Saltar el menú e ir al contenido

Buscador
Te encuentras en:
INGENIERO DE SENDEROS

Entrevista a Domingo Pliego

Comenzó a practicar el excursionismo en los años cincuenta, cuando esta actividad se consideraba una moda extraña. Más tarde sería un elemento clave de la red española de senderos de gran recorrido (GR).

Lunes, 10 de Junio de 2002 - Actualizado a las 09:20h.

Comenta, vota y comparte esta noticia comentarios | votos
Facebook Twitter Mail Imprimir noticia
Domingo PliegoDomingo Pliego

Todos los viernes suena con insistencia el teléfono de su casa. Amigos de adolescencia y juventud y amigos de amigos, entre los que abunda pelo cano y el personal femenino, le llaman para citarse al día siguiente. Desde hace lustros, Domingo Pliego sale a caminar, esencialmente por la sierra de Guadarrama, en compañía de quien quiere seguir sus pasos.
Quizá algún día, esos andarines pertenecieron a un club de montaña pero ya no. Obtienen gracias al conocimiento geográfico y deportivo de Domingo lo que un club puede ofrecerles: compañerismo, paisajes, un camino y la seguridad de regresar al punto de partida. Como de costumbre, el bocadillo y el buen humor lo ponen los propios caminantes.
Cuando se pregunta a Domingo por sus primeros recuerdos de excursionista saca una carpeta con apuntes sobre ese tema, pero ni siquiera la abre: ha demostrado su tremenda capacidad para organizar la memoria y con eso basta.
Nacido en 1934, comenzó a practicar un montañismo de intensidad moderada antes de 1950, cuando esta actividad se consideraba una costumbre atípica. El grupo de jóvenes estudiantes se lanzaba a descubrir la sierra con un material de fortuna, aunque ni el calzado, ni la bufanda, ni el abrigo que formaban parte del atuendo excursionista, podrían ser considerados hoy como prendas de ningún equipo equilibrado. Fabricaron una especie de tienda de campaña con una lona y cruzaban el macizo de Guadarrama en todos los sentidos.
Conoció entonces a su mujer actual, Marisol, en la academia de su padre. No es que fuera un mal estudiante, sino que cursaba estudios en la academia de «Don Pablo», que procedía de la Institución Libre de Enseñanza. Poseía un concepto de enseñanza muy particular para la época: era mixta e incluía en su programa una asignatura tan de moda en la actualidad como el conocimiento del medio natural. 
La naturaleza, precisamente, era lo que atraía a aquellos jóvenes privilegiados que cursaban estudios en la España de la posguerra y, si algún rasgo les diferenciaba de los demás, era probablemente ser más originales que el resto. No se sentían atraídos por las fiestas, ni por los bailes, principales esparcimientos de los estudiantes de entonces.
De aquella época, Domingo recuerda una amenaza de excomunión proferida por el Arzobispado de Jaca, que pesa más sobre su memoria que sobre su conciencia: el «pecado» consistía en haber formado parte de un grupo mixto en una marcha al Monte Perdido.
Algunas décadas más tarde, casado, con hijos y aplicando en el mundo laboral su saber de ingeniero, fue un miembro activo del senderismo oficial e impulsó la creación de una red española de senderos de gran recorrido (GR), que en el resto de Europa había conocido desde los años cincuenta un auge considerable.
Hoy está alejado de los despachos, aunque se ha apañado uno en su piso de Madrid, pero el senderismo ocupa casi todas sus jornadas. Redacción de nuevas guías, reedición de libros publicados, organización de marchas los sábados, charlas en clubes de montaña y aprendizaje de idiomas: sin dejar de perfeccionar el inglés ha comenzado a aprender árabe.
Ha publicado unos treinta libros de recorridos a pie o en bicicleta, así como algunos de divulgación del senderismo, y tiene tanta experiencia en el andar con mochila que se aventura a efectuar un breve balance. La práctica del senderismo no le ha procurado más que efectos benéficos, tanto en el aspecto físico como en el espiritual: le ha enseñado a tener paciencia. «Me ha permitido —asegura— no asesinar a mi jefe en varias ocasiones».

