CONCEJO DE PONGA
El pueblo "fantasma" de Rubriellos
Solamente el pastoreo de los prados que cuelgan entre las montañas de caliza ha permitido sobrevivir a estos pequeños pueblitos escondidos en los rincones más solitarios de los Picos de Europa.
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Actualizado 07.02.2002 14:17
Hórreo típico asturiano
En esta excursión vamos a conocer los restos de una pequeña aldea abandonada en el concejo de Ponga llamada Rubriellos. Para llegar hasta las ruinas del pueblo hay que subir por un entretenido sendero tallado en las paredes del desfiladero de los Beyos, un camino de escalones de piedra, viendo cascadas, hayedos ripícolas y oscuras cuevas de montaña.
Cuando la aldea de Rubriellos estaba habitada tenía varias casas con sus correspondientes hórreos para guardar el grano y las cosechas, y algunas cuadras para los animales domésticos.
De los antiguos edificios del pueblo únicamente se mantienen en pie dos hórreos y varias cuadras. Con el paso del tiempo los edificios se han hundido y la vegetación se está apoderando de las ruinas de la aldea, otorgando al lugar un aspecto desolado y fantasmal.
Las laderas de las montañas que rodean Rubriellos son tan empinadas que resulta difícil comprender el tipo de vida que debían llevar sus habitantes. Es un territorio agreste y complicado que no permite ningún tipo de cultivo. Solamente el pastoreo de los verdes prados que cuelgan entre las montañas de caliza ha permitido sobrevivir a estos pequeños pueblitos escondidos en los rincones más solitarios de los Picos de Europa.
¿De dónde salimos?
Puente Vidosa, en el desfiladero de los Beyos.
¿Cómo llegamos?
Por la N-625 hay que entrar en el desfiladero de los Beyos y llegar hasta el puente Vidosa, que se encuentra en el cruce de la carretera que sube a Viego y San Juan de Beleño. A la altura del puente hay un restaurante donde se pueden aparcar los coches.
Mapa del recorrido
FICHA TÉCNICA Distancia: 3 km. Fuentes: Hay agua en Rubriellos. Desnivel: 200 metros. Estación recomendada: Todo el año. Duración: 3 horas. Vegetación: Hayas ripícolas. Cartografía: Mapa del IGN 1:50.000, 15-5.
¿Por dónde vamos a ir?
0-3 km
El coche se deja aparcado en el puente Vidosa y hay que caminar unos 50 metros por la carretera del desfiladero de los Beyos hasta que aparece, muy bien marcada a la derecha, la senda de Rubriellos.
0,300-2,700 km
Cuando surgen los primeros jadeos aparece al lado del camino la espectacular cascada de Aguasalio, con 20 metros de caída entre paredes de roca y frondosa vegetación. El agua de la cascada sale de la pared del desfiladero por una oscura cueva, llamada de Todos los Santos, que recoge el agua de lluvia y el deshielo de las montañas de Rubriellos.
1,500-1,500 km
El sendero llega a Rubriellos después de realizar numerosas zetas sorteando hayas y vegetación ripícola, con vistas impresionantes del desfiladero de los Beyos y los enormes muros de piedra que lo forman. Antes de llegar a las viejas ruinas sale un sendero a la izquierda que se dirige a la fuente. La bajada al desfiladero de los Beyos es por el mismo camino: mucha precaución de los tropezones.
3-0 km
Puente Vidosa sobre el bravo cauce del río Sella.
La senda del Cartero
¿Qué más podemos visitar?
Foz de Víboli. Tres o cuatro kilómetros antes de salir del desfiladero de los Beyos, nada más pasar el puente la Huera, sale a la derecha la carretera de acceso al pueblito de Víboli, si se puede dar esta categoría al estrecho camino asfaltado que asciende hasta la aldea de montaña. El camino es tan angosto que la vegetación del barranco roza los cristales del coche, y hay momentos en los que la carretera es un túnel vegetal que sube y sube hasta llegar a Víboli. Es un pueblo de visita obligada por su arquitectura serrana de casas campesinas y un entorno de pura naturaleza asturiana del que cuesta separarse.
La Senda del Cartero. Hasta hace muy poco tiempo la mayor parte de los pueblos y aldeas del desfiladero de los Beyos se han mantenido comunicados por el sistema más antiguo y tradicional que existe, es decir, a pie. La famosa Senda del Cartero es el camino que tenía que recorrer el funcionario de correos de la zona para llevar la correspondencia a tres aldeas beyuscas ancladas en las paredes rocosas de la garganta de piedra. El sendero comienza unos metros después de pasar el puente Vidosa en dirección a León, en pleno desfiladero de Los Beyos, y asciende bruscamente por unos escalones tallados en el propio muro del desfiladero hasta las casas de Biamón. Después sigue por terreno más cómodo hasta La Caviella, y termina en Casielles, pueblo presidido por el campanario de la iglesia que servía para llamar a conceyu a los habitantes de la zona.