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CAMINO DE SANTIAGO

Cien razones para detenerse

Lo primero que uno piensa cuando oye hablar del Camino del Norte es que un camino que va cerca del mar no puede ser difícil ni sufrido. La cruda realidad golpea al peregrino a poco de comenzar el viaje en Hendaya. Las primeras pendientes del monte Jaizkibel son el anuncio de lo que está por venir.

Redacción Desnivel.com - Viernes, 14 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 10:04h.

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Monasterio de Sobrado dos Moxes
Monasterio de Sobrado dos Moxes (Juanjo Alonso)

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  • Monasterio de Sobrado dos Moxes Monasterio de Sobrado dos Moxes (Juanjo Alonso)
Monasterio de Sobrado dos Moxes.Autor:Juanjo AlonsoMonasterio de Sobrado dos Moxes.Autor:Juanjo Alonso

El Camino de la Costa, como también se le conoce, es, posiblemente la ruta jacobea más dura y sacrificada de las que recorren España. Es un camino atestado de interminables cuestas arribas y de sus correspondientes cuestas abajo; con algunos tramos poco o nada señalizados donde no es difícil despistarse; modificado y continuamente desfigurado por la autovía del Cantábrico; un camino con largas travesías urbanas y kilómetros y kilómetros de asfalto que machacan los pies de los caminantes –y que alegran la vida de los cicloperegrinos; nunca llueve a gusto de todos.

A todo esto hay que unir que no sobran los albergues y que muchos de ellos no son más que refugios con limitadas comodidades. Y, por supuesto, con una meteorología caprichosa propia del Cantábrico. Aquél viajero que se aventure en este camino debe resignarse a mojarse mucho, incluso en verano, o a sudar como nunca lo ha hecho si los días vienen cálidos.

A cambio, el Camino del Norte ofrece al viajero unos paisajes fabulosos; kilómetros y kilómetros de paz con olor a heno y a vaca; la casi omnipresente presencia del mar (algo impagable para los viajeros de tierra adentro); lugares cargados de historia; rincones que parecen sacados de un libro de Tolkien; paisanos amables que miman al peregrino; playas paradisiacas… En fin, no conocemos a ningún peregrino que haya hecho este camino –y aquí se incluye el que esto escribe– que no estuviera dispuesto a repetirlo.

Etapas orientativas

Las etapas que proponemos aquí sólo son orientativas. Se han planificado intentando que no superen los 25 kilómetros y que terminen en poblaciones con albergues de peregrinos, aunque ambas cosas no sean siempre posible. La presente descripción es sólo una aproximación que tiene el propósito de dar una visión global de este camino. El futuro peregrino debe estudiar con atención cualquiera de las guías disponibles para establecer su propio calendario de acuerdo a sus gustos, condición y posibilidades.

Como se ha dicho, la red de albergues de peregrinos no es muy tupida, pero los alojamientos particulares suplen con creces esta carencia pues no olvidemos que toda la costa cantábrica es zona turística. Ahora bien, esta circunstancia puede volverse en contra del peregrino en los meses de verano, cuando en los lugares más turísticos cuelgan el cartel de completo.

Por esta razón, el viajero debe de transportar necesariamente un equipo básico que le permita pasar la noche al raso con cierta comodidad llegado el caso. En cambio, no tendrá nunca problemas para encontrar tiendas donde abastecerse (a veces sólo de productos básicos, eso sí) o de bares y restaurantes donde comer bien… y a buen precio, siempre que uno no tenga la mala idea de hacerlo en un lugar turístico.

No obstante, como podrá observar el lector que reúna la paciencia suficiente para leer toda la descripción del Camino y de estudiar el rutómetro adjunto, hay en el Camino del Norte varias etapas obligatoriamente maratonianas que suponen verdaderos desafíos físicos y logísticos por la escasez de servicios. De ahí la importancia de conocer bien el itinerario.

También notará el lector que se moleste en comparar varias guías, que pocas veces las distancias coinciden entre unas y otras, aunque las diferencias no son importantes. Nosotros hemos decidido utilizar un kilometraje obtenido de hacer una media de las distancias ofrecidas por las guías más importantes y de las propias observaciones.

Tampoco coinciden las guías en los servicios presentes. Los que aparecen en nuestro rutómetro han sido corroborados con distintas fuentes, pero esto no significa que estén todos los que hay o que alguno de los que figuran haya desaparecido en los últimos meses. Si al final nos encontramos con cualquier problema sobre el terreno, lo mejor que podemos hacer es preguntar a los paisanos y confiar en ellos. No sería la primera vez que un peregrino obtiene techo o comida de forma desinteresada, y lo decimos con conocimiento de causa.

Hendaya-San Sebastián
25 km

La tradición manda acercarse hasta el puente internacional de Santiago para comenzar el Camino del Norte. Desde allí hay dos alternativas para cubrir la primera etapa. Una, que algunas guías marcan como principal, se mete hacia el interior por una laberinto de carreteras con bastante tráfico, de manera que la desaconsejamos a favor de la que tras callejear brevemente por Irún se dirige a Hondarribia.

Estos primeros kilómetros pueden resultar desalentadores por el intenso tráfico y la humanización del entorno. Paciencia. Poco antes de llegar a Hondarribia, en la que no hay que entrar si no se quiere, perderemos de vista la civilización rumbo a la ermita de Guadalupe a la que se sube por pista cementada y camino más tarde. Los ciclistas es mejor que accedan por carretera. La vista desde la ermita es fascinante, con toda la bahía de Txingudi a nuestros pies. Los próximos 11 kilómetros se desarrollan por una pista que recorre la ladera del monte Jaizkibel, la montaña más alta del litoral costero guipuzcoano.

