Vuelve el mejor Usobiaga. Puede que el mal sabor de boca que le dejó su papel en la segunda prueba de la Copa del Mundo, donde no pasaba de semifinales, haya hecho que toda su adrenalina fluya para dejar de ser, una vez más, un esclavo de la gravedad. Tras la competición de Chamonix, Patxi se desplazaba a Suiza, a Urnersee, y a pesar de que el clima no acompañase, lograba encadenar, el 15 de julio, Omerta (8c). Y lo hacía a vista.
Es el cuarto «ochocé» que el vasco se apunta onsight tras Mosca cullonera, en el Racó de Misa de Montsant, de la que además firmaba su primera ascensión, o Gaua, en Lezaín (Navarra), que suponía el tercer 8c a vista mundial después de los de Yuji Hirayama, con White zombie, en Baltzola, y Tomas Mrazek, con Pata negra en Rodellar. Ésta última, del sector Ventanas de la escuela oscense, también caería en el saco de Usobiaga. Después, a finales de 2007, vendría Bizi euskaraz, el primer 8c+ a vista del mundo, también primera ascensión, equipada por Ekaitz Maiz, quien junto a Gorka Karapeto confirmaba el grado.
Y cuando Patxi muestra su mejor cara, las paredes tiemblan. A parte de Omerta (8c), en su libreta iba a parar otro 8b+ a vista, y van… ¡22!. Al día siguiente, en Gimmenwald mantenía la racha encadenando Surfer paradise (8a+) y Trummelbach (8b+). ¿Y saben cómo? A vista. Ya puede contar 23.









