Las dos últimas temporadas, el Dhaulagiri, «La montaña blanca», se ha convertido en el espejo más visible de la tragedia para el alpinismo español. Rafael Guillén, de 35 años, miembro de la expedición Himalaia-Maestrat que ponía a Jesús Morales en la cima, fallecía por una caída durante el descenso.
Rafael había desistido de su intento a cima durante la ventana de buen tiempo con la que se abría mayo, y que un buen número de alpinistas aprovechaban para hacer cumbre. Durante el descenso que compartía con otro miembro del equipo, David Ferrer, otro compañero de expedición, Jesús Morales, tras coronar el Dhaulagiri, bajaba con síntomas de hipotermia y deshidratación que podrían complicar, y mucho, su descenso y contactaba con Guillén para que le ayudase.
El propio Rafael Guillén llamaba inmediatamente a David Ferrer, quien también inició de nuevo la ascensión que había abandonado a 7.600, para apoyar a Morales. En el camino pudo observar como Guillén se precipitaba, víctima del cansancio, por una placa helada y desaparecía tras una arista de 1.000 metros. Destino que años antes, en 2001, compartía el alpinista Pepe Garcés, con el que se iniciaba una maldición en el Dhaulagiri, cuyas más recientes víctimas fueron Santiago Sagaste y Ricardo Valencia, sepultados por un alud que barría el segundo campo de altura la temporada pasada.
«Rafa era compañero y amigo mío de escalada desde hace años, y hemos hecho escaladas de mucha más dificultad en Escocia, en los Alpes, en Perú, en muchos sitios. Técnicamente no le suponía un esfuerzo excesivo», se lamentó Ferrer por teléfono desde Katmandú. «Este año queríamos romper ese maleficio que tiene la montaña. Habíamos puesto el campo 2 más arriba para evitar avalanchas. Había sido un año seco, sin mucha nieve. La montaña se prestaba a ser benigna este año». Y a pesar de todo, su amigo, el alpinista tarraconense Rafael Guillén, vuelve a exigir un crespón negro en una montaña del Himalaya.
Darío Brácali desparecido
Darío Brácali, en 2002, cuando coronaba el Cho Oyu, en solitario y sin utilizar O2 artificial.- Foto: Col. Darío BrácaliRafael Guillén no ha sido el único desaparecido debido a los caprichos del Dhaulagiri y sus traicioneras travesías. El argentino Darío Brácali también partía hacia la cumbre durante el intento masivo producido durante las últimas horas de abril. A mitad de la ascensión, Darío decidía retirarse al campo 2. Su compañero, Christian Vitry, aún mantenía las fuerzas y decidía continuar hasta la cumbre, que alcanzaría en compañía de Jesús Morales.
Al día siguiente, Darío Brácali retomaba su intento, en esta ocasión en solitario. El tiempo iba empeorando y Christian, en el C3, aguardaba la llegada de su compañero durante 36 horas, hasta que decidía salir en su busca. Ambos permanecerían desaparecidos los dos días siguientes, aunque Christian no llegaría a encontrar a Brácali, pasando las 48 horas en el interior de una grieta que le permitió sobrevivir a la tormenta. Dos sherpas le ayudaron en el descenso. Hasta el momento, el argentino Darío Brácali continúa desaparecido. Christian ya está en Katmandú recuperándose.
Brácali protagonizaba uno de los últimos hitos alpinísticos argentinos, en 2002, al completar la ascensión del Cho Oyu en solitario y sin la ayuda de oxígeno suplementario.