Unas empinadas escaleras llevan al caminante hasta Pasajes de San Juan donde hay que tomar una barca para cruzar la ría, una circunstancia frecuente en este Camino. Al otro lado se encuentra Pasajes de San Pedro. Desde aquí hay dos formas de llegar a San Sebastián: un itinerario urbano por Pasajes de San Pedro, recomendado a los ciclistas, o por el camino que flanquea el monte Ulía desde cuyas laderas oteaban los balleneros donostiarras el paso de los cetáceos. Tanto el albergue de peregrinos (que en en los meses de verano se habilita en la Ikastola Jakintza) como el albergue juvenil La Sirena, se encuentran en la otra punta de la ciudad, ya en la subida al monte Igueldo.

San Sebastián-Zarautz
21 km

La jornada comienza con la fuerte subida al monte Igueldo (los cicloperegrinos tienen que seguir necesariamente la carretera hasta conectar de nuevo con el camino en la carretera del parque de atracciones). Unos y otros abandonarán la carretera a la altura del restaurante Leku Eder para entrar en el barrio de Igueldo. Inesperadamente, el peregrino encontrará arrimadas a una valla, una silla y una mesa con botellas de agua y un sello. Es la humilde pero emocionante contribución de José María Soroa, un vizcaíno que vive en el número 24 de esta urbanización y que muestra de esta sencilla manera su pasión por el Camino.

El camino sigue un larguísimo tramo con vistas al mar por pequeñas pistas y caminos rodeando el monte Mendizorrotz hasta que finalmente sale a la vieja carretera de Orio junto al caserío Munioeta para coronar un alto y comenzar una vertiginosa bajada hacia Orio. Poco antes de entrar en el pueblo, y a mano izquierda, se encuentra el albergue privado de Rosa Arruti, otra apasionada del Camino.

Para salir hacia Zarautz hay que cruzar la ría de Orio por el puente de la N-634 (antiguamente, los peregrinos lo hacían en barca) e inmediatamente se toma un camino paralelo a la ría que pasa bajo la A-8. El trayecto llanea y bordea el albergue Txurruka para comenzar una larga cuesta hasta el camping Zarautz desde donde ya se divisa el final de etapa. En los meses de verano se habilita un albergue de peregrinos en el edificio Ebro Etxea, una antigua colonia de los trabajadores de la Azucarera del Ebro.

Zarautz-Deba
25 km

Tenemos dos posibilidades para abandonar Zarautz: ir hasta Getaria, cuna de Juan Sebastián Elcano por el paseo peatonal arrimado al mar (este paseo está prohibido a las bicicletas)o desde la iglesia de Santa María, tomar la carretera en dirección Meagas hasta encontrar el camino hacia Getaria y Santa Bárbara. Se trata de la antigua calzada que unía Zarautz y Getaria y que sube más de 100 metros de desnivel. El camino desemboca en la carretera GI-3391, que baja hasta Getaria.

En Getaria repetimos la operación: nos alejamos del mar en decidida subida para retornar a él al entrar en Zumaia por al N-634. La salida de Zumaia vuelve a ser una empinadísima cuesta junto a la ermita de Santa Klara. El largo tramo hasta Itziar es un verdadero rompepiernas con continuos ascensos y descensos en los que los ciclistas tendrán que echar pie a tierra más de dos veces hasta el punto de que en varios tramos será mejor que tomen tramos de la N-634 que, en esta parte no tiene mucho tráfico por la cercanía de la A-8.

Desde Itzíar el camino baja de forma vertiginosa hasta Deba por una pista de hormigón que parte del cementerio y que tapó las piedras de la calzada medieval. También se puede bajar por la carretera, una alternativa más tediosa que sólo ofrece la ventaja de poder asomarse a la famosa costa del flysch, una curiosa y vistosa formación geológica.

Deba-Markina
21 km

Dura etapa en la que el Camino abandona la costa guipuzcoana para adentrarse en la montaña vizcaína. La jornada se divide en dos partes: una primera mitad de fuerte subida hasta la cima del monte Arno y otra mitad de bajada hasta Markina. Hay que tener muy presente que a partir de Orlatz el camino es muy difícil de seguir, y que las diferentes guías (impresas o virtuales) no se ponen de acuerdo en el itinerario. El caso es que en este tramo son muchos los peregrinos que se despistan.

Para evitar problemas, algunos autores recomiendan dirigirse desde Orlatz a Larruzka y desde allí bajar a la carretera BI-633 para seguir por ella hasta Markina. Los que decidan seguir por monte tienen que dirigirse al caserío abandonado de Amallogarai Goikoa y bordear por el oeste el monte Akarregi en dirección a las ermitas de San Joaquín y Santa Ana, y de San Miguel para descender en pronunciada pendiente hasta Markina.

Nota ciclista: Los cicloperegrinos que no se sientan con fuerzas para la fuerte subida y la correspondiente fuerte bajada pueden ir desde Deba a Markina por la BI-633 pasando por Ondarroa. Esta carretera no tiene mucho tráfico.

Markina-Gernika
24 km

Interesante etapa que reúne tres importantes lugares del Camino: Zenarruza, un monasterio con una historia que se remonta al siglo X y que contó desde siempre con un hospital de peregrinos; la población de Bolibar, cuna de los antepasados de Simón Bolívar, el Libertador americano; y la ciudad de Gernika, famosa en el mundo entero por el cuadro de Picasso y por su emblemático Árbol.

