Saltar el menú e ir al contenido

Te encuentras en:
EVOLUCIÓN NON STOP

Entrevista a Mark Twight

No escala por placer, es toda una filosofía combativa la que sustenta frente a la montaña. Cerca de los 40, ya no es aquel joven rebelde que muchos calificaban de suicida, pero no ha olvidado lo que significan el riesgo y el compromiso, tiene presente que cualquier momento puede ser el último

Martes, 16 de Octubre de 2001 - Actualizado a las 09:58h.

Foto: Archivo DesnivelFoto: Archivo Desnivel

El “rey del dolor”, heredero de la cultura punk, ha madurado. Tras veinte años forzando su límite en vías extremas, ahora, sin abandonar el compromiso y con un nombre consolidado en el alpinismo internacional, se ha especializado en vías largas y difíciles en estilo non-stop. Sus máximas: escalar rápido, ligero y en altura. A sus 39 años, escalador de profesión, con un libro y numerosos artículos publicados, confiesa tener energías para una sola escalada extrema por año. En el recién acabado año 2000, junto a Steve House y Scott Backes, realizó “Czech direct” que, con 2.400 m y una graduación de V+ UIAA, 90° en hielo y M5, es la vía más dificil del Denali (McKinley, Alaska), abierta en 1986 durante 12 días de escalada. La ruta sólo contaba con dos repeticiones, realizadas en 11 y 8 días respectivamente, la última de ellas en el mismo año 2000. Ellos pensaron que la podían hacer en 48 h. Se equivocaron. Les llevó 60 horas de escalada non-stop a una altitud de 6.200 m, sin material de vivac y ascendiendo dentro de un escaso margen de seguridad. Más que en la tecnología, delegaron en la velocidad y la resistencia para superar las dificultades. De ésta y otras experiencias, y de su ética a la hora de afrontar escaladas, habla en esta entrevista, con la intervención del alpinista Ferran Latorre.

¿Cuáles son tus claves para ir rápido?
Hay que optimizar el rendimiento del trabajo. Nosotros pensamos que durante la noche estás parado y no haces nada, y si además escalas de noche, te ahorras el peso del saco de dormir. Parábamos a descansar cada 12 horas. Otra cuestión importante es la ligereza de la mochila, la hacíamos y deshacíamos hasta 6 veces hasta eliminar totalmente todo lo no imprescindible. Claro que a las 50 horas de actividad, ya empiezas con las alucinaciones. Es fundamental hidratarse y alimentarse bien.

Ferran Latorre.- Eres consciente de que eres una referencia para muchas personas y que por lo tanto tienes una responsabilidad
Sí es cierto, pero también creo que los medios de comunicación tienden a convertir a algunos escaladores en más grandes de lo que son y eso hace que la diferencia de nivel entre un escalador normal y el de un “super estrella” parezca aún mayor. No podemos hacer lo que hacían los franceses en los ochenta con, por ejemplo Escoffier o Christophe Profit… Creo que todos somos gente normal, y todo el mundo entiende las éticas y las ideas, pero hay que distinguir esto de las limitaciones de cada uno.

Lo difícil es saber dónde está ese límite…
Es obvio que no se debe hacer publicidad de vías extremas, sería una falta de responsabilidad, ya que no todo el mundo tiene el nivel necesario para realizarla, y lo que se arriesga realmente es la vida. En 1986 hicimos una vía difícil de 1.900 m en Canadians Rockies en dos horas; en 1990 tres escaladores murieron creyendo que como nosostros lo habíamos hecho en ese tiempo, ellos podrían hacerlo en un día sin problemas, pero ni siquiera se preocuparon por las condiciones climáticas.

¿Alguna vez has sido consciente de que estabas yendo más allá de tu propio límite?
Ha habido ocasiones en las que simplemente la decisión ya no estaba en mis manos. Por ejemplo, en “Czech direct”, llegó un momento en el que sabíamos que ya no podíamos bajarnos de ningún modo. En cierto modo fue bastante liberador porque cuando tienes opción a renunciar, siempre tienes que estar tomando decisiones, pero cuando no hay marcha atrás, no hay que pensar, sólo seguir.

