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PROPUESTA PARA EL PUENTE

Los puertos de Beceite y el Canal de Castilla: destinos ideales para Semana Santa

¿No sabes aún a dónde ir este puente de Semana Santa? En el ultimo número (219) de la revista Grandes Espacios te proponíamos algunas rutas, pero si te pillan a desmano o ya las has hecho aquí tenemos un par de propuestas más para que disfrutes de unos días de tranquilidad mientras caminas.

Joel García, Alberto Moragrega y Dioni Serrano - Miércoles, 23 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 10:40h.

El Ramal de Campos, que tiene su extremo occidental en Medina de Rioseco, es utilizado en parte por el Camino de Santiago de Madrid. Canal de Castilla
El Ramal de Campos, que tiene su extremo occidental en Medina de Rioseco, es utilizado en parte por el Camino de Santiago de Madrid. Canal de Castilla (Dioni Serrano)

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  • El Ramal de Campos, que tiene su extremo occidental en Medina de Rioseco, es utilizado en parte por el Camino de Santiago de Madrid. Canal de Castilla El Ramal de Campos, que tiene su extremo occidental en Medina de Rioseco, es utilizado en parte por el Camino de Santiago de Madrid. Canal de Castilla
  • Mapa del recorrido del Canal de Castilla Mapa del recorrido del Canal de Castilla
  • Final de la primera etapa del camino de los Puertos de Beceite. entre la niebla aparece la silueta de El Boixar Final de la primera etapa del camino de los Puertos de Beceite. entre la niebla aparece la silueta de El Boixar
  • El aislamiento de los Puertos de Beceite ha favorecido que su naturaleza se haya conservado casi intacta. Los aficionados a las plantas, la fauna y los insectos encontrarán muchos alicientes. El aislamiento de los Puertos de Beceite ha favorecido que su naturaleza se haya conservado casi intacta. Los aficionados a las plantas, la fauna y los insectos encontrarán muchos alicientes.
  • Restos del antiguo teleférico de la mina de carbón en los Puertos de Beceite Restos del antiguo teleférico de la mina de carbón en los Puertos de Beceite
  • En Frómista encontraremos el sistema de esclusas más importante del Canal de Castilla, con cinco saltos encadenados. En Frómista encontraremos el sistema de esclusas más importante del Canal de Castilla, con cinco saltos encadenados.
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Canal de Castilla. El sueño ilustrado

Desde el siglo XVIII el Canal de Castilla recorre la meseta desde las estribaciones de la Cordillera Cantábrica hasta el corazón de Castilla. Hace mucho tiempo que dejó de servir para aquello para lo que fue construido: ser navegado por barcazas de transporte. Pero ahora, los caminos de sirga de sus orillas, dan la oportunidad de atravesar la llanura castellana y descubrir la obra más fabulosa que inspiró la Ilustración española. Un bocado exquisito para los viajeros amantes del silencio y los horizontes infinitos.

Desde el siglo XVI se andaba dando vueltas al proyecto de unir los ríos Carrión, Pisuerga y Arlanza para comunicar las capitales de Castilla la Vieja pero las posibilidades técnicas de la época no hacían posible la empresa. Habría pues que esperar al siglo XVIII, para que el rey Fernando VI, convencido por el Marqués de la Ensenada, que conocía la red de canales de Francia, impulsara El Proyecto general de Canales de Navegación y Riego para los reinos de Castilla y León. El plan consistía en unir por medio de varios canales, Reinosa con Segovia aprovechando los ríos Duero y Eresma.

En 1753 comenzaron las obras en el sitio de Calahorra de Ribas a tan buen ritmo que un año después el canal llegaba ya hasta las inmediaciones de Paredes de Nava. Pero ese mismo año, a consecuencia de una grave crisis política, las obras se detuvieron y hubo que esperar un lustro para reanudarlas con el proyecto recortado. La Guerra de la Independencia y la posterior Guerra Carlista volvieron a interrumpir la empresa. En 1828 las obras pasaron a manos privadas que se reservaron el derecho de explotar el canal durante los siguientes setenta años. Total, que cuando en 1849 se dio por finalizado el canal, el ferrocarril ya se había hecho casi con el monopolio del transporte. Después de tanto esfuerzo, el canal sólo disfrutó de una década de esplendor, con más de 350 barcazas navegando por sus 208 kilómetros, transportando productos hasta Alar del Rey, desde donde emprendían viaje por tierra hasta el puerto de Santander, y llevando hacia el interior del Reino los productos del exterior.