También es interesante porque a partir del alto de Gontzegarai las guías más conocidas no se ponen de acuerdo en por donde va el camino, aunque la mayoría coinciden en hacerlo pasar por Munitibar, Mendata, Olabe y Marmiz. En cualquier caso, la presencia de la cercana carretera BI-2224, puede solucionar los problemas de orientación o de tránsito, sobre todo a los cicloperegrinos.

Gernika-Lezama
21 km

Hasta el año 2003 el trazado oficial del Camino seguía la carretera BI-635 (dirección a Amorabieta) hasta el cruce de Muxika donde se abandonaba ésta para seguir por la pequeña carretera que sube al alto de Morga. Este trazado se abandonó por el intenso tráfico que soporta la primera parte, aunque sigue siendo el más recomendable para los ciclistas. Para los peatones se ha habilitado otro camino más tranquilo que utiliza una carretera que comienza en la rotonda justo a la salida de Gernika y que se dirige a la ermita de Santa Luzia de Zallo.

Este camino se interna en el monte y va a parar al alto de Morga donde se une con la alternativa ciclista. A partir de aquí, la ruta va utilizando sucesivamente pequeñas carreteras y pistas, siempre en un medio tranquilo y de gran belleza. En Igertu el camino desemboca en la carretera BI-2713, la misma que se cruzó en el alto de Morga. Hay que utilizar esta carretera al menos dos kilómetros antes de coger un camino para llegar a Goikoletxea en donde ya no hay más remedio que seguir por asfalto hasta Larrabetzu y Lezama.

Pareja de veteranos peregrinos en San Vicente de la BarqueraPareja de veteranos peregrinos en San Vicente de la Barquera

Lezama-Bilbao
13,5 km

Etapa corta pero bastante dura ya que hay que vencer al monte Avril para llegar a Bilbao. A pesar de la cercanía de la gran urbe y de los aviones que sobrevuelan el camino por la cercanía del aeropuerto, lo cierto es que una buena parte del recorrido tiene un aire muy bucólico porque se desarrolla entre una exuberante foresta. La visión «aérea» del gran Bilbao deja sin respiración. El vertiginoso descenso al hollo bilbaíno no nos dejará sin resuello, pero sí que pondrá a prueba nuestros cuadriceps pues es muy empinado.

En la urbe se entra por el barrio de Begoña y a partir de aquí hay que orientarse por la intuición. Lo mejor es usar como referencia el famosos museo Guggenhein. El albergue de peregrinos que se habilita en verano se encuentra en el Colegio de Basurto, al final de la céntrica avenida Autonomía, al oeste del museo. Nota ciclista: una buena y tranquila opción (aunque sacrificada por su fuerte pendiente) es utilizar la carretera del Vivero que desemboca en la BI-3732. Esta vía termina en la circunvalación de Bilbao y hay que ir atentos para abandonarla al encontrar las flechas.

Bilbao-Portugalete
21 km

El trazado «original», el descrito por todas las guías, discurre por la orilla izquierda de la ría del Nervión, uniendo las poblaciones que protagonizaron la revolución industrial del siglo XIX y que convirtieron a la ría en un inmenso complejo siderúrgico. Es ciertamente un recorrido largo, retorcido y difícil, sólo recomendable si se tiene intención de conocer Barakaldo y Sestao.

Si no, de verdad, lo mejor es situarse en el Guggenhein y utilizar el carril bici para pasar la orilla derecha de la ría. Una vez allí, sólo hay que seguir lo más cerca de la ría hasta llegar a Getxo. Esta ruta es, dentro de lo que cabe, más tranquila que la habitual, y, desde luego, es la más recomendable para los cicloperegrinos. Además, tiene como premio cruzar la ría por el impresionante puente transbordador, una singular obra de ingeniería declarada Patrimonio de la Humanidad.

Portugalete-Pobeña
14,5 km

A muchos les puede parecer una etapa corta, y sin duda lo es. Pero es que entre Portugalete y Castro Urdiales, el barrio de Pobeña, perteneciente al municipio de Muskiz, es el único lugar equipado con albergue de peregrinos, a excepción del refugio que en verano dispone el Ayuntamiento de Ontón. Hay que armarse de paciencia en Portugalete pues su salida es caótica a causa de las obras de la autovía.

Lo mejor es preguntar por el bidegorri (carril bici con firme rojizo) tantas veces como sea necesario hasta dar con él pues será nuestro guía hasta la playa de la Arena. Al otro lado del gran arenal está Pobeña, con su vieja escuela convertida en albergue. Un buen lugar para quedarse y aprovechar la tarde para darse un baño en la bahía.

Pobeña-Castro Urdiales
23 km (15 km por la N-634)

Algunas guías dirigen al peregrino por la carretera en dirección al Covarón. Es una sugerencia inexplicable teniendo como se tiene el magnífico camino costero construido sobre la base de un tren minero del siglo XIX. Incluso a los ciclistas les merece la pena arrastrar la bici por las escaleras que salen de la misma playa de Pobeña con el fin de alcanzar este bellísimo y tranquilo camino que siempre cara al mar lleva al peregrino hasta Ontón, ya en la comunidad cántabra.

Aquí caben dos posibilidades: una corta, que es seguir hacia Castro Urdiales por la N-634 casi sin tráfico por la presencia de la autovía (una alternativa interesante para los ciclistas a pesar de la fortísima y larga pendiente que hay a la salida de Ontón); y el trazado histórico, más largo, que penetra tierra adentro pasando por Baltezama, Otañes y Santullán. Castro Urdiales está muy mal señalizado, por lo tanto la referencia que debe tener presente el peregrino para llegar al albergue es la plaza de toros.

