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GRAN MITO DE LA ESCALADA DE LOS AÑOS OCHENTA

Ha muerto Patrick Edlinger

Ha fallecido el pasado viernes, a los 52 años de edad. Aún no se conocen las causas. Fue una figura clave en el nacimiento de la escalada deportiva. Su elegancia escalando y su estilo de vida bohemio, que reflejó en  películas y libros, unida a su carisma, y una cierta lejanía que siempre mantuvo, forjó la leyenda más importante de la escalada de los años ochenta y noventa.

Darío Rodríguez/DESNIVEL - Viernes, 16 de Noviembre de 2012 - Actualizado a las 22:10h.

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Patrick Edlinger en 2009
Patrick Edlinger en 2009

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  • Patrick Edlinger en 2009 Patrick Edlinger en 2009

Wolfgang Güllich, Patrick Berhault, John Bachar, Kurt Albert…. y ahora Patrick Edlinger. Todos ellos figuras claves en el nacimiento de la escalada deportiva. Todos ellos han muerto jóvenes. El último, ayer viernes 16 noviembre, Patrick Edlinger, a los 52 años de edad.

En los ochenta y noventa hubo una generación de escaladores que fueron claves en el nacimiento de la escalada deportiva. A los ya mencionados habría que sumar Ron Kauk, Jerry Moffat, Catherine Destivelle,  Maurizio Zanolla “Manolo”,  Lynn Hill, Stefan Glowacz…..

Todos ellos contribuyeron a sentar las bases, la filosofía, de un deporte que nacía provocando sentimientos contradictorios. Por un lado el rechazo de los escaladores más tradicionales que defendían la continuidad de los "viejos" valores. Por otro, la admiración de –sobre todo- los más jóvenes que enseguida se identificaron con esta nueva forma de ver la escalada y se lanzaron, vestidos con pantalones blancos, bolsa magnesio, pies de gato (también descalzos) y cinta al pelo… a practicar esa nueva forma de escalada que buscaba la dificultad.  Y, también, pregonaba un estilo de vida más libre y un tanto alejado (en aquellos años) de la sociedad de consumo.

De la mano de los escaladores americanos, en Yosemite, a finales de los 70 habia nacido la escalada libre. Un libro, "Yosemite", de George Meyers, contribuyó definitivamente a la difusión de esta nueva forma de ver la escalada.

La escalada deportiva tuvo su eje fundamental en el Verdon y los escaladores franceses. Desde luego que también estaban los alemánes Wolfgang Gullich, Kurt Albert, Stefan Glowacz... los  británicos Jerry Moffat, Ben Moon... los americano Ron Kauk, John Bachar... pero fue un escalador francés delgado y de melena rubia, que en muchas ocasiones escalaba descalzo o en solitario, pero siempre de una manera extraordinariamente estética, quien se convertiría en el gran icono, el gran mito de la escalada deportiva.

Sin lugar a dudas, si en la década de los ochenta Francia se convirtió en el centro mundial de la escalada deportiva, se debe en gran medida al Verdon y a Patrick Edlinger. Las películas que rodó junto con Jean Paul Janssen  ("La vie au bout des doigts" 1981 y "Opéra vertical"), presentando la nueva imagen del escalador moderno, dieron la vuelta al mundo y consiguieron centrar la atención de la prensa especializada y no especializada en una nueva forma de entender la escalada: la deportiva. Aún sin llegar a ser el mejor escalador del mundo en términos absolutos (aunque con un nivel de 8a+ a vista y 8c ensayado no se quedaba atrás), un cuidado 'look', una ética respetuosa del medio y sobre todo su famoso estilo de vida, hicieron de este escalador el más grande y mediatizado del país galo y, casi con seguridad, del mundo. En Francia las revistas especializadas hablaban de 'Dios' refiriéndose a él, prueba de que su trayectoria como escalador había calado hondo entre las generaciones de jóvenes.

Su fama en Francia llegó hasta tal punto que una encuesta publicada por la revista Paris Match en los años 80 le mostraba como uno de los personajes favoritos y más populares del país.