Esta frenética actividad atrajo a las orillas del canal a muchos empresarios que construyeron en sus márgenes molinos de harina y papel, batanes y pequeñas empresas metalúrgicas. Pero el canal había nacido herido de muerte y cuando en 1919 la explotación pasó de nuevo a manos del Estado, ya sólo se utilizaba para abastecer de agua a los pueblos cercanos y para regadío, actividades que todavía hoy cumple muy dignamente. A ambos lados del canal discurren sendos caminos de sirga por los que caminaban las mulas que arrastraban las barcazas. Estos caminos han sido acondicionados y son un modo impagable de viajar a lo largo del canal, a pie o en bicicleta, y tomar conciencia de lo extraordinario de esta obra.

Tres ramales

Se habla del Canal de Castilla como una unidad, pero, en realidad, son tres canales que se unen (o separan) en El Serrón, lugar cercano a la localidad palentina de Grijota. El ramal Norte, el más “antiguo” tiene su kilómetro cero en Alar del Rey; el canal de Campos lo tiene en la histórica villa de Medina de Rioseco; y el ramal sur en Valladolid.

El viajero puede empezar su periplo en una de estas localidades o en cualquier otro punto al que se tenga acceso por carretera, que son muchos. Pero lo más sugerente es comenzar en Alar del Rey por ser el lugar donde recoge las aguas del río Pisuerga. Allí se conservan, en la gran dársena, los antiguos almacenes donde se guardaban los productos que iban camino de Santander o los que esperaban para ser trasladados hacia el interior. Un centenar de metros al norte, en medio de un bucólico parque, un monolito señala la cuna del canal.

Regresamos a la dársena para comenzar la marcha por el camino del margen derecho. La primera esclusa está en Barrio de San Vicente. Es ovalada y con un único salto, como todas las que se encuentran hasta Herrera de Pisuerga, a unos diez kilómetros de distancia. A partir de la esclusa número 6, el camino es intransitable hasta el cruce con el río Pisuerga, 600 metros aguas abajo. Para cruzar el río podemos hacer dos cosas: desviarnos a Herrera del Pisuerga, o continuar por un sendero que se separa del canal y va a morir en el Centro de Interpretación del Canal de Castilla. En este lugar quizá podamos cruzar el río en el barco turístico que hace recorridos por este tramo.

Si, por el contrario, nos decidimos por la opción de Herrera hay que abandonar el canal por la C-627 y luego continuar por el arcén de la N-611 hasta poco después del kilómetro 79. Allí, con sumo cuidado, hay que cruzar la carretera para incorporarnos de nuevo al camino del canal en la presa de San Andrés que utilizaremos para pasar a la orilla izquierda. Comienza aquí otro largo tramo hasta Osorno. Este sector es el que tiene mayor desnivel y por lo tanto, donde hay mayor número de esclusas. La casa del esclusero de la esclusa 14 se ha acondicionado para convertirse en Museo de los Oficios del Canal.

En el kilómetro 30 el canal supera un barranco por el impresionante acueducto de Abanades, que es la construcción de mayor envergadura de todo el canal. Cuatro kilómetros después se cruza la carretera de Osorno, un buen lugar para avituallarse. Pronto toparemos con la fábrica de harinas La Quince, denominada así por coincidir en su emplazamiento con la escusa 15. En el kilómetro 50 encontraremos la característica flecha amarilla del Camino de Santiago. Y es que la venerable ruta conecta aquí con nuestro canal y lo utiliza hasta Frómista. Por eso se dice que en esta localidad palentina se cruzan los caminos de la Fe y la Razón. Frómista es famosa por su iglesia de San Martín, uno de los más bellos templos románicos de nuestro país, y también por tener el sistema de esclusas más vistosos del canal.

