


Berhault y Magnin en la norte del Cervino, durante la travesía alpina de Patrick durante 2001-2002. Foto: Glenat Presse |
Una caída de varios centenares de metros cuando progresaba desencordado por
la arista que une el Tãsch-horn con el Dom (4.545 m, Alpes Suizos), no lejos
del Cervino, se llevó ayer miércoles 28 de abril la vida de Patrick Berhault. El cuerpo sin vida del alpinista y escalador francés ha sido encontrado a primera hora de hoy jueves por los equipos de rescate, y trasladado
a Zermatt.
Berhault, de 47 años, se encontraba en la recta final de su actual aventura
en los Alpes, junto a su amigo y compañero de cordada en los últimos tres
años, Philippe Magnin, quien ayer también fue evacuado en helicóptero hasta Zermatt. Magnin, que tras perder de vista a Berhault decidió regresar a la seguridad del vivac de Mischabeljoch, ha declarado que no lo vió caer. "Le vi deslizarse pendiente abajo durante 50 metros, antes de desaparecer entre la niebla".
Trataban de coronar una nueva cima dentro de su actual proyecto: los 82 cuatromiles de los
Alpes en 82 días (el último había sido el Tãsch-horn), y según Magnin "para nosotros era un terreno fácil". Iban desencordados y todo lo deprisa que requeriere plantearse encadenar 82 cimas en los Alpes en dicho tiempo. "La cuerda sólo la usábamos para rapelar".


Patrick Bérhault Foto: P. Osella |
Cerca de la naturaleza
Berhault fue una figura clave de la escalada y el alpinismo en los ochenta, década en la que
disfrutó todas las facetas de la montaña (precursor junto a Edlinger de la deportiva y la alta dificultad, autor de importantes encadenamientos en los Alpes, ascensionista del primer ochomil en aclimatación artificial y "casera", protagonista de películas y espectáculos de danza-escalada...), salvo su vertiente competitiva
(firmó y cumplió siempre el famoso "Manifiesto
de los 19").
Patrick no parecía haber cambiado mucho desde entonces, cuando afirmaba que prefería las chimeneas con tierra y vegetación para poder sentir más de cerca la naturaleza. Lo hacía cada día en su granja, con su familia, "en estrecho contacto con la naturaleza", algo que anteponía sin dudarlo a la escalada, pero que no dejó de buscar en sus últimas correrías alpinas.
De hecho, llegó a confesar a Jean Michel Asselin, redactor jefe de la revista francesa Vertical (ver Desnivel 175), que la travesía
al arco alpino realizada junto a varios compañeros (Humar, Edlinger, Magnin...)
entre 2000 y 2001, surgió porque le "tenía ganas a los Alpes, ante todo los Alpes". Quería impregnarse "de sus paisajes, de sus estaciones.
Conocer a los demás escaladores, a los guardas de los refugios, a las gentes que viven en esas montañas. Y también la historia de los Alpes a través de sus vías más significativas". Sí, buscar la aventura en los Alpes en pleno
siglo XXI.


Patrick en la Cordillera Blanca de Perú. |
Andar rebuscando
Porque "la originalidad, la creatividad, la 'nueva aventura', el andar rebuscando" fueron siempre términos básicos en la concepción que Patrick Berhault tenía de la montaña y la escalada. Aspectos que le interesaron siempre: "la escalada y la montaña son también la aventura, la adaptación, en la que a menudo hay riesgos imprevistos a los que debemos
intentar hacer frente, pues eso forma parte del juego".
Esos riesgos, y esa mentalidad, cambiaron con el tiempo, incluso antes de formar una familia. "Hacer abstracción voluntaria de todo peligro, aunque los percibiera y tuviera constancia de ellos, dejó de interesarme, y me empezó a parecer un absurdo, una falta de inteligencia y de respeto". No sólo frente a las personas queridas, también frente a la montaña. Ayer, esa montaña que tanto amaba y respetaba se lo llevó de forma imprevista, para
todos.



Berhault y Edlinger durante la travesía alpina de Patrick durante 2001-2002. Foto: Glenat Presse |
Expreses y piolet
Desplomes, velocidad, y encadenamientos fueron tres constantes en su currículum deportivo. Su modestia también. Como escalador deportivo, fue el rey de los desplomes en los primeros ochenta. Su película Devers marcó. Fue, seguramente, la primera filmación del mundo dedicada íntegramente a la escalada hacia el lado malo. Figuras de la escalada friqui como Edlinger o Güllich nunca dejaron de confesar su admiración por Berhault y por sus líneas de Mónaco, especialmente Techo de Augusta y Periférica oeste. Fue uno de los primeros escaladores que probó eso del 8c...
En los Alpes, velocidad y encadenamientos marcaron su paso en mucho de sus macizos (Ecrins, Oisans, Valais...), y especialmente en el Mont Blanc. Tuvo como compañeros a primeras figuras europeas, como Patrick Gabarrou o Patrick Cordier,
entre otros, y entre su actividad, algunos de los mejores horarios en solitario a la Integral de Peuterey o a las Droites sigue llevando su nombre. Recordando palabras del propio Patrick, nos queddamos con su encadenamiento más original, "la cara sur del Fou y la directa de los Drus, volviendo a Chamonix en el día, y realizando los desplazamientos en ala delta en compañía de Jean Marc Boivin", otros
de sus compañeros de aventura.
Fuente: liberation.fr
y lemonde.fr