Completando la información del número de Septiembre (Nº215) de la revista Desnivel os presentamos la Guía Práctica del artículo Zona Central del Perú. Huaguruncho (5.750m).
PASCO
La Región Pasco en los Andes Centrales del Perú, linda con las de Huánuco, Lima, Huancayo. La atraviesa la Carretera Central, que une la selva con Lima. La mayor parte de Pasco es selva, en Oxapampa. La parte de montaña la forman las colinas más o menos elevadas del nudo de Pasco, donde está la capital, con las cumbres a 4.800m o poco más. Un poco más al Noreste, vertiendo sus aguas a la selva, está el macizo del Huaguruncho, el punto más alto de la región y vigésimo cuarta altitud del Perú (5.785m). un poco más acá (al Sur y Este), el altiplano de Pumpu, o la meseta de Bonbón según los conquistadores, es un extenso llano algo inclinado al Oeste, a unos 4.100m, donde pastan ganados y se cultiva un tubérculo de grandes propiedades, la maca. La parte baja de la meseta está inundada por el lago de Junín, el segundo del Perú (tras el Titicaca), que desagua en la laguna Chinchaycocha, que a su vez es el nacimiento tradicional del río Mantaro, uno de los grandes afluentes amazónicos. Todo ello contaminado sin apenas control por los relaves del cobre, aunque las aguas de montaña no están afectadas, en general.
El clima de puna andina, típico del callejón de Huaylas o de Cusco está aquí extremado, por la mayor altitud y por la ausencia de barreras orográficas a las nubes que supone el nudo de Pasco. De Abril a Noviembre se puede caminar; Julio y Agosto serán los meses más soleados para escalar. La meteo del nevado Huaguruncho parece depender mucho de la "respiración" diaria de la selva, así que el mejor tiempo será cuando sople de Sur u Oeste.
Mapa Perú y Huaguruncho.
Cómo llegar
Las empresas Transportes San Pedro y Junín tienen autobuses diarios hasta la capital de la región, Cerro de Pasco, con diversos precios, desde el Centrobús Roggero, cerca del centro de Lima. Para un grupo puede ser práctico un coche de alquiler con conductor, directo. Por la misma Carretera Central van autobuses hacia Huánuco y Tingomaría que no entran en Cerro de Pasco pero pueden parar en el cruce igualmente: en Ninacaca para el Huaguruncho, en Shelby para el Bosque de Rocas (unos 300km). Desde la Oroya se llega a Huancayo y otros interesantes nevados poco frecuentados y con tiempo más seco.
Dormir y comer
En Cerro de Pasco, en el barrio de San Juan Pampa, hay dos hoteles capaces de satisfacer al turista occidental maniático, el Señorial y el Real de Minas. Hay otros alojamientos en la zona. El Señorial también es el mejor restaurante para sacar el vientre de peligro, aunque se puede comer más barato. En general, moviéndose por la región, es buena idea llevar lo mínimo para poder tirar del hornillo alguna comida. Colmados con productos básicos hay en todas partes. Especialidades locales son los ponches de maca, la pachamanca (papas y carne en hornos de tierra), el chupín de rana, las truchas en Huachón.
Qué hacer
Pasco tiene una buena parte del territorio en las quebradas que descienden a la selva. Por pistas forestales y en barca puede alcanzarse el Amazonas. En el distrito de Oxapampa, un Parque Nacional protege los territorios de las etnias Yanachaga y Chemillén, que contrastan, por pasiva, con los emprendedores ganaderos talabosques, descendientes de los colonos prusianos y tiroleses, unas doscientas rubias familias establecidas sobre todo en Pozuzo. Por carretera se tarda un día en llegar a Oxapampa o Pozuzo, pero desde la Carretera Central en Ninacaca, o bien en Huachón, se puede tomar un camino inca que desciende a la selva en unas cuatro jornadas cruzando el abra de Lioncocha (4.450m).
En el altiplano y en las quebradas occidentales hay unos cuantos lugares arqueológicos poco estudiados pero conservados, incas y preincas. Goñicutac en Rocco (Yanahuanca); la visible pirámide del Cerro Racco (4.555m; Pachapupupu, "ombligo del mundo") cuya cumbre es un altar; sitios en Ninacaca y Huariaca; el Tambo Inca y la ciudadela de Shongunmarca, en la desembocadura de la laguna Chinchaycocha; y también en el Bosque de Rocas. Para ver ruinas, en el vecino Huánuco; y para ver un mercado de artesanía, el de Huancayo puede llegar a ser hasta demasiado grande.