Seguimos el cauce por su margen izquierda hasta el puente del Gallo por el que se pasa al margen derecho. El camino se aleja un poco del canal para llegar al sitio de Calahorra de Ribas. Un monolito recuerda que aquí comenzaron las obras de esta inmensa empresa. El conjunto escalonado de esclusas es para quitarse el sombrero. Al lado se levanta la torre de una iglesia que perteneció a los Caballeros Templarios y que sirvió de vértice geodésico para hacer las mediciones de la obra. A sus pies se desarrolla un verdadero mare magnum fluvial. En pocos metros el canal se cruza con los ríos Carrión y Pisuerga formando un laberinto acuático envuelto en una selva multicolor.

Podemos continuar por cualquiera de los dos márgenes hasta el puente de Valdemudo, el primero en construirse para permitir el paso de la Cañada Real Leonesa. Una vez cruzado continuaremos por el margen izquierdo. Siete kilómetros más abajo está El Serrón done confluyen los tres canales: el ramal de Campos continúa por la derecha, y a la izquierda da comienzo el ramal Sur que llega hasta Valladolid. Además de un gran molino convertido en central hidroeléctrica, hay viejos almacenes, un muelle para las barcazas y una bella sucesión de esclusas.

Canal de Campos

Si continuamos por el ramal de Campos seguiremos por el margen izquierdo. A unos tres kilómetros está Villaumbrales donde se ubica el Museo del Canal de Castilla instalado en la llamada Casa del Rey. Pronto llegamos a Becerril de Campos, localidad declarada Bien de Interés Cultural. El recorrido es verdaderamente plácido al lado de la arteria fluvial. Casi sin darnos cuenta vamos dejando atrás Sahagún el Real y Paredes de Nava, cuna de los Berruguetes y del poeta Jorge Manrique. Pronto veremos unas compuertas sobre el canal, justo en el acueducto de tres ojos, sobre las aguas del río Retortillo que ve incrementado su caudal con las aguas canalizadas que, un poco más abajo, inundan la laguna de la Nava. Este humedal, junto al de Villafáfila, en Zamora, es de los más importantes de Castilla y León. La inmensa torre de la iglesia de Fuentes de Nava, conocida como la Estrella de Campos anuncia desde lejos su presencia.

En Abarca de Campos encontraremos la primera esclusa de este ramal junto a otras edificaciones típicas como la Fábrica de Harinas, que estuvo funcionando un tiempo como Centro de Arte Contemporáneo. Seguimos por el margen derecho hacia Capillas, que conserva restos de una muralla y una histórica fuente. Los pueblos que vamos dejando atrás apenas están habitados. La sexta y la séptima esclusas se encuentran en un tranquilo y bello lugar que invitan al paseo. Desde aquí hasta Medina de Rioseco, la ciudad de los almirantes, es indiferente el margen que tomemos pues ambos son cómodos. Es fácil que en estos últimos kilómetros veamos surcar por las aguas del canal la embarcación Antonio de Ulloa. Al final se abre la dársena más grande de todo el canal. Su fábrica de harinas y sus almacenes han sido convertidos en albergue turístico, y Centro de Recepción de Viajeros.

Ramal Sur

Si en vez de continuar hacia Medina de Rioseco optamos por seguir hacia Valladolid desde El Serrón lo primero que veremos será la triple esclusa 25-26-27 y unas instalaciones que muestran la gran actividad que hubo en el lugar: fábrica de harinas, almacenes, viviendas, etc… Podemos continuar por cualquiera de las dos márgenes hasta Grijota donde necesariamente hay que pasar al izquierdo. En la esclusa 3 volveremos a cambiar de margen. El canal rodea Palencia por el sur, pero un ramal penetra hasta el corazón de la ciudad cuyo puerto tuvo mucha importancia en la época de apogeo del canal. Nuestro camino siguiendo el curso del agua discurre entre el Monte el Viejo y el río Carrión hasta Villamuriel de Cerrato donde hay que volver a cambiar de orilla. En el paraje conocido como Soto Alburez veremos el único conjunto de esclusas donde se combinan las esclusas ovaladas y las rectangulares. Es un lugar agradable donde será difícil no pararse a relajarse un rato.