Castro Urdiales-Laredo
35,5 km

En la plaza de toros se vuelven a encontrar las flechas en un camino que conduce a Allendelagua, superando antes la autovía por un paso subterráneo. Esta autovía y la antigua nacional serán compañeros inseparables (y a tramos insustituibles) hasta el Portarrón de Guriezo, donde hay un albergue. Aquí, el camino se aleja de ambas vías importantes y del mar y se introduce en la montaña para entrar en el valle de Liendo por el alto de la Magdalena utilizando caminos y senderos.

Hay que prestar mucha atención después de La Magdalena, pues los trabajos de explotación forestal han eliminado algunos hitos jacobeos, y aunque se han puesto flechas de madera o cartón en algunos árboles, hay cruces en los que no hay ninguna señal. Algunas guías, sin embargo, animan al peregrino a continuar por la N-634 hasta Liendo para ahorrar una docena de kilómetros. Desde luego, el peregrino a pie no debe hacer caso a esta sugerencia que, por el contrario, puede ser útil a los ciclistas, ya que la subida al alto de la Magdalena es muy dura.

Desde Liendo, el Camino oficial sigue más o menos la carretera, pero existe un camino alternativo por monte, aunque no está señalizado como camino jacobeo. Desde luego, es más bonito y menos peligroso que la carretera, pero sólo es practicable para los caminantes.

Laredo-Güemes
28 km (13 km por la ría)

Hay que decidirse entre dirigirse a Santoña por tierra, dando un rodeo de 22 kilómetros, o subirse en el Gasolino, la barca que une Laredo y Santoña. La primera rodea la las marismas del estuario del río Asón pasando por Colindres, y Gama. La segunda, significa una inversión de menos de dos euros y cinco minutos de tiempo. Si nos decidimos por la variante marítima hay que recorrer la playa de La Salvé hasta llegar al Puntal donde se coge la barca.

La barca nos deja al pie del monumento a Juan de la Cosa, navegante que acompañó a Cristóbal Colón en varios de sus viajes a América. Dejamos atrás Santoña rumbo a la playa de Berra y la colina de El Brusco detrás de la cual está la gigantesca playa de Trengandín, y al final de la arena Noja. Hay que prestar atención a la señalización del camino a su paso por Noja.

A partir de aquí el camino se introduce en un paisaje de colinas utilizando carreteras locales y pistas. Merece especial atención el encantador valle de Meruelo, salpicado de pequeñas aldeas o barrios. El cura trotamundos Ernesto no pudo elegir mejor lugar para levantar su Cabaña del Abuelo Peuto, sin duda uno de los lugares con más carisma del Camino del Norte.

Nota ciclista: Tanto si han utilizado la variante terrestre por Colindres, y Gama, como si se ha cruzado a Santoña por barca, los ciclistas se ahorrarán disgustos si se dirigen a Argoños para llegar a Noja por la Ca-141.

Peregrino en Zarautz con viñedos txacolí.Autor: Gonzalo M.AzumendiPeregrino en Zarautz con viñedos txacolí.Autor: Gonzalo M.Azumendi

Güemes-Santander
13,5 km

Esta corta etapa nos dará la oportunidad de visitar detenidamente la «novia del mar». Además, el próximo albergue peregrino está nada más y nada menos que en Requejada, a más de 30 kilómetros de distancia. En cuanto al camino a seguir no hay que preocuparse pues la noche anterior, en el albergue de abuelo Peuto, el padre Ernesto habrá solucionado cualquier duda en cuanto al itinerario.

Este inefable cura recomienda ir desde Galizano al mar para seguir un bellísimo camino costero hasta Somo en vez de seguir la ruta oficial que parte de Galizano hacia Loredo y Somo por el interior utilizando un carril ciclista. En Somo se toma el barco que atraviesa la bahía hasta Santander, aunque si se desea se puede utilizar una alternativa terrestre que rodea la bahía pasando por el santuario de Nuestra Sra. de Muslera (36,7 km) más. Este itinerario es el histórico aunque la verdad es que el paseo en barca es muy relajante y la llegada a Santander es esplendorosa.

Nota ciclista: los ciclistas pueden utilizar la variante costera hasta las inmediaciones de Langres. Desde allí han de dirigirse hacia Laredo.

Santander-Santillana del Mar
44,5 km

Esta larga etapa, que comienza con una tediosa y laberíntica salida de Santander, puede reducirse notablemente haciendo «trampas». La primera es aprovechar el puente del ferrocarril para cruzar la ría de Mogro (está prohibido por RENFE pero los lugareños lo hacen ) en vez de ir hasta Puente Arce y después bajar hasta Mogro. Este atajo ahorra 7,5 km. Antiguamente también se podía atravesar la ría en barca, pero ya no existe este servicio. El segundo atajo ahorra casi cuatro kilómetros y consiste en seguir por la carretera CA-232 desde la ermita de la Virgen del Monte, poco antes de Mogro, hasta Requejada.

Esta alternativa, amén de ser más corta, elimina un largo y feo tramo que discurre al lado de las tuberías de la empresa química Solvay. De Requejada se sale por la N-611 hasta encontrar la desviación hacia Campliego y Santillana. Este tramo utiliza pequeñas carreteras muy tranquilas, y discurre por una paisaje campestre bucólico y siempre verde. Puede ser interesante quedarse en el albergue Arco Iris de Queveda que está unos tres kilómetros antes de Santillana de Mar, ya que el albergue de esta bellísima población se satura fácilmente. Para ir a Santillana a cenar y pasear y regresar al albergue se puede usar un taxi.

