Javier Subías se apunta a todo aquello que le suene a aventura. Curioso por naturaleza –como él mismo se define- ha realizado algunas de las carreras de autosuficiencia más duras, así como la ascensión a algunas de las montañas más altas del planeta. Con estas carreras busca “quitarse el mono del alpinismo”.
¿Es diferente tu preparación para este maratón que para otro o para un ochomil?
Entreno todos los días. El trabajo más específico lo empezaré en junio o julio, cargando más las distancias y con peso, para hacerlo lo más parecido posible a como será la competición. Las condiciones no se pueden simular. Lo mejor es ir bien preparado física y psicológicamente y adaptarte lo más rápido posible una vez que llegas
Esta prueba es muy diferente a lo hecho anteriormente
Sí. Cuando hice Sables, me hablaron de las pruebas de autosuficiencia más duras, y me llamaron la atención la de Yukon Artic y ésta. Sobre todo porque cada una tiene un clima diferente.
Dices que el factor psicológico es tan importante como el físico ¿Como te preparas psicológicamente?
Te preparas durante toda tu vida. Yo vengo del mundo de las expediciones de montaña y es un plus que llevamos los montañeros en este tipo de pruebas, Si has estado en ochomiles no te resulta duro adaptarte a sitios hostiles
¿Cuál crees que puede ser tu mayor problema en la jungla?
Físico, sobre todo en temas de ampollas. Lo demás es adaptarte y tirar para adelante. También hay que tener un poquito de suerte para conservar el físico. A lo demás no le tengo miedo.
Es tu tercera gran maratón de autosuficiencia. ¿Cuál es la más dura?
De las que he hecho, la más dura es la Yukon Artic, ya que es una sola etapa de 500 kilómetros, que tienes que gestionarte durante 8 días. Si te gestionas mal o te quedas tirado tienes un riesgo real. En esta también hay riesgo pero menos. Además, al ser por etapas, tienes tiempo para descansar.
A pesar del sufrimiento en las pruebas de aventura, todo el que va, repite ¿Por qué?
Porque es una lucha contra ti mismo. Da igual quien gana, estás tú contra los elementos. Es difícil de explicar. Yo descubrí algo parecido, salvando las distancias, que cuando subes grandes montañas. No sólo disfrutas del terreno atractivo de tu alrededor, sino que haces un viaje a tu interior.
¿Es que os gusta sufrir?
Yo no sufro, no me gusta sufrir. Me preparo físicamente muy duro para evitar el sufrimiento. Psicológicamente, es en estos sitios donde descubres donde está tu limite. Hay veces que estás hundido y a los 10 minutos encuentras fuerzas no sabes de donde y creo que eso es lo que puede enganchar. A mí lo que me gusta es escalar grandes montañas, y esto es un pequeño placebo, quitarte el gusanillo, unas sensaciones parecidas y te vienes a casa con ese “chute”
¿Qué es más difícil, una carrera de este tipo o un ochomil?
Son diferentes. En un 8000 hay un riesgo físico real, corres peligro. En estas carreras está todo más controlado. Son más duras físicamente, pero no psicológicamente.
¿Quieres decir que el riesgo es un estímulo?
No. Yo soy curioso por naturaleza. Yo soy muy inquieto y me atrevo a hacer estas cosas, mientras que hay gente que no se atreve. Desde joven me hacía mis barrancos, luego pasé a los Alpes, los Andes, el Himalaya, etc. hasta que un día vi en una revista la maratón de sables y, como me gusta correr, me picó la curiosidad por ese tono de aventura. Son sueños, no coleccionismo.
¿Qué objetivo te has marcado?
Solo quiero acabar. Las clasificaciones no existen para mí. Quiero vivir la aventura. Hay gente que lo único que mira es eso pero a mi me da absolutamente igual. Competir no me gusta, me gusta correr.
Hay mucha gente que cree que estáis un poco locos por hacer estas cosas
No. ¿Quién está más loco, el que las hace o el que sueña con ello y no se atreve? Yo creo que esta más loco el que quiere hacerlas y no las hace.
¿Te queda algún gran sueño por cumplir?
Quiero ir al Everest; he tenido alguna oportunidad pero no se dio. Aun así no es algo que me quite el sueño, si no puedo en los próximos años, pues cuando me jubile. No hago las cosas a cualquier precio. No me marco objetivos muy concretos. Ahora no tengo nada que me llame la atención, a no ser que salga algo que me llame mucho la atención y me suba a ese barco.










