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Lunes, 9 de Septiembre de 2002 - Actualizado a las 12:20h.
Ángel Pablo, colaborador habitual de Desnivel, es, en la práctica, el fotógrafo del madrileño Club Peñalara. Una vertiente, la fotográfica, que complementa su pasión por la montaña y la escalada, especialmente en invierno. Como alpinista ha visitado los grandes macizos del planeta como Alpes, Andes de Perú y Bolivia, y, evidentemente, Himalaya, donde en 2000 participó en la primera ascensión nacional al Phuta Hiunchuli (7.246 m). Como fotógrafo, su actividad durante todos estos viajes conforma un archivo que supera las 30.000 instantáneas, siempre aprendiendo y depurando su técnica mediante la propia experimentación, análisis y autocrítica. Y claro, también estudiando el trabajo de otros, especialmente de algún modelo ineludible, como por ejemplo, el recientemente fallecido Galen Rowell.
¿Qué equipo utilizas en montaña?
Utilizo cámaras Olympus OM y objetivos Olympus-Zuiko desde hace 22 años. Llevo
un cuerpo de cámara con un 21mm f3.5 y un zoom medio, que durante muchos años
ha sido un 35-105 f3.5-4.5 y más recientemente es un 28-48 f4. Si necesito algo
más largo, añado un 75-150 f4 que pesa 450 gr. o si me puedo permitir llevar
más peso, un 65-200 f4, que pesa 730 gr. También llevo casi siempre un flash,
de número guía 20 ó 28 según necesidades.
¿Hasta qué altura llevas la réflex?
He llevado la réflex con un par de objetivos (hasta 1,4 kg) hasta la cumbre de
los cuatro seismiles que he ascendido. Acerté de pleno en el Mera Peak, 6.476
m. (Khumbu, Nepal), donde me decidí por un 24 f2 y el zoom 65-200 f4, con el
que pude hacer unas fotos impresionantes desde 31 km. de distancia, del Everest,
el Lhotse y todos sus vecinos en el día más claro y tranquilo que he vivido en
una cumbre a tanta altitud.
¿Te paras mucho durante una ascensión para hacer fotos?
Sí, me paro mucho, lo que me origina por una parte quedarme rezagado y por
otra, protestas frecuentes de mis compañeros. La paciencia del compañero es
otro de los obstáculos contra los que debe luchar el fotógrafo que escala. En
este sentido, un gran reto personal es saber distinguir cuándo debo y cuándo
no debo pararme a hacer una foto, especialmente cuando ello repercute en el
ritmo de la escalada o en la situación de la cordada…Esto se lo pregunté a
Bonington cuando estuvo en la Librería Desnivel, pero no se mojó nada en la
respuesta y evitó contestar de una manera clara. Fue una lástima porque estoy
seguro de que él tendría mucho que contar sobre ello.
¿Y cuando marchas de expedición o trekking?
En este tipo de actividad lo normal es que los porteadores lleven el petate
con todas mis cosas, lo que me ha permitido llevar encima un equipo más amplio
-y pesado- del habitual: dos cámaras, 21 ó 24, 28-48 ó 35-105 para la
actividad en altura, 35-80 f2.8 para todo uso durante la aproximación y 65-200
ó 180 f2.8; Además, un 300 f4.5 cargado en mi mochila, que uso especialmente
para los detalles lejanos al amanecer y al atardecer y que, en esas
circunstancias, requiere el uso de un trípode sólido (de unos 2 kg. de peso)
para obtener resultados serios. Es decir, unos cinco objetivos.
Lo de las dos cámaras lo tengo claro, por una parte para cubrirme en un viaje tan largo si una deja de funcionar -algo que ya me ha pasado- y por otra para utilizar película de 50 ISO para las fotos a pleno sol y de 100 ISO para las fotos en la sombra y cuando cae la tarde.
¿Qué cámara y objetivos sueles llevar cuando escalas?
Llevo un cuerpo con el 21 mm y el zoom medio: 28-48, si además puedo llevar
un tele, ó el 35-105 si no puedo llevar nada más. Como la escalada que hago es
en hielo o invernal, normalmente a la sombra, viene muy bien un flash Olympus
F280 (Número Guía 28), que sustituyo por el T20 (NG 20) si he de reducir peso.
¿Y en una escalada difícil?
En una escalada difícil renuncio al tele y muchas veces también al flash.
Tu cámara preferida...