Santillana del Mar- Comillas
22,5 km

Esta etapa es un continuo sube y baja que pone a prueba las piernas. Por contra, la intendencia no constituye un problema pues en la jornada se pasa por más de una decena de pueblos en los que no es difícil aprovisionarse. Además, la vista se recrea con la verde campiña cántabra y con numerosos ejemplos de arquitectura indiana, es decir, de las casas que construyeron los santanderinos que en el siglo XIX amasaron fortuna en América y que regresaron después a su tierra e invirtieron en palacios e iglesias como la de San Martín, en Cigüenza. Y al final espera Comillas, una monumental villa situada entre verdes colinas y el mar.

Comillas-Unquera
25,5 km

De nuevo el perfil de la etapa parece una sierra con continuas subidas y bajadas que tan pronto nos sitúan al nivel del mar como nos llevan a las alturas. Lo más interesante del día es, sin lugar a dudas, la llegada a San Vicente de la Barquera y el paso de la ría por el largo puente de La Maza que tiene 32 arcos y se construyó en piedra en el siglo XV durante el reinado de Carlos III, aunque anteriormente ya había otro puente aquí, de madera, edificado en el siglo VI.

Si el día está claro se pueden ver los Picos de Europa. A poco de salir de San Vicente, en La Acebosa, se encuentran los carteles del Camino Lebaniego, el camino que conduce al santuario de Santo Toribio de Liébana y que después cruza la cordillera hasta unirse con el Camino Francés. En cuanto a las dificultades del día, ninguna hay que señalar salvo que el tramo boscoso entre Pesués y Unquera está poco señalizado y cubierto de maleza, siendo totalmente desaconsejable para los ciclistas que es mejor que lleguen a Unquera por la N-634.

Unquera-LLanes
24 km

Al otro lado del puente que cruza la ría de Tina Mayor encontraremos el primer mojón con un azulejo azul y la vieira amarilla inscrita que, además de las flechas, señalará el camino al peregrino a su paso por Asturias hasta Ribadeo. Tras una dura pero tranquila subida a Colombres (pueblo que amablemente ofrece su excelente polideportivo a los peregrinos) y un descenso bucólico, el viajero se enfrenta a la bicha del Camino: la nacional 634 y las obras de la autovía que en su día la sustituirá.

El caso es que tanto caminantes como ciclistas están obligados a seguirla durante un buen puñado de kilómetros, con breves escarceos por senderos cercanos. De forma inexplicable, los mojones oficiales del Camino continúan por la cargada carretera hasta Llanes, cuando es posible desligarse de ella en Pendueles para continuar por una divertida y tranquila pista costera señalada como sendero de gran recorrido GR E-9 Senda Costera.

Este tramo es uno de los más bellos de todo el Camino y da al peregrino la oportunidad de visitar dos lugares de gran interés natural: los bufones de Arenillas, unos agujeros naturales en la costa por donde surge el agua del mar en días de marejadas, y el barranco del río Purón, un valioso refugio de fauna y flora escondido en una profunda brecha fluvial. Llanes conserva trazos de su pasado medieval. Esta población costera tampoco tiene refugio para peregrinos, así que no queda más remedio que intentarlo en los albergues juveniles, pensiones u hoteles.

Llanes-San Esteban de Leces
34 km

La etapa no tiene grandes problemas salvo el último repecho que conduce a San Esteban desde Ribadesella . El itinerario serpentea entre la costa y la carrera nacional utilizando pequeñas carreteras, pistas cementadas y algún tramo de la Senda Costera.

Se ha situado el final de la etapa en San Esteban de Leces porque este lugar tiene un albergue de peregrinos aunque carece de cualquier otro tipo de servicios, de modo que hay que proveerse de alimentos para la cena en Ribadesella, localidad turística que, inexplicablemente, no posee un albergue para peregrinos, algo que, como ya se ha podido ver, es algo usual en los pueblos turísticos que atraviesa el Camino.

Enfrente del albergue de San Esteban se puede coger un autobús para bajar a Torres donde hay un restaurante, pero hay que tener mucho cuidado con los horarios de vuelta pues la antipática pareja de guardas del albergue, que viven encima de éste, lo cierran a las 22 horas.

San Esteban de Leces-Sebrayo
28 km

Algunos consideran esta etapa como la más bonita de todo el Camino del Norte. Sin ser tan rotundo, hay que coincidir en que es un compendio de los paisajes que caracterizan el Camino de la Costa: playa, acantilados, bosques, aldeas recónditas, iglesias con muchos siglos en sus muros… Una vez más, el Camino burla como puede la N-634 (que, no obstante, los ciclistas pueden utilizar para llegar desde La Vega a La Espasa si no quieren hacer frente a angostos caminos donde la vegetación dificulta el paso) y la autovía del Cantábrico. Y una vez más, el día ha de darse por terminado en una pequeña aldea con albergue –pero sin servicios– a la puerta de una localidad importante, Villaviciosa, por carecer ésta última de albergue de peregrinos.

Sebrayo-Vega de Sariego
22 km

Tras pasar varias veces por la autovía el viajero entra en Villaviciosa, llamada así por la fertilidad de sus tierras y por la pujanza comercial de la antigua Maliayo. En la localidad hubo en su día un hospital de peregrinos que sólo admitía a los «ientes y vinientes que ban arromería a Santiago de Galicia». Hoy Villaviciosa no ofrece albergue pero sí varios hostales donde el peregrino puede encontrar acomodo a precio razonable. Pocos kilómetros después, en el barrio de Casquita, sobreviene una decisión importante: o Gijón u Oviedo.

