MANASLU
Carlos Soria, obligado a retirarse del Manaslu
El veterano alpinista se queda sin tiempo de seguir intentando ascender una montaña colmada de nieve. Ya está de camino a Katmandú junto a Tente Lagunilla, Sito Carcavilla, Oskar Porras y Patxi Goñi. Òscar Cadiach esperará la oportunidad unos días más.
Carlos Soria, en pleno descenso. Foto: Tente Lagunilla
“Hay cumbres más importantes que el punto más alto de una montaña”. Así resumía Carlos Soria su experiencia en el Manaslu, que su expedición ha tenido que abandonar debido a las nefastas condiciones meteorológicas con las que se han encontrado. De hecho, según sus propios cálculos, ha nevado 28 de los 30 días que han pasado en el campo base de la montaña.
Así las cosas, y después de que se les haya terminado el tiempo máximo que tenían previsto para haber hecho cumbre, han decidido desmontar el campo base y volver para casa. Carlos Soria, Tente Lagunilla, Sito Carcavilla, Oskar Porras y Patxi Goñi ya se encuentran de camino a Katmandú.
La única excepción es Òscar Cadiach, quien disponía de algo más de tiempo y seguirá al pie de la montaña esperando la tan ansiada ventana de buen tiempo que le permita alcanzar la cima. Para lograrlo, confía en poder asociarse con otras expediciones del campo base. Hace poco llegaron unos alpinistas coreanos y sus sherpas, con la intención de recuperar los cuerpos de sus compañeros desaparecidos tras el rescate de un par de semanas atrás.
Épico descenso
La decisión de la expedición española parece la única salida posible, en una montaña que se ha empeñado en no dar opciones de cumbre. Sólo los coreanos desafiaron a la meteorología, con el consabido trágico resultado.
La expedición de Carlos Soria tuvo que enfrentarse la semana pasada a un épico descenso desde el C3, a 7.500 metros, hasta el campo base. La nieve y el viento impidieron su previsto ataque a la cumbre y les dificultaron el regreso.
Soria recuerda ese momento: “Nosotros estábamos decididos y convencidos de que podíamos bajar, poco a poco, extremando la seguridad, con la pericia de Tente con el GPS y el buen hacer y la solidaridad de sherpas y expedicionarios conseguimos abrazarnos con nuestro compañero Sito –que había dado media vuelta durante la ascensión-, el cocinero y el sherpa, antes de anochecer y a dos horas del campo base, donde llegamos muy cansados y muy contentos de haber solucionado nuestro problema, con decisión y prudencia”.
Incluso en el camino de regreso desde el campo base, la expedición ha tenido que utilizar sus botas, ya que la nieve ha bajado de cota durante el mes que han permanecido en la montaña, dificultando incluso la vida en el campo base a 5.000 metros.
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