F.- La gente, en general, piensa que los escaladores no se preocupan por el peligro…
Debes tener en mente el peligro y esa preocupación para poder sobrevivir o al menos para comprender y vivir la experiencia que tendrás allí.

Tu libro Alpinismo extremo, publicado en 1999, no sólo contiene relatos de tus experiencias, sino multitud de información práctica ¿es como una conclusión de lo que tú has ido aprendiendo?
Realmente empecé a trabajar sobre el libro en 1993, pero sólo hice un boceto y durante los siguientes 5 años no avancé nada más. El trabajó de redacción duró más o menos 4 meses, repartidos a lo largo de una año. Es como un manual para usar una gran cantidad de herramientas, pero no es un libro de instrucciones, sino más bien de descripciones de mis experiencias. Me ha influido haber vivido en Francia, donde hay un romanticismo casi deshonesto acerca del mundo de la montaña.

F.- ¿En qué sentido deshonesto?
Me refiero a que cuando Gabarrou, por ejemplo, habla de la montaña, de lo bonitas y maravillosas que son, no parece tener en cuenta el peligro que encierran, y eso puede confundir al escalador. Eso es deshonesto.

Foto: Archivo DesnivelFoto: Archivo Desnivel

F.- Muchos olvidan el verdadero significado de la experiencia…
Exactamente, eso es lo que yo decía cuando vivía en Chamonix. La persona que repita “Beyond good and Evil”, no podrá ser francesa, porque su actitud no será la correcta para esta vía. Para repetir la vía en las mismas condiciones que nosotros tienes que mostrar interés en aceptar el reto y buscar el equilibrio. Creo que en Francia tienen un planteamiento totalmente distinto.

Creo que alguna vez has dicho que los escaladores somos como guerreros
Cuando estás en la montaña, lo que haces es luchar. Sí que creo que está relacionado. Yo estuve en una escuela de arte marcial durante dos años. Aquí sólo había dos niveles: “hermano pequeño y hermano mayor”, para llegar a lo segundo tienes que tener una experiencia de unos 15 años. Pasa igual que con en la escalada, tienes que dedicarte exclusivamente a ello si quieres ser bueno, si quieres escalar vías duras . No siempre es fácil.

Tras unos años dedicado a la escalada ¿son muy distintas tus ideas del inicio y las de ahora?
La próxima primavera saldrá a la calle mi último libro Kiss or kill, una recopilación de ensayos y artículos cortos publicados en EEUU entre 1985 y 2000. Cada uno va acompañado de una anotación que sitúa cada momento en su contexto, y con una perspectiva actual; hablo sobre todo del estilo de vida que elegí, de la montaña, de las cosas que apruebo y de las que desapruebo. Ahora, cuando leo los primeros artículos que escribí y pienso en esa época de mi vida, me río, porque me doy cuenta de que no estuve acertado en todo. Creo que no hay que convertir lo simple en complicado, pero tampoco al revés. Las cosas pueden ser blancas, grises o negras, o para otros pueden ser rojas…

¿Quiere decir que has cambiado mucho?
Sí, quizás sea más... adulto, eso creo.

La música punk fue importante para ti al principio ¿sigue siéndolo?
Sobre todo la cultura punk. Antes, las cosas sólo podían ser de una manera, todo según las tradiciones, y a mí me gustaba la idea de romper las reglas. Descubrir esa cultura fue muy intertesante. La música es algo poderoso y la cultura que la rodea creo que tiene bastante similitud con la que conocemos en el mundo de la montaña.

¿En qué sentido?
Detrás de la cultura punk se esconde la idea de que se pueden cambiar las cosas, que es posible reinventarse a sí mismo por muy preestablecido que todo parezca. En EEUU la vida de la clase media está totalmente predefinida, y si no luchas contra esto estás perdido; ésta es tu educación, por lo tanto éste será tu trabajo, ésta tu casa, te casarás, tendras hijos, dos coches… Creo que es importante buscar otra alternativa, un estilo de vida diferente.

