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Salvador Morales, malagueño afincado en Innsbruck (Austria), ha dado una vuelta de tuerca (o de tornillo) a la escalada en hielo: la pasada temporada encadenó dos cascadas de grado 6, Meschuge y Burgersteinfall, ¡sin piolets!
Salvador J. Morales - Miércoles, 2 de Noviembre de 2011 - Actualizado a las 17:22h.
Salvador Morales escala Burgersteinfall (grado 6) sin piolets, Otzal, Austria. 13/3/2011 (Salvador Morales)
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Burgersteinfall, Salva a mitad del largo tras unos 30 m.
(Colección Salvador J. Morales)
Cascada de Burgersteinfall (WI 6, 60 m), Ötztal, Austria. Salvador eligió la parte derecha para su escalada sin piolets.
(Colección Salvador J. Morales)
Cascada de Meschuge (WI 6-/6, 100 m), Ötztal, Austria.
(Colección Salvador J. Morales)
“Sí, sí, sin piolets! ¿Cómo le llamamos ahora a esto: ‘no tooling’, ‘naked ice’...? ¿Se te ocurre algo?”, nos preguntaba Salva Morales después de informarnos de sus últimas escaladas en hielo: Meschuge (WI 6-/6, 100 m) y Burgersteinfall (variante derecha) WI 6, 60 m, ambas en Ötztal (Austria) y ambas resueltas en un peculiar estilo: sin piolets, usando las estalactitas, coliflores, pinzas... como si se tratara de una vía de roca. Salva, un componente emigrado del grupo malagueño de los Metecaña, ha escrito un relato sobre estas ascensiones y avisa: “No sé a dónde nos va a llevar esto pero una cosa está clara, para hacer algo así hay que tener la sangre caliente en las venas y tan fría en la cabeza como el hielo al que te agarras. ¡Así somos los Metecaña!”.
Meschuge (WI 6-/6, 100 m), Ötztal
A finales de
febrero fuimos a Meschuge, en el valle de Ötztal (100 m, 6-/6), hicimos la cascada y al rapelar el
segundo largo vi una línea más directa con balcones y muchas coliflores. Decidí
probarla en top-rope y después de unos metros me dije “¡pero si esto es como un
desplome con estalactitas y chorreras como esas que añoro de mi Andalucía!”. Me
colgué los piolets del arnés y seguí para arriba, con mucho tiento, eso sí.
Aluciné, me subía la adrenalina como nunca, estaba flipando y los que me
aseguraban ¡aún más!
Pensé: “Joder, esto es una pasada, una nueva dimensión en la escalada en hielo, un paso más hacia una escalada más pura”
Ese día me fui con una sola idea en la mente: esto hay que repetirlo y de primero.
Volví a Meschuge el siguiente domingo 6 de marzo, muy temprano con otros dos escaladores austriacos y les dije que quería grabar algo especial. Qué pena que no pude grabar la cara que pusieron los dos al contarles lo que pretendía hacer; no se lo creían, no sabían si echarse a reír, regañarme o decirme que estaba loco perdido.
Subí primero por la línea normal con piolets y evalué cómo estaba el hielo. Se me cruzaron los cables, como le pasa al José Tomás, y dije “¡venga, palante!”. Así que me eché todos los tornillos que tenía al arnés (unos 12) porque hay que asegurar con menos alejes y empecé a subir con algunas dudas, pero poco a poco me fui encontrando cada vez más cómodo y me hice así todo el largo.
“Hay que escalar muy fino, con muy buena técnica, usando muy bien los pies y posicionando el cuerpo perfectamente; la adherencia es mínima y hay que traccionar de los agarres de forma óptima para no irte y salir escupido de la cascada, sobre todo cuando t
Fue algo indescriptible: bloqueos, cerrojos, pinzas, invertidas, apoyos, empotres... Usé todo el repertorio de técnicas de escalada en roca para ir ganando metros. Pensé: “joder, esto es una pasada, una nueva dimensión en la escalada en hielo, un paso más hacia una escalada más pura” (como algunos del dry tooling han dicho y no sé a qué se referían).
Eso sí, hay que escalar muy fino, con muy buena técnica, usando muy bien los pies y posicionando el cuerpo perfectamente, porque como puedes imaginarte la adherencia es mínima y hay que traccionar de los agarres de forma óptima para no irte y salir escupido de la cascada, sobre todo cuando tienes que poner un tornillo.
La evaluación de lo que aguantan los agarres, cada estalactita, coliflor o chorrera es crucial. En eso creo que me ayuda la larga experiencia que tengo en el hielo después de tantos años y el ser muy perfeccionista. Según me han dicho muchos, austriacos y algunos escaladores de España que me visitan alguna vez (como Inmaculada Garrido, una de las andaluzas que hizo cumbre en el Manaslu y ahora está en el equipo de alto rendimiento de la FAM), han visto a muy poca gente que se mueva tan cómodo y fino en el hielo como yo, escalando casi sin romper nada, respetándolo y mimándolo al máximo, tanto por el peligro que entraña como porque me parece algo precioso.
“En Burgersteinfall tuve más momentos de tensión que en Meschuge por las malas condiciones del hielo, no me podía relajar en las presas porque no me fiaba un pelo y todo chorreaba agua”
¡La verdad es que subí mucho más rápido que con Piolets! El sol seguía dándole de lleno a la cascada y el hielo empezaba a ponerse húmedo pero me quedaban ganas de repetir y por grabar algo más decidí subir de nuevo. Así que me bajé y otra vez para arriba ya con todos los tornillos puestos, y lo disfruté aún más estando más tranquilo y seguro.
