


Juan y Pablo en la cumbre de la Pirámide de Carstenz, la última de las cimas coronadas dentro de su proyecto. Foto: col. Juan García y Pablo Martín |
¿Qué hay después de las 7 cumbres?
Primero estamos enfocados a las 7 cumbres, por lo que de momento es lo que ocupa
nuestras cabezas y lo prioritario. Esperamos que algún día podamos tocar el
cielo desde las 7 cumbres. Por lo demás nosotros somos inconformistas por
naturaleza, por lo que siempre hay proyectos en el tintero que podrán ver la
luz en el futuro.
Juan define a Pablo, y Pablo a Juan.
Juan a Pablo: Pablo es para mí mi compañero ideal, con el que poder compartir
un reto tan demandante como éste. Nos compenetramos muy bien y eso es muy
importante a la hora de afrontar situaciones complicadas en medio de un
temporal, en un paso complicado de escalada, o en una rebelión de porteadores.
El aporta la parte más calmada de la cordada, mientras que yo soy más
impulsivo. Entre los dos llegamos a un equilibrio muy bueno.
Pablo a Juan: El lazo de unión que tiene que haber con tu compañero de
cordada es algo principal a la hora de acometer un reto, más aun uno de esta
envergadura. Juan y yo tan solo con una simple mirada, ya sabemos lo que piensa
cada uno. Conseguir esa complicidad es algo muy difícil, pero a su vez
imprescindible a la hora de enfrentarte a un contratiempo, un entendimiento o
una decisión difícil; por no decir, la satisfacción que conlleva el lograr
juntos cada uno de los retos a los que nos enfrentamos.
¿No os cansáis el uno del otro?
(Se ríen)…. Cuando se realiza un proyecto de este estilo entre 2 personas, es
normal que a veces haya momentos tensos, donde exista una diversidad de
opiniones; pero con respeto, confianza, entendimiento y con la fuerte amistad
que nos une desde hace años, siempre se llega a un acuerdo. Son muchas horas
juntos tanto en la montaña, como en la vida diaria.



Durante el descenso del Elbrus. Foto: col. Juan García y Pablo Martín |
¿Cómo afrontáis la convivencia cuando os veis encerrados en una tienda
de campaña?
La convivencia es buena. Compartimos tareas y no solemos tener problemas. Nuestras
mentes son demasiado inquietas y ambos nos consideramos soñadores. Siempre hay
algún proyecto de futuro que nos gustaría emprender, aunque en un principio sea
soñando despiertos. Son muchos meses trabajando para poder irte de expedición
y cuando por fin estamos en ésta, tan solo hay que dejarse llevar por las sorpresas
que se te van presentando a cada instante, disfrutarlas y compartirlas, porque en
ese caso estamos convirtiendo un sueño en realidad.
Por último, ¿soñáis con poder dedicar vuestra vida exclusivamente a la
montaña?
Es muy complicado. Cada uno tenemos nuestro trabajo y preferimos ir a la montaña
en nuestro tiempo libre. En este proyecto somos autónomos, trabajamos única y
exclusivamente para nosotros y eso, en parte, es nuestro problema. Hay un refrán
que dice: "si quieres hacer algo bien, hazlo tú mismo", de ahí tanto
trabajo y quebraderos de cabeza, puesto que nos gusta hacer todo lo que conlleva
la organización de nuestro proyecto: fotografías y vídeo durante las expediciones
(tarea que en ocasiones se convierte en algo muy difícil, pero útil para la posterior
edición de documentales o exposiciones fotográficas), conferencias, entrevistas,
mandar crónicas vía satélite durante nuestros viajes, escribir libros y artículos,
etc. Lo mejor de todo es que nos gusta compaginar estas estresantes y complicadas
labores con tu vida diaria, nos llena y disfrutamos mucho, sobre todo cuando se
ven los frutos obtenidos. Se disfruta más así. La visión que tendríamos de la
montaña sería muy diferente si fuera tu trabajo a las órdenes y criterios de
otros que no seamos nosotros mismos. ¿Qué mejor manera de hacer llegar tu historia
que contarla tú mismo?.