Parece imposible, pero no todo está dicho en esto del excursionismo y del senderismo. Todo parece inventado: senderos de gran recorrido, caminos temáticos o históricos, rutas de peregrinación, vías verdes, caminos naturales… pero no: siempre hay quien para salirse de los caminos trillados busca las vueltas para hacer de una caminata una aventura y del camino un viaje de exploración, aunque sea en su propia tierra.
Carlos del Val y José Manuel Renuncio son dos buenos ejemplos de caminantes inquietos. Ambos son espeleólogos de vocación que desde hace algún tiempo sustituyeron la oscuridad de las cuevas por el cielo abierto aunque siguen perteneciendo al grupo de espelología Niphargus de Burgos. Los dos conocen todos los caminos conocidos de su provincia y de los alrededores. También de Pirineos, de la Cordillera Cantábrica etcétera.
La rutina empezaba a preocuparlos cuando tuvieron una idea: recorrer a pie el perímetro de Burgos siguiendo fielmente esa línea de guiones y cruces que separa en los mapas oficiales las provincias.
Echaron a rodar el proyecto en febrero de 2010 en Itero del Castillo, en dirección sur, en pleno invierno. Y terminaron hace pocos días, el 23 de septiembre. El resultado: un «camino» de 1.137 kilómetros y 36.250 metros de desnivel que han dividido en 37 etapas, siendo la más larga de 45,3 kilómetros. El itinerario atraviesa todo tipo de terreno: carreteras, caminos rurales, sendas, trochas, campo través, cresteríos y divisorias de aguas, cruce de ríos, zona urbana, etcétera.
«Si bien no nos hemos ajustado milimétricamente a la línea divisoria con otras provincias-confiesa José Manuel Renuncio Pérez– sí hemos llegado a todos los trifinios, es decir, los puntos de unión de tres provincias, de los que Burgos tiene la mayor cantidad de toda España». La pareja también ha alcanzado los extremos meridional, oriental, septentrional y occidental de la provincia.
«Hemos hecho el recorrido sin prisas –advierte José Manuel– pues no era una carrera contra el reloj y algunos imponderables nos causaron ciertos retrasos. Además, nadie ha andado nunca pisándonos los talones. De hecho, y al tratarse de recorridos en los que la prioridad era la de ajustarse a las líndes interprovinciales y no tanto la de buscar parajes escogidos por su belleza, raramente hemos encontrado a gente en el camino. En alguna ocasión no hemos visto a nadie en los más de 30 kilómetros de media que se cubrían en cada etapa». Hay que aclarar, no obstante, que en muchas etapas la pareja caminó en compañía de otros socios del club Niphargus.
De toda la Vuelta a Burgos Andando se han hecho tracks de GPS, crónicas describiendo el paisaje y las incidencias de cada etapa, gráficos de desniveles, trazados sobre mapas topográficos y en torno a doce mil fotografías de las que se han seleccionado las más representativas para su publicación on line.












