Foto: Tomás Serra">
Tres participantes "admirando" el tramo que les quedaba. Foto: Tomás Serra
El viernes 26 de septiembre a las 19 h se concentraban una treintena de
atletas en la puerta del Ayuntamiento de Alfondeguilla con una única idea
fijada en sus mentes: la de alcanzar la cumbre más alta de Teruel (el pico
Javalambre de 2020 m) y el Refugio Rabadá y Navarro, perteneciente a la
Federación Aragonesa de Montañismo, como final de etapa, en un tiempo máximo
de 24 horas.
Esta marcha, a diferencia de otras, tiene la peculiaridad de no estar
señalizados los numerosos desvíos que componen sus 105 Km, con las habituales
cintas que colocan otras organizaciones. Para tal caso, entregan un rutómetro
(de semejanza a los utilizados en raids de 4x4 y motocicletas) a cada
participante, convirtiéndose a partir del kilómetro cero en su mejor aliado.
Con un cielo amenazador y unas previsiones meteorológicas aún menos
alentadoras, decidieron partir pasados 10 minutos del horario oficial; unos al
trote "cochinero", como lo denominaban los componentes del club A To
Trapo (de Alicante) y los otros a sabiendas de las muchas horas que les quedaban
por delante, al "relajado" paso de 10 minutos el kilómetro. Porque
aunque tuviesen claro que lo más importante era acabar, no lo querían alargar
mucho.
Los 8 kilómetros que separaban Chovar de la salida, sirvieron como toma de
contacto, tanto para interpretar el rutómetro como para darse cuenta de la
dureza de la prueba, pues para ello, desde el inicio todo era un subir y bajar
por pistas forestales y senderos muy dispares. Almedijar, Algimia de Almohacid y
Gaibiel, para no quedarse atrás regalaron a sus intrusos unos desniveles más
acusados si cabe, así como una finísima lluvia que mermó las ilusiones de los
menos entrenados psicológicamente, haciéndoles abandonar antes de llegar a
mitad del periplo.
Los primeros reflejos de la luz natural, los más retrasados los recibieron
en Pina de Montalgrao, mientras degustaban la buenísima bollería de la
panadería de turno, por su parte, los que copaban los puestos de cabeza,
empezaron a ver el suelo que pisaban cerca de Fuen del Cepo. Esta distancia
entre unos y otros fue acrecentándose conforme pasaban las horas, incluso entre
los más rezagados, desglosándose finalmente en cuatro grupos.
Mª Carmen Alejo, atleta con tiempo en maratón de 3'30 h, aun sin terminar
el evento, se mereció la felicitación de todos por ser la única fémina que
se atrevió en esta edición, por el derroche de simpatía que hizo y el
sufrimiento que pasó. Daba por finalizada su participación dentro del término
de Manzanera, cuando llevaba a sus espaldas más de 75 km recorridos, 3000 m,
acumulados de desnivel, varias horas de lluvia y un sinfín de dificultades que
surgen cuando andas en plena oscuridad por el monte.
Jorge M. Canut consiguió su meta, el Refugio Rabadá y Navarro, más pronto
de lo que esperaba, adelantando hasta los corredores, pues tenía claro, que en
esta prueba no prima la rapidez, sino el entregar la mente, el cuerpo y el alma
a la montaña de Javalambre. Finalmente los 14 supervivientes de los 29
participantes que se atrevieron con esta dura prueba, consiguieron terminar
dentro de las 24 h máximas que daba la organización. ¡Ah!, también felicitar
por su perseverancia y voluntad a Juan Francisco Mariño, que pese a sus
problemas de salud debidos a un cáncer en la laringe, ha realizado más de la
mitad del recorrido. Y en vista de lo que ha disfrutado con la prueba, ha
prometido volver en la próxima edición.
Esta es la opinión de los internautas, no de Desnivel.com
Para favorecer el intercambio de ideas y opiniones, hay que acatar unas normas básicas de convivencia y respeto. Así:
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes, ni los ataques personales, ni los mensajes no relacionados con el tema.
Desnivel.com se reserva el derecho a eliminar los comentarios que no cumplan la norma anterior.