A pesar de que junto con otros escaladores franceses muy conocidos firmó en 1985 el famoso manifiesto de los 19 mostrándose en contra de la competición, sin embargo participó en las primeras que se celebraron e incluso ganó la competición de Bardonechia 1986 (la primera competición, 1985, la había ganado Stefan Glowacz).

En el número 69 de la revista Escalar le entrevistamos. Cuando nos encontramos con él le vimos envejecido. Poco quedaba de aquel joven delgado y flexible que con su melena rubia y cinta al pelo había sido el gran mito de la escalada deportiva. En aquella entrevista nos habló del significado que para el tenía la palabra escalar:  libertad…  Y realmente el nacimiento de la escalada libre no fué solo deportivo también estaba  relacionado con una actitud de "contracultura", de intentar vivir al margen de normas sociales y, por tanto, más libre.

En 1995 sufre un grave accidente escalando en solitario una vía de 7b en Calanques en la que se salta algunos puntos de seguro, se le rompe una presa y cae al suelo desde aproximadamente 18 metros de altura. Aunque se encuentra en parada cardiaca es reanimado por un médico presente en el lugar. Se retira de la alta dificultad aunque sigue escalando a un nivel de octavo grado.

De 1997 a 2000 trabaja como redactor jefe de la revista francesa de escalada Rock'n Wall.

Después hace una breve incursión como diseñador de ropa de escalada.

Y se mantiene como siempre escalando, siempre discreto, apartado... quizás esta lejanía, esta distancia, fueran claves también en el nacimiento de la gran leyenda que siempre le rodeó.

En cualquier caso, si el nacimiento de la escalada deportiva tiene una imagen, es la de Patrick Edlinger. De alguna manera que, posiblemente ni el mismo fué capaz de entender, su figura simbolizó los nuevos valores. No solo los deportivos. También los de una juventud que buscaba una vida más libre, sencilla, deportiva, natural...

 

Como homenaje a Patrick Edlinger publicamos la entrevista que le hicimos para el número 69 de la revista Escalar.

Patrick Edlinger, la leyenda sigue viva

Por Darío Rodríguez/DESNIVEL

“Escalar significa libertad”

Fue el primer y gran rock-star de la escalada deportiva, sus vídeos y fotos fueron consumidos compulsivamente por varias generaciones de escaladores, su estilo imitado, sus solos integrales en el Verdon – grabados en la retina colectiva – continúan  hoy en día multiplicando reproducciones en youtoube. Alejado de la primera plana, sigue encadenando octavos con medio siglo de vida y asegura que “si estoy en condiciones, seguiré escalando cuando cumpla ochenta”.

Corría el año 1977 cuando un joven Patrick Edlinger  – 17 años – deja la casa paterna en Dax (región de Landes, al suroeste de Francia) y se lanza a viajar en auto-stop por el país sin más objetivo que escalar. Llevaba escalando desde los 8, cuando empezó con su padre, y en poco tiempo se había quedado sin compañeros que le siguieran el ritmo. Pronto se hizo con todas las vías de 7a de los alrededores (máximo grado por entonces), y empieza a probar con los solos integrales. A los 18 se cruza en su camino otro apasionado, Patrick Berhault, con quien forma un buen equipo y pasa un año escalando por el granito del macizo del Mont Blanc. Pero Berhault se va al Himalaya, y Patrick se queda en las paredes de roca. Empieza a participar en películas de Jean-Paul Janssen y los contratos con sus patrocinadores le ofrecen un modo de vida que Patrick no desaprovecha. En 1982, también con Jean-Paul, graba una película que cuenta su propia vida, la de un hombre que vive en plena naturaleza en pos de una sola pasión: la escalada. La película se llama La vie au bout des doigts (“La vida en la punta de los dedos”) y tiene tanto éxito que le eleva al rango de estrella, acaparando la atención de los medios no especializados (fue incluso nominada para los Oscar), una fama que refuerza con su siguiente grabación: Opera Vertical.