Por aquello de que quien va a Santiago sin visitar la catedral de El Salvador en Oviedo, «visita al criado y no al señor» como reza un antiguo refrán jacobeo, elegimos la alternativa de Oviedo, más larga pero también más jugosa, ya que nos da la oportunidad de pasar por la iglesia de San Juan Evangelista, declarada Monumento Nacional, y, sobre todo, por San Salvador de Valdediós, una de las iglesias más interesantes de todo el Camino, emplazada, por ende, en un lugar que bien puede considerarse mágico.

A su lado, hay un monasterio que acoge a los peregrinos. Por cierto, que desde Villaviciosa y durante una decena de kilómetros se coincide con el Camino a Covadonga, que va justo en sentido contrario al Camino de Santiago. Por otra parte, el mayor problema de la jornada es la subida al puerto de La Campa. Una vez salvado éste, el resto del camino hasta Vega de Sariego es cuesta abajo por un fértil valle.

Nota ciclista: para subir al alto de La Campa pasando por Valdediós lo mejor es ir por el camino señalizado hasta Ambás (San Pedro) y continuar unos 500 metros por la antigua carretera AS-113 hasta encontrar el cartel que señala el monasterio. Hay que bajar unos 1.500 metros hasta el monasterio y después regresar a la AS-113 y seguir por ella.

Vega de Sariego-Oviedo
26 km

Se trata de una etapa llana, sin complicaciones y que discurre por asfalto casi al cien por cien, aunque muy tranquilo. Desde Vega de Sariego se toma la carretera AS-331 que conduce a Pola de Siero y no se abandona hasta alcanzarla. No es una calzada que soporte mucho tráfico, pero hay que ir con precaución. Este tramo es un rosario de pequeños núcleos muy próximos entre sí pero sin servicios.

Después de El Berrón el Camino se convierte en un verdadero laberinto que serpentea por una interminable sucesión de barrios siendo fácil pistarse si no se está atento a las señales. Finalmente, el itinerario desemboca en la carretera de Oviedo que se toma a la izquierda. Los últimos cinco kilómetros discurren por aceras, calzadas y calles propias de una gran ciudad. La aguja de la catedral de El Salvador es la referencia para llegar al centro neurálgico de la ciudad, no sin antes subir un duro repecho.

Oviedo-Avilés
28 km

Hay que tener en Cuenta que en Oviedo coinciden el Camino del Norte, el Camino del Salvador y el Camino Primitivo, de modo que hay que tener bien clara la orientación para no sufrir una confusión. El Camino de la Costa sale de la ciudad hacia el norte por la avenida de Pumarín y abandona la zona urbana por carreteras secundarias bien tranquilas hasta Posada de Llanera. Si se tiene la suerte de hacer este tramo con algo de niebla (como tuvo le ocurrió al que esto escribe) entonces el camino se convierte en una experiencia onírica. Tras un agradable paseo por un bosque el Camino desemboca en la AS-17, carretera que ya no abandona hasta entrar en el área urbana de Avilés.

Avilés-Soto de Luíña
38 km

Esta es una etapa muy complicada por las continuas subidas y bajadas y por la falta de albergues para peregrinos en todo el trayecto. Ya al salir de Avilés las flechas obligan a dar un rodeo inexplicable que bien podría evitarse siguiendo la avenida de Lugo que discurre paralela a la ría, hasta Salinas, en vez de subir una buena cuesta hasta San Cristobal para luego bajar de nuevo al nivel del mar. Además, ya pasado Muro de Nalón, el Camino ha sufrido variaciones importantes por mor de la dichosa autovía.

En concreto, había un desvío al llegar a la N-634 después de Piñera que enviaba a los peregrinos hacia el monte y los obligaba a recorrer un plus de kilómetros sin sentido. Mientras esta parte no esté perfectamente señalizada lo mejor es continuar hasta Soto de Luíña por el arcén de la antigua N-643, una sugerencia especialmente recomendable para los cicloperegrinos.

Soto de Luíña- Cadavedo
24 km

En teoría hay tres opciones para cumplir con la jornada, pero sólo una es practicable en realidad: la que utiliza la antigua carretera N-634. Las otras opciones: el camino «original» conocido como de las Palancas, y la alternativa costera son intransitables. Pero no hay por qué apenarse: por la carretera no pasan demasiados coches, abunda la sombra, la vista es magnífica y en Novellana hay un horno que elabora unas empanadillas deliciosas.

Los más afortunados serán, sin duda, los ciclistas, que ruedan felices por aquí. Los caminantes pueden abandonar momentáneamente la carretera después de Ballota para llegar a Tablizo pasando por donde en otros tiempos se encontraba el «puente que tiembla», un puente de madera colgante que recibió ese nombre por su fragilidad.

Lo malo es que el albergue de Cadavedo, el único en cincuenta kilómetros a la redonda, es un poco precario. En verano, cuando se llena y no hay lugar en los hostales de la zona, la presidenta de la Asociación comarcal de amigos de los caminos pone a disposición de quien lo necesite la Casa del Padre Galo, un humilde refugio con suelo de madera y un par de lavabos.

Cadavedo-Almuña
16,5 km

Una de las características del Camino del Norte es que obliga al peregrino a convertirse en estratega, devanándose los sesos para preparar etapas de longitud razonable, ni muy largas ni muy cortas, buscando un lugar donde pasar la noche y cenar. no sólo el día siguiente, sino los tres o cuatro posteriores.

La logística le llevará a veces a tener que hacer etapas cortas para no tener que enfrentarse al día siguiente con jornadas agotadoras. Esta etapa es un ejemplo de ello. Al peregrino puede saberle a poco y sentirse tentado de hasta el albergue de Piñera, sumando otros 14 kilómetros a la etapa, pero al día siguiente le tocaría o hacer una muy corta hasta Tol (o hasta Tapia de Casariego, en la variante costera) o una muy larga hasta Ribadeo. Como puede verse, no es como en el camino Francés, donde hay un albergue cada pocos kilómetros y esto permite planes más flexibles.