Durante un montón de años ha sido la Olympus OM-1, ¡la única que
tenía!, mecánica y manual, con la que entré de lleno en la fotografía de
montaña y en la pasión por la fotografía con cámaras clásicas. Por supuesto
la sigo utilizando, más cuando voy solo o de actividad tranquila, porque su
control manual de la exposición se presta a una fotografía más pausada. Tiene
un auténtico cierre de espejo, esencial en fotos con trípode.
Actualmente mi cámara preferida es la Olympus OM-4Ti, que utilizo en gran parte de las ocasiones. Tiene un automatismo de prioridad de abertura que me resulta muy práctico para foto rápida y una medición puntual inigualada hasta la fecha. Llevo ocho años combinando ambas cámaras en todo tipo de actividades.
Tu objetivo favorito...
Como me parece que sólo puedo elegir uno, me quedo con el 21mm f3.5, que es
una joya. No abulta nada, pesa 180 gr., resiste con resultados fantásticos las
fotos a contraluz o incluyendo el sol, no distorsiona y tiene una resolución y
un contraste soberbios, lo que incrementa la sensación visual de nitidez de las
fotos. Más de un entendido, a la vista de las diapositivas tan contrastadas
hechas con este objetivo, afirmaba que tenían filtro polarizador, y no es así,
jamás lo uso con polarizador porque viñetea…
Además, me encanta la cantidad de información visual que proporciona y las posibilidades de jugar con el tamaño de los objetos y de las personas. Muchas veces, cuando miro por el visor, pienso que lo difícil es no hacer buenas fotos con él. Es indispensable en mi modo de hacer fotos porque me permite modificar la escena como ningún otro.
No quiero dejar de mencionar otra joya completamente distinta, el 180mm f2.8, que utilicé intensamente en los viajes al Baltoro y a los Annapurnas con resultados sencillamente espectaculares. Su peso de 700 gr. y la rigidez de su encuadre fijo le dejan en casa más de lo que se merece por su manejo y por su calidad.
¿Y los grandes olvidados?
El 28mm f2.8, el 50mm f1.4 y el 200mm f4. Aquellos objetivos que lo fueron
todo durante los primeros ocho o diez años, con los que podía ir a cualquier
lugar y fotografiar cualquier cosa. Objetivos que, montados en una OM-1, me
enseñaron a pensar en términos de ángulos de visión y a reflexionar antes de
cambiar de uno a otro. Ópticas de primera calidad aunque fijas, que fueron
perdiendo la titularidad en favor, básicamente, de una mayor flexibilidad en el
encuadre.
¿Qué película que te gusta utilizar?
Durante unos quince años fui fiel al Kodachrome 64, pero las preferencias
editoriales en cuanto a saturación de color le dejaron a un lado. Ahora utilizo
Fuji Velvia para fotos con buena luz y aunque los resultados suelen ser
brillantes, no es mi película favorita. Prefiero las películas de 100 ISO
porque ofrecen más posibilidades de cerrar el diafragma o usar velocidades más
altas, con lo que favorecen resultados de mayor nitidez: Fuji Sensia 100 por su
buen precio y gran versatilidad para todo tipo de fotos, y el Kodak Ektachrome
100 SW por su respuesta más cálida en las típicas situaciones invernales de
luz azulada a la sombra.
¿Cuántos rollos vienes a gastar en un viaje largo o en una expedición?
En los tres últimos viajes a Nepal -Annapurnas, Mera Peak y Phuta Hiunchuli-
hice unos 60 rollos (2.280 fotos) por viaje, lo que dejaba boquiabiertos a mis
compañeros, aunque me consta que hay quien gasta el triple de película…Más
importante que la cifra absoluta es el convencimiento de que uno ha fotografiado
aquello que esperaba.
Otros accesorios: trípode, filtros...
El trípode es sencillamente imprescindible para obtener resultados decentes
-y publicables- en determinadas circunstancias, que en fotografía de montaña
son muchas: al amanecer y al atardecer, a la luz de la luna, las estrellas, con
un tele de 300mm montado, e incluso con uno de 200mm. Me manejo con un Cullmann
Magic de 1,3 kg. con el que he cargado muchas veces. Para una estabilidad total
con el 300mm he utilizado un Slik de 2 kg. de peso. Recientemente he descubierto
un Slik Mini de apenas 300 gr. que permite obtener buenos resultados con un
poquito de cuidado y si sólo monto el gran angular o un zoom pequeño.
