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ENTREVISTA

El gran año de Carlos Soria

Carlos Soria partió a Kenya el 7 de enero, rumbo al Kilimanjaro donde pondrá fin a su proyecto de ser la persona de más edad en conseguir las siete cumbres más altas de los siete continentes. Nos acaba de contar cómo han transcurrido estos primeros días.

Jueves, 6 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 17:33h.

Carlos Soria y Juanito OiarzabalCarlos Soria y Juanito Oiarzabal

Partió a Kenya el 7 de enero. Siempre dice que su “deporte favorito es aprovechar el tiempo”. Y eso es lo que está haciendo. Nos acaba de contar cómo han transcurrido estos primeros días. “Hasta ahora he permanecido tres días en el campo base (“Austria Hut”) del Monte Kenia, donde “no ha parado de llover, pero hablando con mi amigo y meteorólogo Juan Guerra nos comentó que habría algún día de “mejor tiempo”. Así que el día 12 dejó de llover y el día 13 aprovechamos para subir a la punta Nelion del Monte Kenia (5.188 m). La escalada son unos 600 metros.   Ha sido una ascensión muy bonita y muy interesante, aunque bastante complicada. Para encontrar la ruta y los rápeles, tardamos 13 horas. Subimos Dani Salas (que además ha estado filmando) Nacho y yo”. Antes de partir a este viaje charlamos con él sobre este proyecto de las siete cimas que ahora termina.   Háblanos de tu inminente ascensión al Kilimanjaro, la última cima de tu proyecto 7 cumbres, en los 7 continentes, a los 70 años.   Primero iremos a Kenia y escalaremos en el Monte Kenya; si fuese posible el Corredor Diamante, porque tengo muchas ganas de hacer esa vía. Es poco probable que esté formado, pero llevamos material y piolets por si acaso se puede hacer; y sino se puede, intentaremos la arista suroeste y alguna ruta más.   Después volveremos a Nairobi, y de allí a Tanzania para subir el Kilimanjaro y terminar las siete cumbres más altas de los siete continentes, a los setenta años. Este proyecto empezó en el año 68 en el Elbruz. Hace tres se me ocurrió que como me quedaban tres cumbres podía culminarlo. En el Kilimanjaro intentaremos subir por la cara norte, que está menos concurrida.  

Carlos Soria (dcha) y Jorge Palacios en el K2.Carlos Soria (dcha) y Jorge Palacios en el K2.

¿Qué es lo que más te ha gustado de estas Siete Cumbres? Ha sido estupendo conocer países que creía que no llegaría a conocer. Visitar la Antártida ha sido una maravilla, una experiencia única. Del continente más frío pasé en el mes de noviembre a Oceanía, a la Pirámide de Carstensz, donde también viví una gran experiencia. Andar por la selva era algo que yo nunca había hecho y es realmente duro: el barro, la lluvia… Sin duda el gran problema fue el barro. Acabé con los pies destrozados, porque llevaba unas botas que por circunstancias no pude probar antes y me provocaron unas rozaduras tremendas. Tuve que subir a la cumbre con unas zapatillas y una bolsa de plástico entre la zapatilla y el calcetín, que no es precisamente lo mejor para el frío, porque al fin y al cabo es una cumbre de unos 5.000 metros. ¿Sabes de alguna otra persona que haya culminado las 7 cimas más altas de los 7 continentes con 70 años? No, creo que sólo yo. Además voy a culminarlo a muy pocos días de cumplir los 71. También soy la persona que más ha tardado en hacerlo, porque desde el 68 que empecé con la primera cima, hasta el 2010 que suba la última, son muchos años. Tu primera cumbre de este proyecto fue el Elbrus en el Cáucaso, en el año 68. Recuérdanos las siguientes. En el año 71 subí al McKinley, que fue la segunda cumbre. La tercera fue el Aconcagua en el año 86; después el Everest en el año 2001, ya bastante distante en el tiempo. Al Vinson, la cima de la Antártida, ascendí el 6 de enero de 2007, a la Pirámide de Carstensz, en noviembre de 2009, y ahora en enero de 2010 el Kilimanjaro. Este año ha sido para ti un año fantástico, ¿qué ha tenido de especial? Ha sido un año completísimo, sin apenas fallos. En la primavera de 2009 conseguí subir al Dome Kang, una montaña virgen que habíamos perseguido durante tres años. Después el Gasherbrum I, que había fallado el año anterior por el clima y otras circunstancias. Fue duro, con el tiempo un poco justo, mucho viento el día de la cumbre; y, además, con el trágico accidente de un compañero que compartía campo base con nosotros, Luis María Barbero. Luego he ido a Oceanía y he subido a la Pirámide de Carstensz; y ahora, aunque ya no estamos en el 2009, estamos muy próximos y me voy al Kilimanjaro. Así que ha sido un año muy agradable para mí, lleno de éxitos, y con momentos muy emocionantes; como subir al Dome Kang o ascender el último de los ochomiles que me faltaba en Pakistán. Ahora todos los ochomiles que me quedan están en Nepal.

