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ENTREVISTA

Álex Txikon: “Este no era el año del K2”

El alpinista vizcaíno está de vuelta de su expedición al K2 con Félix Criado, después de tener que renunciar a la cumbre por la peligrosidad de la montaña. Cuenta con detalle todo lo ocurrido y cómo ha vivido el verano intentando la cima mas alta de Pakistán.

Desnivel.com - Sábado, 3 de Agosto de 2013 - Actualizado a las 23:36h.

Alex Txikon en la Librería Desnivel durante la conferencia que dio a su regreso expedición invernal al Laila Peak.
Alex Txikon en la Librería Desnivel durante la conferencia que dio a su regreso expedición invernal al Laila Peak.

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  • Alex Txikon en la Librería Desnivel durante la conferencia que dio a su regreso expedición invernal al Laila Peak. Alex Txikon en la Librería Desnivel durante la conferencia que dio a su regreso expedición invernal al Laila Peak.
  • Álex Txikon en el K2 (8.611 m), junto Félix Criado Álex Txikon en el K2 (8.611 m), junto Félix Criado
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  • Marty Schmid entre C2 y C3 del K2. Marty Schmid entre C2 y C3 del K2.
  • Vertiente sur del K2 visto desde el campo base. A la derecha el espolón Abruzos. Vertiente sur del K2 visto desde el campo base. A la derecha el espolón Abruzos.
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No ha sido un verano fácil en Pakistán. Las malas noticias se han ido sucediendo vertiginosamente. Primero en el Nanga Parbat (con el asesinato de once personas en un ataque terrorista al campo base), luego en el Broad Peak (con el fallecimiento de tres iraníes), después en el G1 (la muerte de Artur Hajzer seguida de las de Xevi Gómez, Álvaro Paredes y Abel Alonso) y finalmente en el K2 (la desaparición de Marty Schmidt y su hijo Denali). Precisamente en esta última montaña han estado Álex Txikón y Félix Criado. Ellos tomaron parte en el ataque a cumbre en que Marty y Denali Schmidt perdieron la vida. Su visión sobre lo peligrosa que estaba la montaña les hizo darse la vuelta a tiempo.

El alpinista vizcaíno acumula ya mucha experiencia en las grandes montañas del planeta. En esta entrevista analiza todo lo ocurrido en el K2 y cómo ve el avance de las expediciones comerciales en Pakistán, un país que le enamora.

"El K2 es un reto, pero no se tiene que convertir en una obsesión".

¿Cómo viviste lo ocurrido en el K2? ¿Cómo fue el ataque a cumbre?
Todos los equipos salieron el día 24 y ya estaban arriba, salvo los suizos Mike Horn, Fred Roux y Köbi Reichen, y Félix y yo, que todavía estábamos en el campo base. Nosotros salimos el día 25 a las cinco de la mañana y los suizos salieron una hora antes… Durante la ascensión, no soy de los que se pone música en el iPod para distraerse. Me gusta ir analizando la montaña en todo momento. Y nada más salir, me di cuenta de que en el Baltoro había empezado a soplar viento de sur a altitud, a unos ochomil metros, aunque a medida que íbamos avanzando hacia la base del K2, entre los 5.000 y los 6.500 m, venía de norte-noreste.

Antes de todo esto, ya iba mirando al K2: el Púlpito, la Magic Line que suele estar más en roca pero que estaba blanca, blanca, blanca… incluso el Hombro, que toda la semana llevaba escupiendo nieve casi a diario, con avalanchas día sí día también. Me puse a hablar con la gente del Gasherbrum 1, con David López, que estaban en los momentos del rescate, y me decía que había caído medio metro de nieve. Pero no te lo crees, y piensas que quizás la nube sólo ha descargado allí. Pero comenzamos a escalar y ya me di cuenta de que había mucha más nieve de la que yo había previsto.