El caso es que también en esta etapa, salvo cortos tramos, la N-632 será compañera y guía del camino hasta La Almuña, donde se encuentra el albergue. Si por el contrario lo que se desea es llegar a Luarca y buscar allí aposento, el peregrino debe saber que podrá separarse de la carretera antes de Barcia para llegar al puerto pesquero por camino.

Almuña-La Caridad
32,5 km

La salida de Luarca deja sin resuello y calienta las piernas para lo que queda del día. El nombre de la calle que utilizamos para elevarnos no deja duda de su pasado peregrino: Camino Real de Santiago. Una vez más la N-634 se convierte en compañera casi inseparable del viajero, pero sólo como referencia, ya que el Camino utiliza carreteras locales y caminos de tierra para entrar en la carretera nacional que aquí tiene bastante tráfico ya que no hay autovía paralela.

Después de Piñera la tónica sigue siendo la misma aunque a veces los caminos están intransitables, de tal modo que el peregrino no tiene otra opción que regresar a la nacional. A partir de Jarrio, sonde mana la emblemática fuente conocida como de los Peregrinos, el trazado juguetea con la carretera nacional en un zigzagueo casi permanente hasta La Caridad.

La Caridad-Ribadeo
22,5 km

Con esta etapa diremos adiós a los acantilados, las playas y el azul del Cantábrico que ha sido el inseparable compañero a lo largo de más de 600 kilómetros. La jornada no tiene misterios salvo que se han señalado demasiadas variantes que pueden despistar al peregrino no avisado. La primera bifurcación aparece en Porcia: en un cartel veremos una indicación marcada como Camino que lleva hacia Tol, y otra marcada como Albergue que se dirige a Tapia de Casariego. En nuestro caso tomamos hacia Tol.

A las afueras de Tol encontraremos la segunda bifurcación. De frente iríamos hacia Castropol (donde antaño los peregrinos tomaban la barca hasta Ribadeo) o hacia Vegadeo para cruzar la ría por el puente de Santiago de Abres. La otra alternativa, mucho más usada, continúa por la carretera la AS-31 hacia Barres (donde conecta el la variante que viene de Tapia) y Figueras.

En este último pueblo las señales se desvanecen y hay que dejarse guiar por la intuición tomando como referencia la área recreativa del Puente de los Santos. Algo nos dice que deberemos pasar la gran ría por este puente que utiliza la autovía, pero temiendo que no esté permitido. Y en estas dudas se encuentra uno cuando logra ver una señal que señala una pista asfaltada que se dirige directamente al puente.

Sólo cuando estemos en él veremos una pasarle lateral que sirve tanto para peatones como para ciclistas. Los que padezcan de vértigo harán bien en pasarlo sin mirar para abajo. Aunque nada lo señale, sabremos que en mitad del puente estamos abandonando Asturias y entrando en Galicia.

Ribadeo-Lourenzá
28,5 km

Inexplicablemente, la señalización en el primer pueblo gallego del Camino brilla por su ausencia. Sólo después de preguntar tomando como referencia el polideportivo nos toparemos con el primer mojón gallego. Marca 190 kilómetros hasta Santiago y !oh sorpresa! La vieira cambia de «sentido», y no es una cuestión baladí porque puede conducir a despiste. Nos explicamos: si en el País Vasco y en Asturias y las conchas señalaban la dirección con la parte estrecha, es decir, donde se juntan las líneas, en Galicia lo hacen al revés. ¿Por qué? Vaya usted a saber.

Desde luego, da que pensar que si los políticos no son capaces de ponerse de acuerdo en temas tan sencillos como éste, cómo será en otros asuntos de mayor importancia. En fin, un motivo de reflexión según nos alejamos definitivamente del mar y penetramos en la provincia de luego por caminos y carreteas secundarias con pendientes que se pueden atragantar a los cicloperegrinos.

Nota ciclista: después de Vilar el camino no es muy bueno de modo que es mejor seguir por la carretera paralela LU-133 hasta el alto que hay después de Villamariz. También es preferible que tomen la carretera desde San Xusto a Lourenzá antes que bajar por el sendero tan empinado que hasta tiene pasamanos.

Lourenzá-Gontán
24,5 km

La Nacional 634 se resiste a separarse del Camino jacobeo, pero éste logra burlarla utilizando pistas y carreteras secundarias que, como en el tramo de Mondoñedo a A Xesta, parecen haber desaparecido del mapa. La jornada será, no obstante, dura pues hay que subir desde Mondoñedo hasta el alto de A Xesta de 11 kilómetros. En el alto, el Camino cruza la Nacional y se separa de nuevo sin llegar a pisarla de nuevo salvo unos metros hasta Gontán.

Por cierto, que en un punto entre el alto de Xerta y Gontán. Allí donde la pista que cogimos al cruzar la Nacional, desemboca en una pista asfaltada, se encuentra el punto más elevado del Camino del Norte Nota ciclista: entre Lourenzá y Arroxo es mejor seguir la carretera N-634a. En Lousada no ha que seguir el camino sigo seguir por la carretera hasta desembocar en la N-634 por la que hay que seguir casi un kilómetro hasta encontrar el mojón jacobeo.