Reanudamos la ruta, continuando por el margen izquierdo. Quedan seis kilómetros para llegar a Dueñas, otra localidad canaliega declarada Conjunto Histórico Artístico. Comienza aquí el tramo menos bucólico de todo el viaje, ya que el canal se abre paso entre la línea de ferrocarril y la autovía A- 62. Al incorporarnos al canal en Dueñas, podemos elegir entre uno u otro margen. El río Pisuerga y el canal van casi paralelos formando sotos habitados por una nutrida colonia de aves acuáticas.

Ya estamos muy cerca de la ciudad de Valladolid, a la cual se entra por una gigantesca dársena integrada por completo en el casco urbano. Sus numerosas edificaciones son el reflejo de la actividad que en este lugar existió: talleres, almacenes, restos de maquinaría...

Guía del viajero

Información: Asociación ADECO-Canal de Castilla (Frómista). Tel: 979 810 763.

Qué ver: Aparte de los elementos propios del canal (esclusas, edificios, puentes, etcétera) alrededor hay un puñado de monumentos históricos de primer orden. No hay que desdeñar la idea de salirse del canal para disfrutar de la muralla medieval de Herrera del Pisuerga, la iglesia de Megar de Fernamental, la iglesia de Osorno, la iglesia de San Martín de Frómista, la iglesia de Grijota, y la catedral de Palencia.

Visitas obligadas: En Villaumbrales, a escasos siete kilómetros de Palencia, en el ramal de Campos, ocupando la Casa del Rey se encuentra el Museo del Canal. Entre las cosas interesantes que contiene hay una gran maqueta del canal con una pasarela que permite recorrer a vista de pájaro los tres ramales. Abre de martes a domingo. Tel: 979 833 114.

Época recomendada: La primavera y el otoño son, sin lugar a dudas, los momentos más adecuados para emprender un viaje por el canal. En verano e invierno las temperaturas son extremas.

Un paseo por los puertos de Beceite  

En el verano de 1857, los farmacéuticos y botánicos Francisco Loscos y José Pardo hicieron un viaje científico por los Puertos de Beceite guiados por el Tío Silverio, alcalde del Port. El veterinario Lorenzo Grafulla, que se apuntó a la “excursión”, describiría años más tarde aquel periplo que constituyó uno de los viajes científicos más fascinantes llevados a cabo en una España en la que aún se debatía sobre el origen de las especies. Ahora, gracias a dos empresas de turismo radicadas en Los Puertos, es posible rememorar aquella exploración y conocer los lugares y parajes que recorrió el grupo y que han cambiado poco en los 158 años que han pasado desde entonces.

La larga excursión científica que llevó al variopinto grupo a atravesar el atormentado y escarpado relieve de los Puertos de Beceite (Els Ports) fue relatada muchos años después por el veterinario Lorenzo Grafulla en el artículo Un paseo por los Puertosde Beceite. Si no hubiera sido por aquel artículo publicado en una más que discreta revista científica turolense, la historia de este paseo que duró una semana, y en el que Francisco Loscos Bernal y José Pardo Sastrón lograron importantes hallazgos botánicos, hubiera quedado reducida a las citas sintéticas al pie de los pliegos del herbario que recolectaron, o un apunte menudo junto a las descripciones de las plantas en sus libros o artículos.

En el relato, se observa el interés de los dos botánicos en concentrar su investigación entre las localidades de Boixar y Fredes, por ser los lugares más apartados de sus lugares de residencia. El exhaustivo relato de Lorenzo Grafullo permite seguir paso a paso el periplo del grupo, que cubrió, entre el 22 y el 26 de junio, una distancia de unos 83 kilómetros, usando, para ello, los antiguos caminos entre poblaciones y los senderos que iban a las masías y fincas repartidas por los Puertos.

Dos jóvenes empresas de turismo activo radicadas respectivamente en Beceite y El Boixar, Senda y 7 Pobles, ofrecen ahora la posibilidad de repetir el paseo del grupo y conocer los lugares que ellos conocieron y que permanecen prácticamente igual después de más de siglo y medio.

El Paseo actual

A diferencia de viaje original, que duró seis días, el “paseo” actual sólo emplea tres jornadas. La explicación es que los botánicos utilizaron los días centrales para recolectar plantas.