¿Qué papel ha desempeñado dentro del movimiento excursionista «oficial»?
Es un episodio curioso. Venía del mundo de la montaña y practicaba escalada, esquí, excursionismo y alpinismo. Pero me centré en el senderismo dentro de la Federación Madrileña, como vocal de senderos. El excursionismo como actividad específica comenzó a desarrollarse en Cataluña porque entró, con la prolongación de GR 7, desde Francia. Pero nuestros amigos catalanes, con los cuales tengo excelentes relaciones, eran incapaces de difundirlo al resto de la Península. Intenté organizar el senderismo, palabra que al principio era bastante confusa porque la gente la asoció inmediatamente al movimiento revolucionario latinoamericano de los senderistas. Ahora, la palabra ya sólo evoca la actividad deportiva. Después pasé a la Federación Española cuando su presidente era Fernando Muñoz Guerra, que tenía una visión mucho más amplia que sus predecesores de las actividades de montaña. Fui también el representante español de senderos en el seno de la Federación Internacional porque era prácticamente el único miembro español capaz de expresarse en inglés en las reuniones internacionales.

"Cuando la oferta de lugares es amplia, se evita la masificación cuya consecuencia inmediata es la degradación"

¿Cómo se puede desarrollar una actividad tan desprovista de fines competitivos?
Mediante la creación de comités de senderismo en las federaciones territoriales. Claro, que en ocasiones había que vencer la oposición de algunas de ellas. El presidente de la Asturiana no quería favorecer el conocimiento de su tierra porque pensaba que Asturias se llenaría de gente. En mis tiempos jóvenes yo también fui un purista de la montaña, pero para entonces mi manera de pensar había cambiado. A ello había contribuido mi conocimiento del movimiento senderista en el extranjero.

¿Y cuál era entonces su manera de ver el problema?
Los puristas querían reservar la montaña para los montañeros, pero mi filosofía era diferente: darla a conocer. Cuando das algo a conocer, además de hacer nuevos amigos, ese algo te empieza a gustar y lo que te gusta lo proteges. En el lado opuesto, es muy probable que lo que no conozcas te sea indiferente y no te importe su protección. Instintivamente también partía de principios educativos. Ir a un concierto de música clásica necesita entrenamiento. Es muy probable que las primeras veces resulte aburrido e incluso dé sueño, pero a medida que se escuchan varios conciertos se aprecia mejor y acaba por gustar. La actitud de Asturias no me preocupaba porque ella misma se ponía en evidencia, por no decir en ridículo, oponiéndose al senderismo. 

Es evidente que el senderismo está de moda ¿piensa que como cualquier moda, con el paso del tiempo volverá a ocupar el espacio que ocupaba anteriormente?
Me parece difícil que disminuya porque lo que ocurre, simplemente, es que nuestro país lleva en este aspecto entre quince y veinte años de retraso respecto de los países europeos. En Europa hay 25 millones de senderistas federados, pero en España sólo 55.000, sumando senderismo, montañismo, etc. Ahora bien, cada federado hay que multiplicarlo por 4 o 5 para conocer el número de aficionados no federados. En la Federación Madrileña debe de haber unos 5.000 federados, pero son muchos miles los madrileños que recorren su sierra todos los fines de semana. Además, hay un futuro grande en el senderismo urbano, algo que siempre ha parecido risible a quienes sólo prestan atención al mundo de la montaña. Existe un gran potencial también en el senderismo periurbano, aunque apenas se le preste atención en nuestro país.