Tengo antipatía a los filtros por el engorro y pérdida de tiempo que origina su quita y pon. Me resulta insufrible tener que desenroscar el skylight, para luego enroscar el polarizador, volver a desenroscarlo y enroscar de nuevo el skylight…Ya me resulta pesado describirlo, así que después tener que hacerlo...Tengo un skylight B+W como protección en todos los objetivos. Los días que voy a fotografiar a la sombra monto, si me acuerdo, un "warm" (skylight doble) que compensa la dominante azulada de la sombra. Aunque no he tenido disciplina para utilizarlo, reconozco que un degradado neutro es esencial ante determinadas escenas, ¡qué haría Galen Rowell sin él! Finalmente, no soy partidario de otro tipo de filtros cuya influencia sobre la imagen sea muy acusada o "contaminante".
¿Tienes muy en cuenta la ligereza del equipo o no te importa llevar un
objetivo/cámara más pesada pero más luminosa y/o profesional?
Sí. Un fotógrafo que escala y hace montaña debería tenerla en cuenta, al
menos en actividades de una cierta dureza o compromiso. Ahora bien, en general,
suelo llevar siempre peso extra con un tele o zoom tele, flash o trípode. No
tengo la clase de equipo que se conoce como "profesional" (gran
monstruo autofoco motorizado y zoom 80-200 f2.8) así que en general puedo
llevar todo lo que tengo. Solamente si voy a escalar o muy cargado he de
renunciar a objetivos como el 180 o el 65-200 que pesan 700 / 730 gramos.
Resumiendo pesos: 1 kg. si voy a escalar o a hacer actividad
"comprometida", de 2 a 3 kg. si voy a andar y hasta 4 / 5 kg. si voy
de trekking.
¿Cómo lo transportas en el aeropuerto, trekking, montaña, escalada...?
En el aeropuerto, llevo una mochila de montaña como equipaje de mano y
dentro, las bolsas o riñoneras con el equipo fotográfico. La película, sin
los botecitos, va dentro de dos bolsas de plomo. Al llegar al destino vuelvo a
guardar los chasis en los botecitos. No he usado nunca la clásica mochila tipo
Lowepro Mini-Trekker: aunque tiene un diseño y un aspecto muy "pro",
a mí no me resulta práctica porque no resuelve de una manera simultánea la
necesidad transporte-accesibilidad, es decir, tienes que quitártela para poder
coger el tele, o el flash, o la propia cámara, lo que no siempre es factible ni
cómodo…y si llevas todo el equipo colgado del cuello para tenerlo a mano,
entonces la mochila ya no está cumpliendo su función…
Para el transporte en la montaña distingo entre dos situaciones claramente diferenciadas: si no voy a escalar llevo colgada en bandolera un bolsa Cullmann -cámara + tres objetivos- a la que puedo acoplar dos bolsillos adicionales -flash + zoom extra- que se ciñen al cuerpo con un cinturón. Si escalo con mochila llevo colgada en bandolera una bolsa triangular (tipo pistolera) con cámara + zoom medio, y en una pequeña riñonera Lowepro, el angular extra y/o flash, de la que prescindo si la cosa se pone difícil. Si no llevo mochila, por ejemplo escalando cascadas, llevo todo este equipo en una riñonera Tamrac Explorer 1, de forma cuadrada, que prefiero porque manejo un solo bulto y todo el equipo está junto.
Algún consejo para transportar el equipo...
En esto de las bolsas cuenta mucho el gusto personal, pero mi consejo es
utilizar una bolsa lo más pequeña y ajustada posible al volumen del equipo, y
si hay algo que sólo vamos a utilizar al final del día -un flash, un trípode,
un tele largo, etc- llevarlo en la mochila.
¿Eres un fanático de la fotografía que se levantas de madrugada a coger
un amanecer o por la noche a hacer una foto con exposición?
Sí a todo. Creo que el espectro de escenas que me interesa fotografiar es
muy amplio, especialmente si incluye a las personas. A veces me sorprendo a mí
mismo buscando o esperando situaciones de las que pueda sacar una buena foto, o
una foto simpática, que también me vale. Lo de madrugar puedo asegurar que da
sus frutos: algunas de las fotos más espectaculares y agradecidas de montañas
y escenas hechas en el momento de luz mágica no tienen ninguna dificultad
técnica…si has sido capaz de salir del saco, medio vestirte, aguantar el
frío y colocar el equipo sobre el trípode. Los resultados son mucho más
agradecidos que los obtenidos en pleno día. Lo mismo para las fotos con
exposición durante la noche, pero hay que procurar levantarse antes de que
llegue la luz y se arruine la foto…
¿Qué es lo que más te gusta fotografiar?