Carlos Soria a 8450m en el EverestCarlos Soria a 8450m en el Everest

Es curioso que uno de los mejores años de tu vida llegue a los 70, ¿verdad? He tenido otros años muy buenos, como el 62 cuando hicimos la primera ascensión a la cara norte del Dru, o las primeras expediciones al K2, al Everest… Pero este año ha sido sin duda muy completo y muy satisfactorio. Realmente estás disfrutando de la jubilación… Sí. Yo recomiendo a todo el mundo que llegue a la jubilación en buen estado físico y económico. Que continúen con sus aficiones, con las cosas que les gusta hacer, porque es un momento en que se tiene tiempo para todo, y se puede disfrutar de las aficiones si tú quieres y si la salud te respeta; pero para esto último te tienes que cuidar un poco. Esto es algo que ha cambiado mucho. Antes llegaba la jubilación y parecía que se acababa la vida. Ahora es diferente, parece que se puede seguir disfrutando al máximo de la vida y, sobre todo, de las aficiones ¿no? Si, hay gente que ha cogido una depresión enorme cuando se ha jubilado; y desde luego ése no ha sido mi caso. Para mí es una de las épocas más felices y la prueba es que desde que me he jubilado he hecho una cantidad de montañas tremendas y la mayoría muy interesantes. Recuerdo que hace unos treinta años, Paco Aguado y otros compañeros decían: “Más sabe el Soria por Soria que por viejo”. Fíjate que entonces ya era uno de los escaladores más veteranos, y “sólo” tenía 40 años. Y ahora hay muchos escaladores fuertes que tienen esa edad y más… Cada vez hay más gente que sigue haciendo más deporte con más edad. En este aspecto creo que siempre he sido un poco adelantado.

A tus compañeros de montaña de tu edad les cuesta seguir tu ritmo ¿por qué? Sí, por muchas circunstancias. No han tenido la suerte que he tenido yo de tener esta motivación, las ganas de hacerlo, de que te comprenda tu familia... y te lo permita. Tampoco dejé de frecuentar la montaña cuando trabajaba. He estado haciendo montaña prácticamente siempre. Me da pena que no escalen conmigo mis amigos; sin embargo, esta primavera, en la expedición al Manaslu, me acompañará Salvador Rivas hasta el campo base. Con Salvador Rivas estuve en la primera expedición al Manaslu en el año 73, y también en la del año 75. Esto me alegra, porque hemos hecho mucha montaña juntos. A Kenia te acompañan seis amigos y al Kilimanjaro, si todo va bien, subirán contigo nueve personas… Si, va a ser un fin de proyecto muy agradable. Viene un grupo de gente que conozco de otras expediciones y otros viejos amigos. En cuestión de entrenamiento, ¿qué es lo que más cuidas cuando entrenas? Las rodillas. Tengo que cuidar que no se estropeen más de la cuenta. Por ejemplo, cuando hago cuestas bajo en zigzag para que se deterioren menos. Me han dicho también que voy a empezar a entrenar en agua. En la bicicleta he regulado el sillín para que me vaya mejor. Pero sin duda lo importante es entrenar, para mí ha sido una obsesión y un placer desde siempre. Cuando hicimos el Dru en el año 62, seguimos un entrenamiento previo específico. A mí siempre me ha gustado estar entrenado y no improvisar. Y para después del Kilimanjaro tienes pensado ir al Manaslu, montaña que ya has intentado otras veces. Si, ésta será la cuarta vez. En el año 73 fue la primera vez que fuimos, pero no subimos y en el año 75 regresamos. Yo iba con Salvador Rivas, como he dicho antes, y quizás por un exceso de esfuerzo, sufrí un pequeño edema. Luego lo intenté otra vez el año en que me propuse hacer tres montañas de ocho mil metros a los 60 años. Iba con gente de Al filo de lo imposible: Iñaki Ochoa, Juanjo Garra… también fuimos en otoño, y resultó un otoño terrible, con mucho riesgo de avalancha. Este año regreso en primavera porque me prometí que no volvería al Manaslu en otoño nunca más. Este otoño voy a intentar el Dhaulagiri si todo va bien y consigo financiación. ¿Cuál será tu próximo proyecto cuando termines las 7 cumbres más altas de los 7 continentes? Terminar los catorce ochomiles lo antes que pueda… quizás a los 75 años.

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