¿No resulta preocupante que, como dicen algunos, la proliferación de senderos sea la vía abierta a la masificación?
No necesariamente. La masificación puede darse si no desarrollamos el senderismo de una manera conveniente. Por ejemplo, la Pedriza madrileña, Ordesa o los Picos de Europa están masificados, pero en lugares muy concretos porque nadie se ha preocupado de dispersar a quienes acuden a ese lugar. La Pedriza es igual de bonita por el Hoyo de San Blas, sin embargo todo el mundo se concentra en Canto Cochino porque hay un gran aparcamiento. Caminando desde Soto del Real por las cañadas hasta la Pedriza tampoco se encuentra a nadie. Cuando la oferta de lugares es amplia, se consigue la dispersión del público. Si se hicieran circuitos periurbanos en las proximidades de Madrid, mucha gente ni siquiera necesitaría llegar hasta la sierra. Pienso que la masificación no debe entenderse como el hecho que vaya mucha gente a un lugar, sino que vayan todos a la vez. La marcha de veteranos que organiza la Federación todos los años es un ejemplo de masificación: 2.500 personas en fila que salen del mismo sitio y se dirigen al mismo sitio. Sería mucho más razonable organizar varios itinerarios a partir del mismo lugar para evitar «machacar» el terreno.

A lo largo de su trayectoria deportiva se ha afiliado a varios clubes de los que se dio de baja para afiliarse a otros… ¿cree que tienen algún futuro los clubes?
La primera organización a la que me afilié fueron los GUM (Grupos Universitarios de Montaña). Después pasé al Club Alpino Español, pero me di de baja el mismo día en que no me dejaron entrar con botas al albergue de Navacerrada. Yo venía cansado y polvoriento de recorrer la Cuerda Larga, el portero me impidió el paso por la puerta y me invitó a pasar por la leñera. Este club de montaña se convirtió de hecho en un club social y unos años después carecía de licencias federativas. También estuve en los grupos de montaña de Standard y del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y, el último, Montañeros Madrileños, que me parece que seguía una «política» más acorde con mi forma de pensar. Este club lo componen pequeños grupos de aficionados de todo el entorno de Madrid y organizan actividades de todos los niveles de dificultad utilizando los propios recursos de sus miembros. No cuentan con ningún chalet en la Sierra, algo que por otra parte está completamente desfasado, pues sería costoso de mantener y las comunicaciones con la sierra son tan buenas que hacen innecesario alojarse en ella.

¿Significa esto que los clubes son innecesarios?
Habría que matizar una respuesta negativa. Mi opinión está bastante ligada a la experiencia de los clubes de senderismo europeos. En cada país, los clubes están fundidos en un organismo estatal que los reagrupa a todos. En el Club Alpino Austriaco, por ejemplo, los aficionados pueden federarse individual o colectivamente. El número de federados en aquel país es de 300.000 y en el nuestro de 55.000. Hay una explicación y es que en España por Federación siempre se ha entendido federación de clubes, mientras que en otros países significa federación de individuos. Aquí no nos federamos porque, entre otros motivos, sólo nos beneficiamos de un seguro de accidentes y las actividades propuestas son mínimas. Ahora, nuestra Federación, por motivos económicos y por voluntad propia, prefiere reservar el presupuesto para actividades de élite y abandona la base. Estas decisiones empeorarán seguramente la situación actual de los senderistas de base.

Domingo PliegoDomingo Pliego

¿Cómo surgió la publicación de su primera guía de excursionismo?
Empecé de manera anecdótica. Estaba en la Federación Castellana de Montañismo y se intentó publicar la primera guía de escalada de la Pedriza. Me pidieron que escribiera las aproximaciones hasta las vías de escalada y cuando acabé, el proyecto se fue al agua porque todos los días aparecían escaladores con vías nuevas con sus correspondientes variantes y fue imposible llegar a concretar el número de vías. La editorial Desnivel publicó las marchas de aproximación hasta las vías y ese fue mi primera guía de excursiones.

Gracias a sus guías hay personas que han aprendido la historia de restos insignificantes de construcciones dispersos por el monte ¿es ése su concepto de guía de excursiones?
Creo mucho en la educación y procuro que incluso una guía para caminar por el monte se convierta en un instrumento educativo. También pienso que un libro está hecho para durar y puede ser una fuente de información si contiene algún tipo de saber, aunque sea modesto.