Gontán-Vilalba
20 km

Entramos en la Terra Chá, una comarca lucense que, como su nombre gallego indica, es llana. Por lo tanto la jornada no muestra ninguna dificultad física y tampoco técnica pues se desarrolla por pistas de tierra o asfaltadas. La única objeción que puede ponerse son las obras de la autovía que afectan al Camino entre Candía y Castromaior y que que obliga a caminar o pedalear algún trecho por ellas dejándose guiar por la inspiración porque las señales han desaparecido. En Goiriz, donde se cruza por segunda y última vez la N-634, se levanta un curiosos cementerio neogótico que, sin duda, llamará nuestra atención. Una observación a tener en cuenta: el albergue de Vilalba está en un polígono a un kilómetro y medio antes de llegar a este gran pueblo.

Vilalba-Baamonde
20,5 km

Otra etapa fácil y prácticamente llana a excepción del ascenso hasta Torre. Y de nuevo la N-634 se convierte en referencia, y esta vez más que nunca, ya que el Camino la cruza en varias ocasiones y desde Ferrero hasta Baamonde se utiliza su calzada alternándola con algún que otro camino. Hay quienes, aprovechando la suavidad de la etapa, prefieren seguir caminando hasta Miraz, a unos 15 kilómetros más adelante, para acortar la larguísima etapa hasta Sobrado dos Monxes, pero en varios foros peregrinos aconsejan quedarse en Baamonde porque su albergue, instalado en una antigua gran cochera de diligencias, es uno de los más cómodos y mejor atendidos del Camino del Norte, y el pueblo ofrece todo tipo de servicios.

Catedral de Mondoleño.Autor:Darío RodriguezCatedral de Mondoleño.Autor:Darío Rodriguez

Baamonde-Sobrado dos Monxes
40 km

Estamos frente a la etapa más difícil de todo el Camino del Norte por la gran distancia que hay que cubrir, por lo accidentado de su perfil y por la casi inexistencia de lugares donde aprovisionarse pues casi todas las aldeas que se cruzan –y son muchas– apenas pueden ofrecer algo más que agua. Los peregrinos menos preparados o con más tiempo pueden dividirla haciendo noche en Miraz, que cuenta con un albergue (instalado en la antigua casa del cura) y un bar donde se puede calmar el apetito sin demasiados lujos.

También se puede comprar alimentos en el bar de Seixón, cinco kilómetros antes. Después de Miraz se inicia la parte más dura de la etapa. El Camino serpentea por un terreno lleno de desniveles utilizando todo tipo de vial: corredoiras, caminos, pistas, asfalto… Aunque hay señales en los cruces no es difícil salirse del buen camino si en alguno de ellos nos despistamos.

Hay que estar muy atento a las señales, y no sólo a las oficiales, si no también a las que en los puntos más conflictivos han dejado los peregrinos que nos han precedido. El único lugar en el que podemos proveernos de comida o tomar un café antes de llegar a Sobrado es Mesón que sólo está a cinco interminables kilómetros del punto final de la jornada.

Nota ciclista: toda el itinerario puede ser seguido por los ciclistas salvo en dos pequeños lugares. Desde San Alberte, los cicloperegrinos deben ir por la pista asfaltada hasta Costoiras; y en Corteporcos deben continuar por asfalto hasta Pedramaior y allí incorporarse a la LU-934.

Sobrado dos Monxes- Arzúa
22 km

En Arzúa el Camino del Norte desemboca en el Francés como un arroyo en un gran río. La imagen no es exagerada. Sobre todo en verano, el peregrino costero, que ha cubierto muchas etapas sin otra compañía que sus pensamientos o sus propios compañeros de viaje, se sumerge, no sin aturdimiento, en el Orinoco de caminantes que recorren los últimos kilómetros del Camino Francés.

La multitud es tal que los cicloperegrinos pueden tener problemas para pedalear por los caminos atestados. Por eso, muchos de ellos, y no pocos caminantes, prefieren tomar un camino alternativo que desemboca en el Francés más adelante, cerca de Santa Irene. Esta alternativa, que se toma en Boimorte, alarga hasta los 34 kilómetros la etapa, pero el esfuerzo compensa si deseamos seguir gozando tranquilamente del camino.

Eso sí, conviene informarse y aprovisionarse en Boimorte, porque las señales no abundan y tampoco los pueblos donde aprovisionarse. El itinerario utiliza la CP-0603 hasta O Alto. Allí gira a la izquierda por la CP-0604 y a los 400 metros toma a la derecha una pequeña carretera que se dirige hacia Ferradal y que concluye en Xen, ya en el Camino Francés.

Arzúa-Pedrouzo
20 km

Entre Arzúa y la catedral de Santiago median casi 40 kilómetros y lo más lógico es dividir el tramo en dos jornadas haciendo noche en Santa Irene o Pedrouzo. El Concello de Arzúa cede el testigo al de O Pino en un trayecto cómodo, con pendientes más fáciles y por pistas siempre cercanas a la N-547.

Pedrouzo-Santiago de Compostela
20 km

La última jornada es un calco de la anterior. Por pistas y corredoiras, entre frondosos bosques de eucaliptos, nos aproximamos a Santiago no sin antes pasar cerca del aeropuerto de Labacolla, que toma su nombre del arroyo en el que, dice la tradición, los peregrinos de antaño se lavaban para llevar limpios a la catedral. Seis kilómetros de ascenso, pasando por la pequeña población de San Marcos, son los que restan para llegar al Monte do Gozo. No son precisamente muy agradables, ya que buena parte del tramo hay que hacerlo por el asfalto, pero Santiago ya se «huele» y es fácil hacer frente a este tramo.

Desde la atalaya del Monte do Gozo se obtiene la primera panorámica de Santiago de Compostela. Aquí comienza una suerte de cuenta atrás. Cada paso que se da, cada pedalada acerca al viajero al fin del un viaje de más de 800 kilómetros que lo ha llevado de una punta a otra de la Península Ibérica.

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