Foto: Archivo DesnivelFoto: Archivo Desnivel

Al entrar en el mundo de la escalada ¿buscabas huir de las tradiciones, de lo preestablecido?
Sí, creo que en Estados Unidos las tradiciones te limitan mucho, especialmente en el noroeste del país. La gente escala de manera muy tradicional, casi en un estilo himaláyico: con mucho material, lentos… y no intentan romper moldes o hacer escaladas complicadas, con lo cual no evolucionan. Existe una mentalidad que se ha generalizado y que defiende el principio de que lo más importante es estar seguro. Estas son las limitaciones a las que me refería.

A mediados de los ochenta, tú también te dedicaste a las vías clásicas de los Alpes, como la norte del Eiger, la Walker, la Bonatti..., ¿no es paradójico?
Cuando vine a Chamonix, en 1984, lo hice por mis propios medios, es cierto que escalé vías como el Super couloir y la Norte del Eiger y si hoy me paro a reconsiderar esas vías, claro que las veo como clásicas, pero hay que tener en cuenta que en aquella época, en EEUU no había ninguna vía como esas. No hay grandes caras norte y las cascadas desploman poco y son cortas. Por eso, descubrir Alpes me abrió los ojos.

Has dicho: “Ir ligero puede ser demasiado ligero” ¿Qué opinas de esto, después de tus últimas experiencias?
Creo que peligroso difundir esta idea. Hubo una época en Inglaterra en la que se mataba mucha gente de la generación de Chris Bonnington o Doug Scott… la mayoría de los mejores se quedaron en el camino. Pienso que volveremos a vivir una época como aquella, en la que la gente se decía: “si él lo puede hacer, yo también puedo” quizá no en Inglaterra, pero creo que volverá a ocurrir. Las nuevas generaciones deberían pensarse dos veces lo de aligerar al máximo, reinventar el juego y evitar imitar a los grandes escaladores ingleses de aquella época, que se convirtió en una verdadera matanza.

Pero ahora la gente está más interesada en realizar escaladas seguras.
Estoy de acuerdo, la gente no quiere hacer vías peligrosas. En Inglaterra, durante la época de Boardman o Tasker, la tendencia tampoco era la de probar vías muy peligrosas aunque era lo que más se notaba. Quizás ahora, debido sobre todo a la cobertura mediática, el estilo de escalada que hacemos no sea el más visible. La razón es simple: creo que otros estilos de escalada, los que ponen el acento en la seguridad, tienen mejor acceso a los medios de comunicación. Un ejemplo es la escalada en roca, el enfoque de las revistas especializadas cambió significativamente cuando esta modalidad empezó a coger fuerza.

¿No crees que todo esto está cambiando con la llegada de Internet?
El problema con esto es que Internet es como un monstruo que necesita ser alimentado y quizá no todo lo publicado tenga la importancia y la relevancia que se quisiera. Estamos en un periodo de transición entre las revistas impresas, que ofrecen la ventaja de poder preparar el contenido durante varias semanas, eligiendo lo que es y lo que no es relevante, e Internet, donde puedes encontrar de todo. De todas formas, parece evidente que dentro de unos años, cuando la gente esté acostumbrada a Internet, los lectores podrán filtrar lo que es importante.

Foto: Archivo DesnivelFoto: Archivo Desnivel

¿Crees que todo este avance a nivel de difusión se corresponde con un avance de lo que se hace?
Pienso que los grandes avances están a un nivel psicológico y ocurrieron hace ya mucho tiempo. Tengo que decir que envidio esos tiempos en los que todo quedaba por hacer. Ahora los avances que quedan por introducir son insignificantes, las bases de la escalada se establecieron hace tiempo.

