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Tras un maratón de montaña aumentan la destrucción muscular, la oxidación de triglicéridos y la concentración de lactato en la sangre. Estas son las principales conclusiones de un estudio de Vicente Javier Clemente Suárez llevado a cabo entre corredores del primer maratón Pueblo de los Artesanos.
Sergio Prieto - Viernes, 30 de Diciembre de 2011 - Actualizado a las 12:25h.
En las cifras obtenidas en la toma de muestras se puede ver cómo los valores de creatinkinasa y lactato aumentan significativamente, al igual que los de urea, aunque éstos no de forma significativa.
Los cambios en la bioquímica sanguínea en maratón han sido estudiados por numerosos autores, pero no se había realizado ninguna investigación en maratones de montaña hasta ahora.
Pero el estudio de Vicente Javier Clemente Suárez, publicado en el último número de la revista Motricidad, especializada en ciencias de la actividad física y del deporte, viene a cubrir en parte ese hueco al abordar los cambios en la composición de la sangre antes y después de correr un maratón de montaña.
¿Y qué hizo Vicente para medir los cambios del organismo? Puso en observación a ocho corredores (siete hombres y una mujer) finalistas del I Maratón Pueblo de los Artesanos (Torrejoncillo) de 42,2 km de distancia y 2.147 m de desnivel acumulado. Su objetivo era analizar los cambios en la concentración sanguínea de creatinkinasa, urea, triglicéridos, hemoblobina, glucosa y lactato antes y después del maratón de montaña.
Se realizaron dos tomas de muestras, una dos horas antes del comienzo de la prueba y otra inmediatamente después de finalizarla. Para la extracción de sangre, el sujeto se colocaba de pie con los brazos flexionados y se realizaban seis punciones en un dedo. La sangre era inmediatamente analizada en los sistemas Accusport y Reflotron tras realizar la extracción.
Al finalizar la prueba, los corredores no podían tomar ningún líquido ni alimento hasta haber realizado la extracción de sangre. No obstante, debido a la falta de medios y la dificultad de la prueba, no se pudieron controlar las ingestas de agua y alimentos de los atletas durante la prueba y tampoco era cuestión de obligar a los corredores a desfallecer por el camino, pues tenían que sacarles la sangre al final del mismo. En los valores obtenidos en la toma de muestras (ver la tabla 1 de la imagen) se puede ver cómo los valores de creatinkinasa y lactato aumentan significativamente (p<0.05), al igual que los valores de urea, aunque éstos no de forma significativa.
Asimismo, las concentraciones sanguíneas de Hb y glucosa disminuyeron, aunque no significativamente. Finalmente la concentración sanguínea de triglicéridos disminuyó, esta vez, significativamente (p<0.05).
Los valores de creatinkinasa casi cuadriplicaban los obtenidos en la toma que había servido de referencia. Estos valores son similares a los obtenidos por Sánchez-González en un estudio de 2003 en un maratón y el aumento producido también es parecido a los obtenidos por otro estudio de Haibach y Hasler en 1985 al finalizar otro maratón. Sin embargo, los valores obtenidos son muy inferiores a los medidos por Kratz en 2002, Smith en 2004 y Siegel en 1980 y 2007.
En cualquier caso, Se observa un aumento de las concentraciones de creatinkinasa después de realizar el maratón de montaña y esto hace suponer un rotura celular debido al trabajo muscular intenso y pequeñas microlesiones, de acuerdo a los aumentos de Ck monitorizados, pero que son inferiores a los obtenidos después de realizar un maratón convencional. ¿Por qué? Porque en un maratón de asfalto el suelo es más duro y los impactos al realizar las zancadas podrían desencadenar una mayor rotura de fibras que al correr por la tierra, menos dura que el asfalto, de un maratón de montaña.
Los valores de urea sanguínea sufrieron un notable aumento, aunque no significativo, después de la prueba. Estos resultados coinciden con los obtenidos por Smith en 2004 y Kratz en 2002 donde también aumentaron los valores de urea sanguínea después de la prueba. Estos aumentos pueden considerarse dentro del rango de normalidad ya que están generalmente aumentados después de la realización de esfuerzos prolongados y extenuantes.
Una "buena" noticia es que La concentración sanguínea de triglicéridos disminuye significativamente: un 27.3%. Es sabido que durante el ejercicio prolongado los ácidos grasos libres son la primera fuente de energía y después de una disminución inicial su concentración sube durante el ejercicio prolongado. ¿Por qué? Porque, probablemente, el ejercicio induce una descarga de catecolaminas que estimulan la lipólisis del tejido adiposo (proceso metabólico mediante el cual los lípidos del organismo son transformados para producir ácidos grasos y glicerol).
Además, durante el ejercicio, por encima o por debajo del umbral anaeróbico, como en esta prueba, los ácidos grasos libres no pueden satisfacer las necesidades oxidativas y el organismo echa mano de las reservas de triglicéridos intramusculares por lo que su concentración disminuye después de la prueba. Las distintas características de los atletas, así como el perfil de la prueba afectan a la concentración final de esta variable.
No se encontraron diferencias significativas de la hemoglobina (proteína que contiene hierro y que le otorga el color rojo a la sangre) entre los valores tomados antes y después de la prueba, del mismo modo que después de realizar carreras de montaña de entre 23 y 48 km.
La concentración de glucosa sanguínea tampoco sufrió cambios significativos. Esta normoglucemia se consigue por mediación de las hormonas que intervienen de forma directa (insulina y glucagón) o indirecta (catecolaminas, cortisol y somatotropa). Estos resultados contrastan con otras investigaciones donde se comprobó que después de un maratón se producían aumentos en su concentración y otras en las que se registraban disminuciones en la concentración sanguínea de glucosa al finalizar un maratón. Los resultados varían en función de los carbohidratos, pues los valores aumentan al tomar carbohidratos y disminuyen si no se toman.
Al igual que después de un maratón sobre asfalto se observó un aumento significativo en la concentración sanguínea de lactato y representa el mayor reclutamiento de unidades motoras de contracción rápida, la capacidad de amortiguación tisular y plasmática y la capacidad de determinados órganos de utilizar este producto del metabolismo.
La investigación de Vicente Javier ha demostrado que después de realizar un maratón de montaña se produce un aumento en la destrucción muscular, un aumento de la oxidación de triglicéridos sanguíneos y un aumento en la concentración sanguínea de lactato. No obstante, este estudio tiene sus limitaciones y la principal ha sido la imposibilidad de controlar la cantidad de líquidos y sólidos que consumían los participantes: debido a las dificultades técnicas del circuito fue imposible realizar este cometido.
Para completar este trabajo, también se podría haber controlado la intensidad del ejercicio mediante la frecuencia cardíaca, además de con la concentración sanguínea de lactato. Por último, se podría haber determinado el hematocrito para valorar la hemoconcentración sufrida tras la prueba y poder así analizar con mayor exactitud los datos.
Esto quedará para un estudio posterior o para otros investigadores.
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