Con el subidón, en el camino de vuelta no paré de pensar en qué otras cascadas se podrían subir así.
Burgersteinfall (variante derecha) WI 6, 60 m
Volví a convencer
a dos acompañantes y el 13 de marzo llegamos a la cascada por arriba para que
el cámara pudiera grabar bien. Las temperaturas habían subido. Al rapelar el
hielo estaba aún bien de color y compacto y, aunque corría mucha agua dentro de
la cascada, me pareció que la cascada era estable. No tuvieron la misma
impresión mis acompañantes y mientras yo intentaba organizar todo, el cámara empezó
a dudar mucho y se puso nervioso. El tiempo corría rápido, el agua también
corría cada vez más y yo me estaba desesperando. Finalmente el cámara decidió
grabar desde abajo (en realidad, en caso de caerse todo, allí abajo corría más
peligro que colgando al lado de la cascada...).
Esta vez, al tener tan poco tiempo puse un par de tornillos en los puntos donde obligatoriamente sabía que tenía que pasar, aunque la cosa era algo incierta porque la línea que escalé fue una variante de la ruta normal derecha, donde normalmente se hacen los 60 m en dos largos. Se trata de una línea que va recta por la zona más vertical y con más desplomes de coliflores y más estructuras. La cosa iba muy despacio y las condiciones a peor, me desesperaba abajo esperando. Cuando llegó el momento de escalar cambié de planes, no iba a subir primero con piolets para ver la línea, no había tiempo que perder. Así que nada, encima a vista. Me colgué todos los tornillos que tenía y me puse manos a la obra, mejor dicho “manos al hielo”.
Iba bastante estresado porque el hielo había cambiado y empezaba a tener aspecto de granizada en la superficie. Al menos, los tornillos entraban bien, pero las presas estaban húmedas y muy frágiles. Menos mal que había para elegir y podía ir quitando algunas y agarrarme a huecos profundos. Tuve más momentos de tensión que en Meschuge por las malas condiciones del hielo, no me podía relajar en las presas porque no me fiaba un pelo y todo chorreaba agua.
La verdad es que volví a disfrutar de poder escalar así, subí los 60 m de un tirón y aluciné con las sensaciones de elevarme por los balcones de coliflores, agarrar estalactitas, buscar empotres, bidedos, cazos, apoyos… Lo mejor es que tuve que subirla otra vez en top-rope para retirar los tornillos y lo flipé: 60 m de hielo sin piolets en menos de 10 minutos.
Estimados amigos de la montaña:
Ante todo muchas gracias por vuestros comentarios, tanto por los positivos que son de agradecer como por los menos positivos que me muestran la variedad de opiniones y puntos de vista. De todos se puede aprender y extraer algo positivo.
A continuación quiero hacer unas anotaciones sobre los comentarios recibidos:
• Lamento haber dado una imagen de ser poco modesto para alguna gente, no es mi forma de ser. Yo escribí el texto que ha sido publicado para presentarme ante Desnivel y no pensaba que se iba a publicar. De hecho he publicado muy pocas cosas y no saco ningún beneficio de esto. Pero esta vez pensé que se trataba de algo diferente, especial y que merecía la pena darlo a conocer. A ver si se anima más gente y comienzan a escalar cascadas así, es algo muy interesante.
• En cuanto a los comentarios sobre la cascadas:
1. Primero aclarar que en las cascadas no se había preparado nada, ni huecos ni boquetes hechos, ni nada parecido. Ni siquiera había probado estas mismas líneas antes en este estilo para comprobar si se podía escalar todo el largo así. Por eso mismo llevaba los piolets en el arnés, por si algo no iba bien o no era posible subir (como el que lleva una baga de anclaje y no por ello se invalida si encadena algo). Y claro que se necesitan unas condiciones especiales, eso está claro, como cualquier ruta, montaña o vía en roca, hielo o nieve, que según sean las condiciones serán o no factibles. Basta que haga mal tiempo en la montaña o que una vía en roca esté húmeda para que no se pueda subir.
2. En cuanto a la dificultad, os invito a que miréis cualquier guía es escalada en hielo de Tirol (Austria) o en Internet para comprobar la dificultad. Aquí no suelen regalar el grado a las vías. Otra opción es venir a escalarlas este invierno que la mayoría de las ocasiones están formadas y si realmente os parecen de menos grado, decotadlas. Puede que las imágenes no sean las más espectaculares pero todos sabemos que es difícil reflejar la realidad y la dificultad en las imágenes sino tienes fotógrafos profesionales.
3. Usé unos guantes finos de escalada mixta “de cuya marca no puedo acordarme” (para no hacer publicidad gratuita, porque yo no gano nada con esto) y con la palma de goma. Deben darte la suficiente libertad en los dedos y sensibilidad para poder usar todo el repertorio de presas que haya en el hielo.
Las manos se me quedaron como el frigodedo, de color rosa y heladas, pero he tenido las manos más frías en otras ocasiones escalando con piolets.
Seguro que hay muchas preguntas interesantes y curiosidades que comentar.
Esto no es todo amigos, no se vayan todavía que aún hay más….jejejeje
Salud y gracias.
Salvador

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