Con sus ascensiones en solo integral y su estilo de escalar pausado y elegante, Patrick rompe los moldes y los límites de todo lo que se hacía en la época. Para él, la escalada sigue siendo “un modo de crecimiento personal” en el que lo único importante es el enfrentamiento entre el hombre y la roca. Lejos de rivalidades con sus coetáneos, logra hitos que nadie había hecho antes, como el primer 8a francés (segundo europeo) con Ça glisse au Pays des Merveilles (en el Verdón) en 1983, o el primer 8a+ un año después, sin dejar de subir de nivel a lo largo de su trayectoria: Les Spécialistes (8b+) en 1988 o Azincourt (8c) en el 89. Paralelamente, cosecha buenos resultados en las competiciones en las que participa y deja huella en los muchos viajes que realiza alrededor del mundo. Con su ascensión de Love Supreme (8a de Toulumne) abre los ojos a los americanos sobre el nivel de la escalada en Europa. Su libro “Rock Games” (con fotografías de Gérard Kozicki), publicado en 1985, impacta igualmente a la comunidad escaladora europea… Tras un grave accidente en 1995, se aparta de la escalada de alto nivel y, aunque nunca deja de escalar, abandona sus solos con el nacimiento de su hija.

Aún sin llegar a ser el mejor escalador de su época en términos absolutos, su particular “look” con cinta en la rubia melena y estética bohemia, su ética respetuosa con el medio ambiente, su técnica elegante y su “escalada como forma de vida” hicieron de este escalador el más mediatizado e imitado de la temprana deportiva.

En sus cincuenta años no ha dejado de escalar a alto nivel y de estar vinculado a la escalada (bien a través de revistas, de colaboración con marcas de ropa…) pero, a pesar de su fama, Patrick no es amante de las entrevistas. Se declara tímido aunque, cuando se le pide que nombre a una personalidad de su generación, responde sin falsa modestia: “Yo mismo”.

¿Cómo recuerdas los años 80, cuando empezaste a ser conocido y nació la escalada deportiva?

Tengo muy buen recuerdo, en aquella estaba todo por inventar, desde la forma de escalar a los métodos de entrenamiento. Fuimos poco a poco aumentando la dificultad (el máximo al principio era 6c), descubriendo sectores nuevos. Era el paraíso, no digo que no lo sea ahora, pero para mí aquello fue mejor, yo era joven ¡y me iba bien! Di varias veces la vuelta al mundo, fue una época magnífica de mi vida.

¿Cómo era el ambiente?

Era muy bueno. Las personas a la que les gustaba la montaña eran buena gente, con personalidad  fuerte pero muy agradables en el trato.

¿Cómo ves los tiempos que vivimos ahora?

Hoy hay mucha gente con  la misma pasión que antes, verdaderos entusiastas de la escalada, como Daniel Andrada, Dave Graham o Chris Sharma, pero ahora la diferencia es que la escalada está más desarrollada con respecto a la gente que escala en estructuras artificiales. Son urbanitas que han descubierto así la escalada, no digo que esté mal, pero el problema es que no conocen la naturaleza y, desgraciadamente, creo que hay una enorme falta de respeto por el medio ambiente. Por eso creamos la filosofía de la climbing attitude, para educar  a los jóvenes a cuidar y conservar la naturaleza.

 ¿Qué es lo que más te gusta de tu generación? ¿Y de esta época?

Yo siempre he ido a mi aire, siempre he escalado tranquilo y de una manera libre, para mí escalar significa libertad. La libertad ha sido el estandarte que me ha guiado durante toda mi vida, ha sido fundamental para mí, para sentirme bien. Ahora sigo la misma filosofía que seguía entonces. Con respecto a la gente que me encuentro ahora, pues tengo amigos igual que los tenía entonces, como Chris Sharma, y creo tampoco han cambiado tanto las cosas. No debemos olvidar que se llama escalada libre. 

¿Cómo es tu concepto de la soledad?

No soy para nada solitario, me  gusta la compañía… ¡La buena compañía! (risas)

Pero no te gustan los sitios concurridos…

El problema está en que cuando voy a un sitio todo el mundo me conoce y me mira, y yo soy muy tímido y eso me molesta.

