En Devonshire, con salitre en el aire y olas batiendo la base, James Pearson tumbaba un proyecto que le trajo de cabeza, y de qué manera, durante cuatro años, proponiéndolo como la ruta tradicional más dura del planeta. The walk of life, otro nivel.
Pearson en la placa inicial de The walk of life. Foto: David Simmonite
El hard grit británico alcanza un nuevo escalón, el E12, obra y gracia
de James Pearson. E12, uno puede imaginar el baño de adrenalina que
supone. E12 y 7a (8c+)… "He vuelto por cuarta vez al glorioso Devon para tratar de
tumbar mi proyecto", escribía James en su última visita a los acantilados
de Devonshire, donde se estira una línea que ha probado los últimos cuatro
años (tiene 22). "El proceso, que comenzó como algo inocente, ha creado
un auténtico monstruo". Y tanto, Pearson traduce su realización como una
de las líneas más increíbles de las islas. Su nombre: The walk of life.
El inmenso itinerario empieza con una placa sin protección de 15 metros,
donde un error hubiera dado con los pies de Pearson en el suelo, o más bien en
los moldeados bloques que reposan debajo, batidos por el oleaje. "Esta es la
sección de mayor dificultad psicológica", y eso para empezar a devorar
una terrible pieza que para la mayoría supondría una pesadilla, aunque para el
británico fuese un sueño. "Si tuviera que escoger un sentimiento, sería
la frustración. Pero esos pequeños rayos de luz que aparecen mientras evades
los malos pensamientos me han hecho, seguro, mejor persona. La actividad me ha
enseñado a aceptar situaciones extremas con paciencia, a controlar fuerzas
ajenas a ti".
El escalador británico James Pearson. Foto: desnivelpress.com
Tras la placa inicial la línea se une a otro itinerario, Dyer straits,
cuya primera ascensión corría a cargo de Ian Vickers, un E8 y 6b para el que
Ian tuvo que utilizar protecciones fijadas previamente y 13 clavos que Pearson
decidía retirar antes de su ascensión para "purificar" una escalada
ya de por sí desnuda y espinosa sobre una roca precaria. "Cuando tu vida
se haya literalmente en la línea te sientes capaz de convertirte en héroe, de
abrazar la gloria, de incrementar tus instintos y de vivir para luchar otro
día". Este juego peligroso en la ruta tradicional más dura del planeta
empezaba el cuarto día de su última visita, de madrugada, cuando la roca
todavía se ve asolada por las sombras. David Simmonite, fotógrafo que cubría
la aventura de Pearson diría más tarde: "Deseaba que la realización
tuviese lugar pero por otra parte ¿deseaba ver morir a un amigo?".
David ya había visto al joven británico caer cerca de 20 metros en las
secciones superiores de la vía y temía francamente que James perdiera su
apuesta con el compromiso. "Gracias a Dios ¡ocurrió! Y no tuvimos que
lamentar ninguna desgracia". Cosa que casi ocurría en un intento previo,
cuando tras superar la placa inicial, las nubes entraron en escena, arrojando
una fina lluvia sobre la roca. "James esperó, al límite de su
resistencia, hasta que la vía se secó lo suficiente como para continuar".
Caería poco después, sin llegar a colocar el seguro, aunque el friend, muy
recio él, aguantaría.
Pearson, una nueva generación para un nuevo nivel en la tradicional británica. Foto: David Simmonite
Cada línea, un compromiso The walk of life es, en palabras de Pearson, miembro del equipo The North Face, otro nivel, mucho más
dura que cualquier otra línea que ha probado, incluyendo The Groove, en
Cratcliffe, que ahora le parece "sencilla". ¡E12, 7a!. Entendido en
el continente como 8c+ y con peligro de caída mortal.
Con 15 años, James empezaba a escalar muy aferrado a la ética de las islas.
En 2005, en cuatro días de intentos, se hacía con Equilibrium, E10 y 7a
considerado como la vía tradicional más difícil del planeta, firmando la
segunda repetición de los últimos cinco años. Tres años de escaladas
sangrantes, caídas de miedo y muchos rotpunkts llevaban a Pearson a
tumbar la mencionada The Groove, tenida como el mayor desafío del british,
sin repetir desde hacía 30 años. James la pesó: E10, 7b.
Solo una vía podría ser comparable a la última realización de James
Pearson, la obra maestra de Dave MacLeod en Ben Nevis, Echo
Wall. Una línea que Dave se negó a graduar pero que fue considerada
como E11 (9a).