En Cerro de Pasco el mercado de los miércoles por las calles del nuevo centro tiene su discreto pero práctico interés. El Tajo Abierto puede contemplarse desde varios puntos; se le atribuye ser el mayor agujero de minería a cielo abierto del mundo; evidentemente no es bonito pero sí inmenso y ahí está, en el mero centro de la ciudad. Para salir, El Olimpo Discoteque, en el barrio de San Juan Pampa, es una bomba (recordad que las calles oscuras y los borrachos pueden ser peligrosos en todas partes). La ciudad alberga una Universidad pública, en ése mismo barrio, y poco más. El clima es verdaderamente terrible ("ciudad de machos, no de muchos" es uno de los carteles de bienvenida a la capital).
Acerca de los lugares poco frecuentados por el turismo
Existen muchos lugares adónde el turismo ha llegado solamente como una promesa de desarrollo económico y nada más. La infraestructura no existe, o no es "adecuada" a las exigencias habituales de los turistas (¿ducha caliente? ¿pagar con visa? ¿english spoken?). en Pasco, sorprende la cantidad relativa de ingenios turísticos o aproximables: merenderos del extrarradio, hostales apañados, empresas de transporte que brindan los servicios... esto es debido a que Pasco ha cambiado profundamente en los últimos cincuenta años. La orientación de toda su estructura económica hacia la extracción minera ha permitido la aparición de esta infraestructura mínima que acoge el ocio semanal de los empleados en las minas. Asimismo se encuentran restaurantes de camioneros. Evidentemente, fuera de el área de influencia de la carretera y las explotaciones mineras, la vida sigue mucho como antaño.
Las estadísticas regionales cuentan anualmente unas 230 pernoctaciones de extranjeros en Pasco. La mayoría intentaron dormir algo en Cerro antes de proseguir viaje a la selva, a Huánuco o Tingomaría (y así se gana la capital la fama de "peor clima del mundo", a 4.400m). La famosa guía de trekking de Hillary Bradt dice acerca de Cerro "una gélida ciudad rodeada de colinas, con algunos interesantes paseos en los alrededores". Ni caso. Los lugares poco frecuentados por el turismo pueden estar así por muchas razones, y la menos importante suele ser el interés del paisaje. Los paseos posibles son mucho más que interesantes: pueden realizarse grandes rutas, en medios rurales donde apenas se comprende el castellano; aunque por otra parte, uno puede encontrar recelos y desconfianzas por tan extraña forma de visitar el país (trekking? en la Cordillera Blanca y en Cusco; en otros lugares puede ser sospechoso por inaudito). Por ejemplo, muy cerca del Bosque de Rocas está la laguna de Punrun, desde donde se alcanzan en un par de días la cordillera de Huayhuash por el SE.
La prudencia es fundamental. No excitar los nervios de particulares y comunidades, asumir los malentendidos, acampar a distancia de las estancias, avisar de nuestro paso de una u otra forma. Los animales salvajes no son peligrosos, pero sí los perros. Los ronderos que vigilan de noche los rebaños suelen emborracharse y con sus escopetas autorizadas pueden ser más peligrosos que los propios abigeos (ladrones de ganado). Hay que decir que sólo oímos sus disparos de dar miedo, pero los ladrones actuan bastante en la zona del Huaguruncho, donde varios collados permiten llevar lejos el ganado en muy poco tiempo.
No hay que tener miedo, sin embargo, de adentrarse en lo desconocido. Las recompensas están aseguradas. Hay que recordar que todos somos turistas, visitantes que interpretan las bellezas paisajísticas locales a su propia manera, transmitida de unos a otros por narraciones y literatura. Ser de los primeros turistas en visitar un territorio no nos da más valor o derecho de ninguna clase, no nos convierte automáticamente en "viajeros". Al contrario, ser "pionero" exige mayor responsabilidad, a la hora de fomentar actitudes entre los locales y los futuros visitantes. El turismo como explotación de recursos tiene un impacto muy bajo, basta comparar con los desastres realizados para extraer el cobre en la misma región. Sin embargo, es difícil llegar a vivir de los turistas sin convertir las montañas en parques bien organizados y emperifollados capaces de acoger a gran cantidad de ellos y asegurar (cada vez menos) su disfrute de los paisajes locales, cada vez más estereotipados en sus modelos.
Muchos locales, en los lugares poco frecuentados por el turismo, cree que en esta actividad económica está la panacea para su futuro. Hablan de "ecoturismo" sin saber muy bien de qué va. La responsabilidad de los turistas pasa por no demandar: a) servicios que los habitantes sólo pueden ofrecernos endeudándose hasta las cejas, o bien b) servicios que sólo están al alcance de inversores capitalistas foráneos. En las montañas del mundo, el turismo ha destrozado en la misma proporción que ha salvado, revalorizando territorios próximos a la desertización humana y el olvido. A los pasqueños la civilización occidental los trató fatal, rodeándolos de haciendas ganaderas privadas y de balsas de relaves de cobre, como la de Aznalcóllar (docenas). Que el turismo sea para ellos "una de cal", depende de los turistas: del amor o la caradura que llevemos.