El concepto de timidez en ti es algo curioso siendo un mito tan famoso

Sí, pero eso ha sido la influencia mediática que yo no he elegido, me ha venido y ya está. Para mí el interés mediático es algo que no eliges, así que en la vida lo único que puedes hacer es coger ese ascensor si te toca. Luego te das cuenta de que en la vida es más fácil dar que recibir. Es la manera de hacer soñar a la gente, contagiar a los demás las ganas de escalar, comunicar esta pasión… Cuando me encuentro a gente de los suburbios que me cuenta que ha descubierto la escalada gracias a mis películas y que antes se drogaba y ahora no, pues disfruto mucho; es genial  porque das y recibes algo maravilloso, es el equilibrio es perfecto.

 ¿Hubieras preferido ser más anónimo?

En el terreno humano lo hubiera preferido, pero el problema es que si hubiera tenido esa fama, quizá no habría podido dedicarme a esto, no habría podido escalar todos los días ni habría tenido la misma libertad. Eso forma parte de la paradoja de la vida y también  forma parte de la realidad: hay que ganar un poco de dinero si quieres escalar. Cuando era joven viví durante tres años sin medios económicos y vivía la escalada de una forma pasional; cuando me propusieron mi primer contrato tuve que esperar hasta un año antes de decir que sí, y pensé que tendría que, si no lo hacía, tendría buscarme otro trabajo que me quitaría tiempo para escalar, así que acepté y de esa forma pude hacer lo que me gustaba todos los días. Sin embargo, acepté vivir de eso sin renunciar ni a mi dignidad  ni a mi manera de trabajar. Lo importante es, como en la escalada, encontrar el equilibrio.

Háblanos de tu vida antes de ser conocido…

Me fui de casa con 17 años, después acabé el instituto, pero mi objetivo era escalar, no tenía otras pretensiones. Los tres primeros años escalé y trabajé con Patrick Berhault, escalador francés a tiempo completo como yo; había días en los que no teníamos ni para comer, íbamos a las panaderías o las tiendas a pedir, no nos quedaba otro remedio. Fue un periodo que podría considerarse como difícil desde fuera, sin embargo fue uno de los que mejores recuerdos guardo.

 ¿Qué recuerdos tienes de Patrick Berhault? ¿Por qué os distanciasteis?

Voy a hacer una película de una hora y media sobre él y no puedo contarte mucho, sólo decir que éramos como hermanos.  Después de un periodo en el que yo ya había hecho mucha montaña, me di cuenta de que lo que quería era escalar. Pero lo importante es que nos veíamos regularmente.

¿Cómo entiendes tú el riesgo?

Mi filosofía, ya sea en montaña o escalando en solo, es que es simplemente un camino para conocerse a uno mismo, porque ahí no te puedes engañar. El riesgo es la búsqueda de ti mismo.

 En España fue muy importante la filosofía del libre, primero por el libro de George Meyer “Yosemite Climber” y después por la filosofía francesa de Verdon que fue clave para nosotros. Con el paso del tiempo, ¿cómo ves la escalada  en cuanto a los equipamientos o la proliferación de seguros que hay en las escuelas de Europa?

Ahora parece que hay una norma que dice que hay que equipar cada dos metros o tres metros y medio, pero pienso que existe un nivel de dificultad en el que esas normas no sirven, que hay que saber desenvolverse solo. Puede que en el futuro las vías de mucho nivel habrá que hacerlas en solo, porque serán tan difíciles no te podrás parar para chapar la cuerda. Sólo te puedes parar cuando tienes una buena presa, no habrá esa regularidad en los seguros, puede que sólo haya un par en toda una ruta. Así que será necesario no sólo tener una excelente forma, técnica y conocimiento de la roca, sino también una buena mente. Puede que ése sea el futuro…

En todo caso, creo que lo lógico ahora es equipar de una forma segura que evite que nos caigamos al suelo, nada más. Sin pasarnos ni sobreequipar. Al principio de la vía pones más seguros, pero al subir vas alargando más la distancia. Las vías para gente sin experiencia hay que equiparlas de manera que sean más seguras, mientras que las de un nivel más profesional, no es tan necesario.