Al redactar una guía de recorridos, ¿tiene una idea precisa del público al que va dirigida?
Los amigos siempre me han reprochado dos aspectos de mi escritura: soy demasiado machacón y explico excesivamente. Pero conozco guías muy escuetas con las que es muy fácil perderse. Se puede dar una explicación rápida a un individuo que ya conoce el lugar o que posee una gran experiencia en la montaña. Yo siempre dirijo mis guías a quien no sabe nada del lugar porque creo que esas personas son las que más necesitan saber y son los posibles compradores del libro. Quien conoce perfectamente el terreno no necesita ninguna guía o le basta con alguna explicación somera
.

¿Con qué medios se lanza al campo cuando pretende escribir un recorrido al tiempo que camina?
Tengo cuadernos escritos desde hace cuarenta años, pero ahora utilizo también otros métodos más modernos. Tomo datos sin cesar porque el terreno es muy dinámico y no deja de cambiar. Llevo una grabadora bastante sobada, un altímetro, un podómetro, en el que no tengo mucha fe, unos prismáticos diminutos y varios cuadernos de campo para tomar apuntes y hacer dibujos. Curiosamente, prefiero el dibujo a la foto porque al dibujar selecciono mejor que con la cámara aquello que quiero plasmar. La fotografía aporta una masa de información tremenda, pero exige una serie de circunstancias que no siempre se cumplen. Para trazar un croquis o un dibujo no es necesario que haya una luz especial, como la del amanecer o la del atardecer. Además, cuando se hacen fotos es necesario detenerse constantemente y transportar un equipo pesado, lo que me obliga a organizar salidas exclusivamente fotográficas.

Como gran conocedor de la sierra de Guadarrama, ¿cree que se ha degradado este macizo desde que lo recorre?
Sólo se ha degradado en puntos muy concretos. Existen travesías y recorridos donde, incluso un domingo, no nos cruzaremos con nadie. No ha existido una voluntad divulgativa lo suficientemente ambiciosa y las personas se acumulan en algunos lugares y la construcción de infraestructuras ha contribuido enormemente a ello. Por los pueblos se pasa de largo pues se montan los chiringuitos en plena montaña. Pienso que el principal origen de la degradación son los accesos y no la gente. Los coches pueden acceder ya a cualquier rincón porque se ha favorecido el resultado, o sea, llegar, en lugar de favorecer la actividad, es decir, andar.

Sergio Prieto

"Creo en la educación y procuro que en todas mis guías los senderistas aprendan algo del camino"

Volver a portadilla

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información de montaña y escalada, actualizada diariamente y abierta a todos los que nos visitáis. Puedes contribuir al mantenimiento de este medio usando la Librería Desnivel para tus compras habituales de libros y guías o subscribiéndote a nuestras revistas (también te las ofrecemos en formato digital). Gracias por vuestro apoyo.
Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Más información
Cargando comentarios...

Gracias por su comentario

Haz tu comentario

Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es único responsable de sus comentarios.
  • Desnivel se reserva el derecho a eliminarlos. 
Escribe tu comentario Número de caracteres (500/500)

Comentar sin registrarme

Este usuario ya existe. Prueba con otro.

Usuario disponible

Comprobando usuario...

Código de seguridad

Usuario registrado ¿Olvidaste tu contraseña?

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Literatura de montaña

+ Personajes [no usar]

Ver todo Personajes [no usar]
Siguenos en: | Twitter | Facebook | Youtube | RSS |

  • desnivel
  • escalar
  • grandes espacios
  • outdoor

© Ediciones Desnivel SL.,
Work
Calle San Victorino, 8
28025 Madrid -
Tfno.
Work Suscripciones 91 360 22 69 - Centralita 91 360 22 42
© Librería Desnivel,
Work
C/Plaza Matute 6
28012 Madrid -
Tfno.
Work 91 369 42 90
- Abrimos las 24h en www.libreriadesnivel.com