Escenas con gente fotografiadas "desde dentro", que suelen ser
escenas efímeras y dinámicas con un momento "cumbre" de acción, en
las que hay que actuar rápido, antes de que desaparezca la foto. Para este tipo
de escenas nada mejor que el 21mm (o el 18mm), que proporciona una visión
directa y de primera fila de la situación, además de que permite incluir y
distribuir en la imagen, con una cierta flexibilidad, todos los elementos
importantes. También momentos en los que el sujeto se relaciona y se comunica
con su entorno, lo que aporta información visual extra. El retrato en todas sus
variantes está incluido aquí. Y la foto de paisaje, que para un fotógrafo de
montaña es, sencillamente, una obligación, además de ser todo un reto, claro.
¿Te fías de la medición de la cámara ó, en función de la luz,
subexpones o sobreexpones algo?
Me fío, me fío, porque son muchos años midiendo con las mismas cámaras.
Salvo que las pilas estén muy flojas de carga, los fotómetros de las cámaras
son estables. Además, con la medición puntual de la OM-3Ti y la OM-4Ti
"voy al grano" midiendo exactamente el punto de la imagen que
necesito, lo que me asegura el acierto en la medición. Si tengo dudas hago más
de una foto para asegurar el resultado, especialmente si estoy ante una escena
que promete. Aunque lo ideal es "clavar" la exposición, en ocasiones,
con muy buena luz, nunca a la sombra, subexpongo desde 1/3 hasta 2/3 de punto,
lo que aumenta la saturación de los colores, especialmente con una película
como Fuji Velvia.
Sobre problemas con el frío y las pilas, ¿ves importante una cámara
mecánica?
Nunca he tenido esos problemas porque utilizo cámaras de arrastre y enfoque
manual que utilizan pilas de botón de 1,5 voltios, que duran años. He
utilizado la OM-1 -mecánica- hasta -35º, la OM-3Ti - mecánica- hasta -20º y
la OM-4Ti -electrónica- hasta -28º sin ningún problema. Una cámara mecánica
no es imprescindible para fotografiar con frío, al menos según mi experiencia,
y también según la de José Isidro Gordito -quien lo cuenta en esta sección-
y Galen Rowell, quien asegura que hace fotos sin problemas a -50º con su Nikon
F90X electrónica, y nunca ha necesitado recurrir a la mecánica FM2. No
obstante, una cosa es cierta, y es la mayor vulnerabilidad al frío extremo de
las pilas y componentes electrónicos propios de este tipo de cámaras, con las
que habitualmente hay que tomar más precauciones que con las mecánicas,
especialmente si amenaza la humedad. Y otra cosa más, no todas las cámaras
electrónicas son de la misma calidad…
¿Qué experiencia tienes con cámaras mecánicas?
Mi experiencia con las cámaras mecánicas es muy satisfactoria. Nunca he
tenido ningún cuidado especial con ellas contra el frío ni han dormido dentro
del saco. Recientemente, el obturador de la OM-1 se bloqueó en dos ocasiones,
algo que no es anómalo tratándose de un complejo dispositivo mecánico que ha
ejecutado miles de ciclos de disparo durante 16 años de uso. Esto me lo
confirmó el servicio técnico de Olympus, donde me aseguraron que el frío no
tuvo mucho que ver en ello.
¿En alta montaña utilizas una compacta?
He utilizado junto con la réflex y con película negativa en color, la
Olympus mju-II, que ha funcionado sin problemas, con frío y sin protección
especial a 6.400 metros. Para no tentar a la suerte, lo mejor es llevarla entre
la ropa cuando vaya a hacer frío, tanto si lleva funda como si no. También he
usado, aunque no en altura, la Olympus XA, cuyo objetivo tiene más resolución
que el de la mju-II, con el que comparte diseño (ambos son 35mm f2.8). Algunas
de las diapositivas de la XA tienen una resolución equiparable a la del
objetivo réflex, pero sólo algunas, y su contraste es algo más bajo. Éste es
precisamente el mayor problema que tienen las ópticas de las compactas, que no
ofrecen, a diferencia de las ópticas réflex, la misma calidad siempre,
especialmente a grandes aberturas, lo que no te permite confiar en obtener
siempre el mismo nivel de calidad de imagen.
¿Has probado las cámaras digitales?
Muy poco, aunque he recibido detalladas charlas acerca de todas sus ventajas
y bondades de amigos que las tienen. Son todo un invento, y creo que, cuando el
uso doméstico del ordenador se generalice, acabarán con el fenómeno del
álbum familiar de fotos reveladas en laboratorio, etc. En realidad, son una
revolución, por las posibilidades que se abren en la utilización y tratamiento
de la imagen a todos los niveles, doméstico, editorial, periodístico y
publicitario.