1. Jornada: Beceite-El Boixar

➙20 km - ➚1.249 m - ➘819 m

Beceite (o Beseit) es un pueblo que exige una visita tranquila. La población conserva seis portales de su muralla, un Ayuntamiento renacentista del siglo XVI y una iglesia barroca del XVIII. El grupo está declarado Bien de Interés Cultural. El río Matarraña atraviesa la población. En su término municipal destacan sus parajes únicos, destacando dos LIC (Lugar de Interés Comunitario) y una Zona de Especial Protección para las Aves.

Salimos del pintoresco pueblo rumbo al Barranc de les Voltes y siguiendo la antigua cañada real llegaremos al río de la Pena. El camino gana altura rápidamente dejando el río en el fondo y a nuestra derecha. El camino llega al Coll de la Maçanera, que recibe su nombre del Mas de la Maçanera, el lugar donde el grupo pasó la primera noche. Pero nosotros seguimos subiendo hasta el espectacular paraje de la ermita de Sant Miquel d'Espinalvà o del Port. La ermita, abandonada ya en la época que se realizó el Paseo, era centro de una romería de los vecinos de Valderrobres (Vall de Roures) que venían en procesión y dormían en sus alrededores, no sin antes bailar al son de la dulzaina. La fiesta se repetía al día siguiente después de la misa.

Continuaremos por el barranco del río de la Pena. Cruzándolo llegaremos al Mas de la Cova. Situada en un enclave idílico, esta masía y los corrales demuestran que estas tierras estuvieron habitadas hace tiempo.

Sin darnos cuenta cambiaremos de territorio, pasando del Matarraña a la Tinença de Benifassà. Pronto pasaremos la nevera (pozo de nieve) del Mas Blanc. La nevera data del siglo XVII y rendía censo anual al monasterio de Santa Maria de Benifassà. Era explotada por los propietarios del Mas Blanc, la masía más importante de la Tinença. El Mas Blanc estaba bien comunicado con el Camino real de Aragon y la frecuentaban arrieros de todo tipo. Nuestros viajeros descansaron aquí comiendo un “fuet de Vich” a la vista de El Boixar.

Continuamos en bajada por el antiguo camino de Valderrobres hasta topar con el Camino Real de Aragón, que seguiremos aguas arriba para pasar por delante del Mas del Hostalet. El Camino Real es también conocido como Camí del Peix porque por él se transportaba el pescado hacia Aragón. En el Mas del Hostalet se hospedaban trajineros y arrieros que aprovechaban para cubrir el pescado con el hielo de las neveras.

El Hostalet no está muy lejos del Boixar, punto final de la etapa. El pueblo debe su nombre a la gran cantidad de boj que hay en sus alrededores. La excelente madera de boj dio lugar a una boyante industria de fabricación de utensilios de cocina.

2. El Boixar-El Boixar

➙19,6 km - ➚950 m - ➘950 m

Saldremos de El Boixar por el GR 7 pero pronto lo abandonaremos para tomar un sendero local rumbo a la Font de Monsó y a la Ereta de les Bruixes, donde hubo una nevera que abastecía de hielo al convento de Santa María de Benifassà. Seguiremos el sendero en bajada hasta llegar a El Ballestar, pequeño pueblo construido en una loma. Muy cerca se encuentra el yacimiento íbero de la Morranda. Continuaremos hacia el pintoresco Estrets del Ballestar y, después, hacia la Pobla de Benifassà, actual capital de la Tinença. Su fundación data del 1262 cuando el Abad Berenguer de Concavella dió carta puebla a las aldeas de Benlloch y Albario. Utilizando el sendero PR-CV- 75 retornaremos a El Boixar para pasar allí la noche y recuperar fuerzas de cara a la larga jornada que nos aguarda.

3. El Boixar-Beceite

➙25,4 km - ➚2.400 m - ➘2.800 m

Saldremos de El Boixar por el GR 7 en dirección a Fredes, la población más pequeña de la Tinença. Su nombre parece que se deriva de una palabra árabe que significa frío. En Pinar Pla abandonaremos el GR para tomar otro sendero que nos llevará al Mas de Robert, cruzando el barranco del Patorrat. Remontaremos más tarde los prados del antiguo poblado de Refalgarí. Cuenta la leyenda que aquí se practicaban rituales satánicos y de brujería... lo que sí parece cierto es que sus habitantes se dedicaban al pillaje y el contrabando.