Ese día 25 teníamos buen parte, con viento norte-noreste… pero no me sentía cómodo. Hacía calor al principio, pero en cuanto iban pasando las horas empezó el bochorno, a causa de ese aire tan cálido que viene del desierto del Taklamakán. Inesperadamente, empezó a nevar fuerte, y ya había nevado los dos días anteriores… El día antes habíamos pensado “a ver si escupe y, si hace bueno, derrite un poco la nieve por encima del campo 3…”, y quizás hubiéramos tenido alguna posibilidad, aunque también hubiera habido riesgo. Pero cuando comenzó a nevar… De todos modos, no te ibas a dar la vuelta allí, al menos llegar hasta el campo 2 y verlo con nuestros propios ojos. Del campo base al C2 te caen piedras con esas temperaturas pero vas con cuidado.

Llegamos al C2 y, según llegué, los tres suizos dijeron “aquí se acabó”. Había mucha nieve y, con lo que estaba nevando, vimos que en esa ventana no era posible hacer cumbre. Lo recogimos todo y nos bajamos. Con nosotros, compartía permiso un mexicano que llevaba varios porteadores y me costó como cuarenta minutos sacarles de las tiendas y convencerles de ir para abajo.

"Si la ambición me hubiera hecho llegar al C3 para ver con mis ojos lo que Marty Schmidt quizás quiso ver, no estaría aquí tampoco".

Marty Schmidt y su hijo Denali tenían la tienda montada debajo de la Chimenea House, unos 75 metros de desnivel más arriba. Hablé con ellos y les advertí que me iba a bajar, pero Marty decía que no. Después de dos o tres horas de recoger el campo, volví y le dije “está el monte peligrosísimo y, si puedes bajar hoy, mejor que mañana; si quieres duerme aquí y deja la tienda por si más adelante haces otro intento…”. Lo único que sentí fue lo mismo que en el G1 con los desaparecidos Gerfried Göschl, Nissar Hussain y Cedric Hählen: estaba dando mi opinión, este no era el año del K2, era imposible hacer cumbre.

De todos modos, jamás hubiera pensado que sucedería esto; nos enteramos de la desaparición de Marty y Denali Schmidt cuando estábamos en Skardú, fue un palo tremendo. También saber que acertamos con nuestra decisión, porque si esa ambición me hubiera hecho llegar al campo 3 para ver con mis propios ojos lo que Marty quizás quiso ver, no estaría aquí tampoco. Otra vez la intuición y el valorar… El K2 es un objetivo, es un reto, pero no se tiene que convertir en una obsesión.

¿El campo 3 es un campo peligroso?
La primera vez que llegamos allí habría como medio metro de nieve, pero es que ahora… Los sherpas de Seven Summits salieron como casi todo el mundo el día 24, pero mientras el resto fueron al C1 ellos fueron al C2. El día 25, que es cuando yo subí del CB al C2 con los suizos, ellos intentan llegar al C3 pero me dijeron que había unos dos metros de nieve. Con esa información, insistí a todo el mundo para que se bajara. A todas las expediciones (los japoneses, un argentino, a Marty, al mexicano, a un inglés), a los sherpas, a los porteadores pakistaníes…

"Vi claramente que había que bajarse, y se lo dije a todo el mundo".

Viste muy claramente que la situación era muy peligrosa y te pusiste muy firme con el tema de bajar…
Sí. Incluso tengo imágenes de mi cámara gritando a la gente para que se bajara. Lo vi claramente, y además llevaba valorando la situación desde antes.

En el Baltoro, el 90% de los días el viento sopla de orientación sur-sureste y pega entre la Pirámide y el Hombro. Cuando ves las rampas entre el C3 y el C4, te das cuenta de cómo están formados los ventisqueros, esas cornisillas… Es el sitio perfecto para una avalancha: suben las temperaturas, la nieve se pone pesada y tiene la inclinación perfecta.

