Ordesa puede ser recorrido por su parte superior, con las consiguientes panorámicas, o por el fondo del valle paralelos al río Araza. Este itinerario, circular, largo y de cierto desnivel, nos permite caminar por lugares clave de la historia y geografía del Parque.
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Actualizado 04.03.2002 :
Foto: Archivo Desnivel
Se conoce con el nombre de «faja» los salientes que en forma de cornisa se
han ido formando en los altos murallones rocosos de esta zona del Pirineo como
consecuencia del rosario de erosiones. La vegetación se desarrolló de tal
manera en estas cornisas que hace resaltar el color gris de las paredes. En el
valle de Ordesa se han formado varias fajas: Diazas, Duáscaro, Mondarruego, de
las Flores… y la de Pelay, quizá la más interesante. Tiene una altura media
de 1.900 metros y alcanza la máxima altitud, 1.949 m, frente al circo de
Cotatuero en el lugar conocido como Planeta de Calcilarruego. La faja tiene tres
entradas posibles: por la puerta del Parque siguiendo el camino de Turieto, por
la senda de los Cazadores, y por la ribereta de Araza. Nosotros elegiremos la
segunda.
A principios de siglo, antes de que Ordesa fuera declarado parque nacional, el
valle era uno de los cazaderos más famosos del norte peninsular en el que las
piezas más codiciadas eran los corzos, los sarrios y los bucardos (cabra
montés pirenaica), estos últimos tan codiciados que acabaron extinguiéndose.
El trayecto seguido por los cazadores partía del pueblo de Torla, a orillas del
río Ara, pasaba por Bujaruelo y subía hasta lo que hoy es aparcamiento por un
frondoso bosque de pinos y hayas. Al llegar al final del valle en el circo de
Soaso, los cazadores veían cómo sus escurridizas piezas se escapaban por unos
escarpados pedregales hacia el lugar ocupado actualmente por el refugio de
Góriz. Con el fin de poder continuar la persecución de los animales, los
cazadores encargaron al cerrajero de Torla la instalación de unas clavijas en
el circo de Soaso, utilizadas por los excursionistas con fines mucho más
pacíficos: atajar el camino a Góriz. La instalación de aquellas clavijas fue
el embrión de una auténtica vía ferrata que consiste en dos tramos muy
semejantes dotados de sólidas barras de hierro, cinco al principio y diecisiete
después, de unos 20 centímetros de longitud. Sin embargo, es posible cruzar
las clavijas de Soaso sin tocar ninguna de ellas simplemente agarrándose a la
cadena que las une.
Foto. Archivo Desnivel
Subir por la faja La excursión a la faja de Pelay, situada en el murallón sur del valle de
Ordesa, es la primera que deben hacer quienes no dispongan de mucho tiempo, pues
permite adquirir una visión de conjunto de lo que es la esencia del cañón,
sin necesidad de subir más arriba, y al mismo tiempo sirve de orientación para
los que se dispongan a introducirse en el macizo de Monte Perdido.
El recorrido comienza al final del aparcamiento de la pradera de Ordesa, en un
camino a la derecha que pronto nos permite cruzar el río Araza por un puente de
madera y nos introduce de lleno en la ascensión de la Senda de los Cazadores;
un cartel colocado en el inicio de la senda nos permite comprobar que estamos en
el buen camino. Se trata de una ascensión zigzagueante que nos hace ganar
altura por la faja de Pelay. La subida es empinada y probablemente resbaladiza;
en invierno la presencia de hielo es habitual por lo que no se recomienda a
menos de estar equipados para la progresión en hielo.
Al cabo de una hora y media de ascensión jadeante, llegaremos al mirador de
Calcilarruego, punto culminante de la ruta. El bosque ha desaparecido, aunque
habremos salvado más de 600 metros de desnivel por la escarpada y umbría
ladera septentrional de la sierra de las Cutas o Cárquera. Situado a 1.952
metros de altitud sobre un promontorio rocoso, Calcilarruego es, además de un
mirador, un pequeño refugio de fortuna. Desde él se divisa una de las
panorámicas más geográficas de Ordesa en la que se suceden los circos como el
de Cotatuero y Carriata, y cumbres emblemáticas como las del Tozal de Mallo, el
Gallinero y Fraucata. Y a nuestros pies, perdido en el fondo del valle, el río
Araza, alimentado por un torrente que baja a trompicones del circo de Cotatuero.
La parte más dura del recorrido se ha acabado; a partir de ahora, el terreno es
prácticamente llano y algo descendente a lo largo de toda la faja de Pelay,
circunstancia que nos permite observar la variada flora que crece a nuestros
pies. A medida que nos acercamos al circo de Soaso, la senda continúa perdiendo
altura hasta coincidir con el camino que discurre por el fondo del valle
paralelo al Araza. A la izquierda del circo se observa la cascada de la Cola de
Caballo, impresionante desde la base, y por encima de él se adivina la
presencia del refugio de Góriz, punto de arranque de las ascensiones al Monte
Perdido. El regreso lo haremos por el bullicioso camino del fondo del valle.
Guía práctica Situación: en la pradera de Ordesa, en el aparcamiento habilitado
por el Parque Nacional. Acceso: desde Huesca, coger la N-330 hasta Sabiñánigo, aquí la C-140
hasta Torla (servicio de autobuses hasta la pardera de Ordesa). Punto de partida y de llegada: pradera de Ordesa, junto al aparcamiento. Horario: entre 6 y 7 horas (ida y vuelta). Cartografía: Ordesa y Monte Perdido. Ministerios de Fomento y Medio
Ambiente. Escala 1:25.000. Valle de Ordesa y Monte Perdido. Mapa-guía
excursionista. Ed. Piolet. Escala 1:25.000. Valle de Ordesa. Mapa-guía. Ed.
Alpina. Escala 1:40.000. Otras propuestas: se puede conocer Ordesa desde las alturas adentrándose
en la faja de las Flores; la excursión comienza en la pradera de Ordesa y pasa
por el circo de Carriata.
Esta es la opinión de los internautas, no de Desnivel.com
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