Cambiamos de vertiente para pasar por el Corral de Sorolla. Seguiremos por pista pasando por la Punta de la Rail hasta llegar al Corral del Quinto, debajo de la cima de la Coscollosa. Aquí habrá que decidirse por seguir por el sendero del Pas del Romeret y Els Estrets del Parrisal, o utilizar el sendero de las Minas.

El primero es un camino que no deja indiferente. Agujas de caliza, el recién nacido río Matarraña brincando por entre paredes de centenares de metros de altura, una vía ferrata… ideal para los amantes de la montaña más pura. Justo pasado el Corral del Quinto iniciaremos el descenso por una larga y fuerte pendiente para llegar al lecho del río Matarraña que seguiremos cauce abajo. Muy pronto encontraremos la entrada al Pas del Romeret, equipado con una fácil vía ferrata que no exige equipo de aseguramiento pero sí mucha precaución. El sendero del Romeret nos subirá hasta una altura suficiente para poder admirar en todo su esplendor el paciente trabajo escultor que ha hecho el río Matarraña.

Una vez visto iniciaremos el descenso hacia el río para continuar por él hasta llegar al Plano de las Minas y seguir por pista, primero, y después por sendero hasta la ermita de Sant Miquel, un mirador fabuloso de todo el valle y de sus alrededores. Ya sólo resta por cubrir un tramo de sendero para enlazar con el GR 8 que nos depositará en la pista forestal del Parrissal a Beceite, a sólo un par de kilómetros de esta localidad. Este último tramo era el antiguo Camino Real a Tortosa desde Beceite.

La otra alternativa para continuar la ruta desde el Corral del Quinto es el sendero de las Minas, más corta y descansada que la anterior. El camino desciende por la margen derecha del Matarraña para pasar por la boca de la mina Maruja, donde aún permanecen en pie diversas construcciones, entre ellas, el ingenioso sistema que se utilizaba para bajar el carbón hasta el Pla de la Mina, 300 metros más abajo.

De interés

Situación: los Puertos de Beceite (o Ports de Beseit) es una comarca natural donde se encuentran la Cordillera Prelitoral catalana y el Sistema Ibérico. Está situada a caballo entre las provincias de Teruel, Castellón y Tarragona. Las tres provincias coinciden en la cumbre del Tozal de los Tres Reyes (Tossal del Rei) de 1.356 m. Su máxima altitud es el Mont Caro, de 1.447 metros.

Tipo de ruta: circular.

Dificultad: ruta fácil técnicamente y de dificultad media-alta por longitud y desnivel. Siempre se circula por sendas y pistas. El Pas del Romeret está equipado con peldaños metálicos y cadenas.

Época recomendada: los mejores momentos para hacerla son en otoño y la primavera. En verano hay que escapar de las horas de máximo calor y salir muy temprano. Si se hace en invierno es necesario ir equipados para hacer frente a la nieve, la lluvia y el viento.

Material necesario: ropa y calzado adecuado para la época. Agua y comida en cantidad ya que no hay pueblos salvo los del final de etapa. Botiquín de primeros auxilios y teléfono móvil con batería de repuesto. También es aconsejable llevar un frontal.

Cartografía: la organización proporciona un mapa a escala 1:30.000. También hace entrega de un libro con la descripción de la ruta y de los tracks para GPS si se solicitan.

Organización: las empresas que organizan el recorrido son 7Pobles (615 30 64 47 info@7pobles.com) y Senda (646 64 49 10 info@websenda.com). Ellos se encargan de todos los aspectos: alojamiento, manutención y transporte para acortar las etapas si es necesario.

Una ruta histórica

El Canal de Castilla

Una ruta con mucha historia

Recorrer su trazado andando, corriendo, a caballo o, sobre todo, en bicicleta es una experiencia absolutamente gratificante. Una ruta amable, sin apenas desniveles, al alcance de todos.

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