He estado varias veces en la zona y siempre te fijas en cómo está el K2, que es una montaña especial. Y esta vez estaba más blanca que nunca. Lo vi muy claro y me siento orgulloso de haber acertado, sin que eso quiera decir que me la esté dando de ser el más listo de la clase, porque yo también estuve influenciado por los suizos, sobre todo por Köbi y por Fred, que tienen una gran experiencia. Pensaba igual que ellos, pero me basé mucho en sus datos, en su manera de pensar, de leer la montaña y tomar la decisión. No fui sólo yo, sino influenciado por ellos y por mi compañero Félix.

"El K2 tiene los días contados como montaña salvaje y auténtica".

¿Cómo viste el K2 este año, en la tercera vez que has estado allí?
Por Abruzzos había subido en 2004, una vez con Iñaki Ochoa hasta donde durmieron Marty y Denali Schmidt debajo de la Chimenea House, y luego con Juanito y Edurne que llegué hasta el campo 2 y bajé con Juanito. He visto el K2 como años atrás, pero creo que en un futuro próximo tienes los días contados. No va a ser el mismo K2 que es ahora. Las expediciones de agencias como Seven Summits van a comercializarlo más. Esta temporada el K2 ha estado con muy poquita gente, de manera muy auténtica y con muy buen ambiente entre casi todos. Lo que no me gusta nada es esta ruta. La próxima vez que vaya, volveré a ir por la Cesen, lo tengo muy claro.

¿Por qué no te gusta la ruta de los Abruzos?
Desde el campo base avanzado al campo 1, me parece una ruta bonita. Pero ya del C1 al C2 pasas unos flanqueos entre varias torres; luego llegas a la torre de roca que está totalmente descompuesta; te subes encima de la Chimenea House y ya llegas al C2. Y del C2 al C3 ya es todo de roca... No me gusta. Me parece mucho más directa y mucha más estética la Cesen. Y sobre todo le veo peligro: nosotros hemos tenido suerte, porque nos cayeron dos piedras -sobre todo la primera que tendría entre 50 y 100 kg- que no nos cortaron la cabeza primero a mí y después a Félix de milagro. La veo muy peligrosa en cuanto a caída de piedras.

"Esta temporada éramos 19 occidentales más los sherpas y porteadores de altura pakistaníes. Unos 30 alpinistas en total".

De las veces que has intentado el K2, ¿ha sido la vez que has estado con menos gente, en una montaña más salvaje?
Sí, igual la más auténtica. En 2011 también había más o menos la misma gente, pero ya veníamos del G1 y G2. Este año había seis japoneses, un argentino que estaba con Matoko, nosotros tres, un macedonio, dos griegos que vinieron del Broad Peak, Marty Schmidt, su hijo Denali, y Chris Warner y los tres suizos. Diecinueve occidentales, más los sherpas y porteadores pakistaníes. Unos 30 en total.

¿Ves el K2 una montaña comercializable? Porque es muy peligrosa…
Es una montaña peligrosa, pero ya te digo que tiene los días contados. Ya el año pasado me contaba Mingma Sherpa que pusieron a 18 nepalíes y no sé cuántos clientes en la cumbre. Creo que fue el momento del cambio. Este año, la crisis y cómo están las cosas tras el atentado han podido influir para que no haya gente, pero el año que viene creo que habrá muchísima más gente y, si no es el año que viene, pues el siguiente. El K2 tiene los días contados como montaña salvaje. Evidentemente, tiene la cara oeste y la cara norte por el pilar norte, pero el K2 por la ruta de los Abruzzos tiene los días contados como montaña salvaje y auténtica.

¿Cómo te encontraste Pakistán después de lo del Nanga Parbat?
Con incertidumbre pero bien, con seguridad. La zona norte de Pakistán, la zona de Baltistán, salvo un par de zonas conflictivas por las que pasas por carretera con escolta, creo que es uno de los lugares más maravillosos del mundo a los cuales hay que viajar y hay que escalar. Eso sí, siempre haciendo el viaje desde Islamabad hasta Skardú en avión. Cuando lo haces por carretera, te paras a tomar algo después de mil horas y se baja la escolta y mira para ver que no hay peligro… te sientes como si fueras una víctima o un blanco.

