Las Jornadas de Montaña de Moralzarzal acogieron su primer campeonato de búlder en la Plaza de Toros cubierta de la localidad. Un éxito de participación, de ambiente y de espectáculo en un gran escenario. Galería
fotográfica.
Segundo bloque de las clasificatorias. Foto: Jorge Jiménez/Desnivelpress
No estoy seguro de cuanta mano tiene Carlos Soria en Moralzarzal, pero lo que
ha logrado es espectacular. Ya no por que la edición del pasado año fuese un
éxito, si no porque esta tiene pinta de superarla. Pudimos estar en la
conferencia de Iván Vallejo, un tour emotivo por algunas de sus grandes
ascensiones del que ya habrá tiempo de hablar. Diré que el gran salón de actos se
llenó (a pesar de que se a esas horas jugase la selección española) y que la
gente salió entusiasmada. Aunque lo de Iván Vallejo no me sorprende, es único
dentro de la fauna himalayista, hasta tal punto que llegó a invitar a toda la
sala a su casa de Quito. Por turnos, eso sí.
Sin embargo, lo de la mano de Carlos Soria lo decía más por la competición de
búlder. Ese "puntito" de color y fanatismo que este año se ha añadido a las
Jornadas de Montaña de la localidad madrileña. Se celebró en la Plaza de Toros
cubierta de Moralzarzal, un lugar idóneo para cualquiera que decida aventurarse
en un proyecto similar. Fue el domingo por la mañana, y eso, tal vez, unido a
que es la primera edición, no ayudó del todo a que el recinto se llenase, algo,
por otro lado, sumamente difícil.
El caso es que Carlos Soria ha logrado que le cedan tal lugar para un evento
del que se sabía que no podía ser un éxito rotundo de asistencia, y eso tiene
mérito. Claro está que al Ayuntamiento le viene bien promocionar sus actos
culturales, pero lograr abrir una plaza de toros para practicar un deporte del
todo minoritario ya lo convierte en un logro.
Lanzamiento ciego para salir de un techo en uno de los bloques propuestos. Foto: Jorge Jiménez/Desnivelpress
Pasen y vean
Y además todos los presentes lo pasaron en grande. No había grandes figuras
del rotpunkt, pero había muy buenos escaladores. Un total de 55 inscritos que se
reunieron para disputar un campeonato ajustado hasta la final. Otro de los
halagos debe ser para Carlos Suárez. Pensó siempre en el espectáculo -he de
reconocer que mientras Suárez, equipador de la compe, probaba los bloques de la
final, tuve mis serias dudas de que los bloques se pudiesen resolver-, y eso
hace que el público y los escaladores disfruten, que para eso se inventó la
escalada. Dos estructuras enfrentadas, cuatro líneas imaginativas en cada una,
un speaker que sabe de lo que habla y una organización seria y bien hilvanada,
que recogió sus frutos en la final, donde uno no podía permanecer parado si no
quería perderse algún lance brutal o algún paso de rompecabezas.
A dicha final pasaron 6 chicas y 14 chicos. El ganador, un "mutante" llamado
Nacho Sánchez ("El murciano"), fue el único competidor en sacarse los cuatro
problemas de la final a vista. "El murciano" tiene resuelto un 8b de bloque,
pero eso no convertía su labor en sencilla. Aunque lo pareciese. El segundo
clasificado fue Ángel Espinosa, otro tipo realmente fuerte que tuvo que dedicarle
dos pegues a un bloque que contenía un lanzamiento largo y ciego para la salida
de un gran techo. Tercero: Carlos Álvarez, que también encadenó todos los
bloques, pero en varios intentos.
En cuanto a las chicas, Elisa Utorrigagoitia, se impuso en la final,
llevándose a casa tres de los cuatros problemas propuestos y algún bonus. El empate
en el segundo y tercer puesto lo decidieron dichos bonus dejando a Marina
Espósito y Kasia Samson, como segunda y tercera respectivamente.
Supongo que la música y el buen ambiente ayudó bastante a que la gente
saliera muy contenta, pero la imagen de Carlos Soria, cámara Nikon al cuello,
deambulando entre los bloques, anima a cualquiera. Se ha sacado de la manga una
pequeña fiesta bloquera en una localidad familiar, ha convencido a Carlos Suárez
en tal empeño (aunque seguro que tampoco le costó demasiado) y hay que recordar
que Carlos es un himalayista que roza los setenta años y aún así ha tendido la
mano a las nuevas generaciones, más pendientes de los cantos que de las grandes
montañas. Lo mejor, ya se habla de próximas ediciones.
Esta es la opinión de los internautas, no de Desnivel.com
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