¿Ves el futuro solo con cámaras digitales?
Nooo, quiero y debo pensar que no. Cuando aparecieron las primeras "mavicas"
(magnetic video camera), los profetas decían que la fotografía en soporte
químico tenía los días contados; ya han transcurrido más de dos décadas de
aquello y aquí sigue la fotografía de soporte químico como referencia en
calidad de reproducción. No entiendo de tecnología de la imagen, pero las
cámaras digitales siguen sumando prestaciones y mega-pixels mientras los
profesionales del mundo editorial y publicitario siguen exigiendo diapositivas
para elaborar sus productos de calidad. Por mucho que avance el mundo digital,
la fotografía en soporte químico conservará su lugar allí donde se necesite
la máxima calidad y cuando el usuario quiera seguir haciendo fotos con las
mismas "reglas de juego" de siempre.
¿Eres muy fanático en casa de la organización de las fotos,
identificando todas, tirando las que no te gustan?
No lo soy porque la organización requiere mucho tiempo y no lo tengo. Pero
hay que "trabajarse" el archivo porque es la única manera de sacarle
partido a todo el esfuerzo hecho con anterioridad al revelado. No tiro las fotos
que no me gustan, pero desde aquí me digo que debería, para no perder el
tiempo con diapositivas que no me van a valer. Eso sí, tiro las mal expuestas,
movidas o desenfocadas.
¿Cómo las archivas?
Guardo las diapositivas en sus cajas y las almaceno por orden cronológico,
si bien, guardo en hojas transparentes una importante selección de los temas y
zonas que manejo con más frecuencia. Identifico las cajas con un número de
orden, película utilizada y comentarios sobre su contenido. También identifico
las diapositivas, cosa que luego agradezco. Pero si no lo he podido hacer,
cuando saco diapos sueltas de una caja, las identifico para saber a qué caja
pertenecen, cuándo y dónde las hice. Cuando necesito encontrar fotos de un
determinado tema o zona, recurro a las hojas transparentes primero y a la
memoria después, para recordar dónde hice fotos de tal cosa y comienzo la
búsqueda, que luego afino leyendo el contenido de la caja. El archivo es algo
que me empieza a dar miedo, porque resulta complicado y trabajoso manejarse con
un archivo de 30.000 diapositivas que aumenta cada día que pasa…
Algún consejo…
El primero que me sale es el siguiente: aprende de ti mismo. Algunas de las
más importantes lecciones de fotografía están en tus propias fotos,
especialmente en aquellas que han salido mal. Un fotógrafo que se precie de
serlo, aunque no sea profesional, jamás debería permitirse cometer los mismos
errores una y otra vez…Las fotos que han salido bien también nos dan pistas
sobre lo que se puede mejorar, y nos abren caminos para experimentar y para
ampliar nuestros puntos de vista. En este sentido es muy importante dedicarle
tiempo a analizar las fotos que hacemos y cómo nos han salido.
Sin duda, las fotos de otros fotógrafos esconden grandes lecciones de fotografía, si se saben ver. Nos ayudan a acercarnos a las situaciones fotográficas de otra manera, a adivinar cómo lo hizo el fotógrafo, cuánto tuvo que esperar o por qué eligió ese punto de vista. Ese trabajo de análisis es un estimulo para enriquecer nuestra actividad fotográfica. No se trata de imitar los resultados, sino de estudiar el porqué, la aproximación o el método que pudo llevar a ellos. Y confía plenamente en las fotos que haces, pero a la vez sé crítico con los resultados. Si no lo eres tú, tarde o temprano alguien lo será por ti, y eso sienta peor.
Una asignatura pendiente…
…que personalmente nunca acabo de aprobar: aprender a distinguir de
antemano cuál es la escena que debo fotografiar y cuál no lo es. Precisamente
por esa dificultad nos encontramos con que, de un rollo entero, a veces sólo
nos gusta o nos vale media docena de diapos, lo que indica que hacemos
constantemente fotos que no debemos, que no dicen nada y que podríamos
ahorrarnos. Es cierto que hacer muchas fotos también es una forma de aprender,
pero una de las materias que el fotógrafo debe dominar es la de seleccionar
aquello que resulta de verdadero interés.
Dos frases…
"No te lleves nada salvo las fotos, no dejes nada salvo tus pisadas…"
que una vez leí en relación con la actitud del viajero en el Himalaya.
"Menos es más", idea relativa al equipo fotográfico a la que le
vengo dando vueltas desde hace tiempo porque me parece que es un camino claro
que invita a una manera más reflexiva de hacer fotos.

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