¿Cuál era el sentiemiento de la gente en Skardú por el atentado del Nanga Pabat?
Todos los baltís están completamente en contra. Muchos de ellos viven del turismo e incluso se manifestaron y hubo mucha bronca.

"Un año amargo para el alpinismo en el Karakorum".

Ha sido una temporada muy dramática: primero los once asesinados en el Nanga Parbat, luego los iraníes en el Broad Peak, luego los tres alpinistas de nuestro país...
Primero fue una chica alemana cuyo cadáver estuvo al menos tres días allí, que cruzando el río se cayó, se ahogó y se congeló; y al día siguiente la encontraron doscientos metros más abajo. Después fue el accidente de Artur Hajzer con el cual había estado en varias ocasiones, la última en 2012 en invierno. Era uno de los grandes del Himalaya… una pena y un dolor tremendo. Después de Artur vinieron los tres iraníes, a quienes conocí en 2011 porque era el tercer intento que hacían. Después Xevi Gómez, Álvaro Paredes y Abel Alonso, y luego Marty Schmidt y su hijo Denali… Un año amargo. Por un lado lo del Nanga Parbat y después todos estos, muy triste.

¿Cómo viviste lo del Broad Peak de los iraníes?
Con mucha incertidumbre, con pocas noticias y con mucha mala hostia con los helicópteros del ejército pakistaní, que vienen cuando les da la gana. Da mucha rabia… Otros años, los iraníes habían intentado la ruta nueva ya desde abajo hasta el campo 3, pero este año habían subido al C3 por la ruta normal y ya desde allí se tiraban en dirección hacia los Gasherbrums, más hacia el sur. El día que salieron a cumbre estaba un poco más nublado y creo que llegaron a la cumbre pensando que era la Antecima, y tiraron a la derecha y se fueron hacia Concordia, por la arista que abrieron Urubko y Samoilov… pero no me entra en la cabeza después de tres intentos que cometieran este error de no darse cuenta que habían llegado a la cima y estaban bajando...

A Artur, le conociste bien… ¿no?
Sí, coincidí en dos ocasiones con él, la última en el invierno de 2012 en el Gasherbrum 1. Estuvimos allí dos meses y tengo un recuerdo precioso de él. Artur era un escalador experimentado, con mucha técnica y conocimiento del terreno, de la montaña. Conocía el Gasherbrum 1 muy bien y sobre todo se conocía muy bien a sí mismo. Tuvo una caída yendo del C3 al C2.

"Un viaje que ha marcado un antes y un después para mí en cuanto a la montaña".

Y la ascensión de Oscar Cadiach en el G1, ¿cómo la ves?
Creo que la decisión de Òscar y de Patxi de retirarse en el ataque a cumbre fue acertada. No lo vieron, no lo sintieron y si el tiempo no está del todo claro y la aclimatación no estaba para ir para cumbre… fue totalmente acertada. En la siguiente ventana, después del accidente y a pesar de lo desagradable que es que gente de tu país haya fallecido, también hay que tener fuerza para continuar y escalar la montaña.

¿Cuál es tu sensación de todo este viaje?
Un viaje muy agridulce. Con muchas cosas bonitas, de satisfacción. Un viaje que ha marcado un antes y un después para mí en cuanto a la montaña, por lo del Nanga Parbat, por todos estos accidentes… se habla mucho de las montañas de 8.000 metros, que si expediciones comerciales, que si cuerdas fijas, pero es que estas montañas son cada vez más accesibles y muchos accidentes son por mala suerte, pero otros tantos han sido por culpa de errores que habría que valorar y sacar algo en claro para que no se repitan.

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