 ¿A qué nivel  estás escalando ahora?

En bloque hago 8a +, ensayado llego a 8b en bloque y 8c + de vía. Antes de retirarme me gustaría llegar a hacer un 9a, que nunca he hecho ninguno.

Pero nunca has dejado de escalar…

No, nunca he dejado de escalar. Si cuando tenga 80 años estoy en buenas condiciones, seguiré haciéndolo.

¿Cuánto tiempo entrenas?

Cinco días por semana entre entrenar y escalar, aunque también depende de la época del año.

¿Qué opinas de la competición?

En cuatro años gané cuatro de las competiciones a las que me presenté, una en los EE.UU, otra en Alemania, otra en Arco y  la última en Bardonecquia, en todas ellas había grandes personalidades… Creo que la competición es para gente joven; los jóvenes que compiten también buscan su identidad.

¿Las grandes personalidades te motivan?

Me motiva mucho gente como Chris Sharma, David Graham, Daniel Andrada...

¿Y de la generación anterior?

Yo mismo.

Estuviste trabajando como periodista en la revista francesa de escalada Rock, ¿qué tal fue la experiencia?

Me gusta probar muchas cosas, los grandes retos, por eso acepté llevar la revista. Tenía ochenta páginas en blanco, y me encargaba de buscar los titulares, los temas, el equipo... En esa época era una de las pocas revistas de escalada que existían en Francia, y yo quería hacer algo diferente.

 ¿Cómo ves el periodismo de montaña actualmente?

Muy mal, va muy mal. Hoy tenemos Internet, va todo muy rápido y son  tiempos difíciles para las publicaciones impresas. Cuando voy a España siempre compro todos los números de Desnivel porque me gustan mucho. Los artículos y las fotos te motivan para ir a los lugares que aparecen en la revista. En Estados Unidos pasa un poco lo mismo.

 También colaboras con varias marcas de ropa de montaña, ¿de dónde sacas la inspiración para los diseños?

Mi inspiración está en la naturaleza, pues es donde he pasado mi vida. Busco colores materiales y discretos como yo  (risas). En una prenda lo que valoro es el confort, la ligereza, la elasticidad y la estética. Quiero inventar, no hacer lo que ya existe, para eso no haría nada.

Si te pidiera que nombraras una vía…

Pues alguna que no haya hecho y, como aún no ha pasado, pues no te la puedo decir.

 Y una película

Hay muchos realizadores y muchas películas que me gustan. No puedo elegir una.

 ¿Te preocupa el tema de la dieta?

Me preocupa porque somos lo que comemos. Como carne de vez en cuando porque contiene nutrientes que no encuentras en otros alimentos.

 ¿Es la familia y vivir en pareja compatible con la vida de montaña?

No tengo problema con eso, mi mujer también es escaladora y tenemos una hija que ha tenido la suerte de ser educada en la naturaleza.

 Para terminar, dime un consejo para los jóvenes escaladores

Que escalen para disfrutar y que se lo tomen como si fuera un juego.

Para conocerle mejor:

Libros:

- Rock Games. Escaladas por USA. Por Patrick Edlinger. Ed. Arthaud

- Verdon - Opéra Vertical. Patrick Edlinger. Ed. Arthaud

- Grimper, pratique et plaisir. Patrick Edlinger. Ed. Arthaud

Vidéos:

- Escalade avec Patrick Edlinger

- La Vie au bout des doigts y Opéra Vertical, 1982, de Jean-Paul Janssen

- Verdon Forever, de Maurice Rebeix

- Arrow Head, de Maurice Rebeix

- La Cordée de rêve, de Gilles Chappaz, 2001, con Patrick Berhault

Películas:

- Les Loups entre eux, de José Giovanni, 1985.

- La Belle Histoire, de Claude Lelouch, 1992.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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