formas, y quizás nuestras mentes están demasiado
cerradas para verlo y la nueva generación pueda verlo. Estuve hablando de este
tema con Marko Prezelj y estoy seguro de que en el futuro el estilo será mucho
más importante. Ese será el reto. Y veremos algún día una cordada escalando una
cara norte en el buen estilo, de la manera correcta, o quizás escalarán una
cara norte alpina limpiando toda la basura de los rusos. Quizás este es el
estilo de montañismo ecológico, renaturalizando la montaña hacia lo que había
sido antes. Eso quizás puede formar parte del montañismo. Algo de retorno a lo
esencial: ser un fuerte alpinista en estilo alpino y a la vez ser el perfecto ‘limpiador’.
Curiosa y
futurista manera de ver las cosas…
Sí, la nueva
generación tiene que encontrar su propia forma de hacer las cosas, porque
nosotros –nuestra generación- cometimos un error: pensamos que nuestra
generación, y por eso estoy en contra de equipar totalmente con parabolts vías
alpinas, tenía que escalar una vía cada tres metros y tenemos que dejar que la
próxima generación pueda desarrollarse. Creo que Adam Ondra se encuentra en un
buen camino, pero incluso él necesita encontrar no nuevas líneas sino nuevas
maneras, pero estoy seguro de que él lo está haciendo, porque sino al final no
será suficiente para ser el escalador más fuerte.
En otro orden
de cosas, recientemente has estado colaborando con organizaciones sociales, que
dan apoyo a varios proyectos, ¿podemos hablar de ello?
Sí, claro. Es algo normal. Te haces más famoso y recibes más emails: “por
favor, ayuda a este hospital en África; podrías colaborar con esto de aquí;
formar parte de aquello de allá”… Es masivo. Y es muy difícil filtrar lo que
deberías decir o lo que deberías hacer, porque todo es bueno pero no puedes
bailar en todos los escenarios. No es posible. Por ello, sólo me ocupo de un
gran proyecto y estoy al 100% con él; es el de Himalaya-Karakorum-Hilfe, porque
ya existía cuando empezamos, antes de que fuéramos famosos, y por eso es tan
importante para mí, porque es real y es honesto. Alex y yo hemos recogido al
menos 100.000 euros, y cada año se han podido construir buenas cosas en Skardu,
en Askole, en Kurphe… pero no solo poniendo ahí los edificios, sino
modernizando canalizaciones, haciendo un pequeño hospital, sólo ayudándoles a
que los standards de salud sean un poco mejores y que así no haya tanta
mortalidad infantil.
¿Sientes que
esta cooperación forma parte de tu actividad como escalador o es otra cosa?
Sí, es otra cosa, pero a la vez quieres devolver algo de vuelta. Algo simple:
cada año, si no voy a Pakistán, mando una carta con algo de dinero a Ismail y
Kassim. ¿Sabes por qué? Primero de todo, ellos no son los más pobres pero no lo
necesitan, pero principalmente porque yo los utilizo siempre en mis
presentaciones: cantan para mí, rezan para mí y yo los filmo, hago un show con
ello, y esto es simplemente para darles las gracias y decirles que ellos me ayudan
a mí y yo quiero ayudarles a ellos. Y eso es muy importante en la vida: si tú
recibes algo de alguien, debes dar también algo a cambio. Si aceptas ese
círculo, todo fluye maravillosamente. He pasado grandes momentos con ellos y
espero pasar grandes momentos en el futuro en Pakistán y en el Karakórum. Con
Himalaya-Karakorum-Hilfe puedo devolver al Karakórum algo de eso.

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