Pero sin embargo sí que se están consiguiendo cosas importantes, escaladas cada vez más difíciles..
Es cierto, escaladores como los hermanos Huber están realizando cosas difíciles, pero, por citar un ejemplo, no entiendo porqué se ha hecho tanta publicidad alrededor de su ascensión en libre de Salathé Wall, teniendo en cuenta que en 1980, Mark Hudon y Max Jones ya habían liberado la mayoría de los largos, igual que Paul Piana y Todd Skinner en 1988; la aportación de los Huber, aunque parezca impresionante, no lo es tanto si tenemos en cuenta el nivel alcanzado en libre hoy en día.

Y en cuanto a la evolución del material, ¿crees que ha habido un cambio importante?
Tampoco tanto; por ejemplo, si te fijas en los piolets, es cierto que han evolucionado bastante desde que aparecieron a finales del siglo pasado, sobre todo los materiales que se utilizan para su construcción, pero básicamente su forma no ha cambiado mucho. Después de la gran revolución de los 70, el material ha evolucionado muy poco.

¿Para que siga evolucionando la escalada, cuál es el factor definitivo?
Pienso que los avances que quedan por realizar requieren una evolución más a nivel psicológico que físico. Es difícil imaginar un nuevo tipo de ascensión, y una vez que lo tienes en mente, poder realizarlo. Si te vas a escalar una vía y decides hacerla en estilo clásico, estás seguro de que lo conseguirás; si introduces algo nuevo, un nuevo estilo, como lo han hecho Messner, o Mummery antes que él, no puedes estar seguro del resultado. Además, pasa mucho tiempo hasta que los demás se adaptan a las innovaciones.

Foto: Archivo DesnivelFoto: Archivo Desnivel

¿Se involucraban más antes los escaladores con lo que rodea la escalada?
Cuando la escalada aún no estaba aceptada en nuestra sociedad, cuando no era tan popular, la comunidad de escaladores era más fuerte porque no teníamos que justificar lo que hacíamos. Para poder escalar, estábamos obligados a adoptar un cierto estilo de vida, entregándonos a él por completo. Hoy en día las cosas han cambiado, la escalada se ha acercado al concepto de deporte y se ha alejado de la cultura. Es cierto que existen subculturas dentro de la escalada, pero se ha perdido ese sentido de comunidad vertical.

¿Qué diferencias ves entre la escalada americana y la europea?
La principal diferencia es la cantidad de gente que se dedica a ello. En EEUU hay menos escaladores que en Europa y por esa razón creo que hay menos buenos escaladores. Por eso también hay más imaginación en Europa, y siempre será el escenario vanguardista de la escalada.

¿Qué recuerdas de tus escaladas con Alison Heargreaves?
Escalé con ella en 1986. Era una alpinista increíble, una escaladora muy fuerte, con mucho talento y muy ambiciosa, siempre buscando el límite. Yo me alegro de haber sobrevivido a mi ambición, ella no lo consiguió, es muy triste. Es muy difícil aguantar el empuje de esa ambición, al cabo de unos años la cabeza te dice que ya es suficiente, y cuando ves que muchos de tus amigos se han ido empujados por su ambición, te dan ganas de dejarlo. Siempre quieres llegar más alto hacerlo más rápido y mejor, hasta que no puedes imaginar cómo hacerlo mejor.

¿Cuántas escaladas extremas crees que puedes realizar por año?
Una sola, es suficiente. Para mí es importante comprender que debo conservar mi fuerza, para que cada vez que prepare un viaje, estar seguro de que tengo la fuerza física y mental de afrontar el reto. Para mí, a mis 39 años, es imposible mantener esa energía todo el año, creo que ya he hecho bastante.

¿Consideras que la escalada es tu profesión?
Cuando la gente me pregunta a qué me dedico, digo que soy escalador. Sin embargo, este año he dedicado mucho tiempo a escribir, hace un par de años me centré en la fotografía, todo esto está relacionado con la montaña pero no tengo patrocinadores que me obliguen a escalar, creo que no siempre es bueno estar presionado por los compromisos comerciales. Ahora estoy aprendiendo algo nuevo para mí, que es escribir.

¿Qué es lo que menos te gusta de esos compromisos comerciales?
Una vez que han visto tu currículo, esperan que encajes en un tipo de molde, que es la idea que ellos se hacen sobre ti. El problema es que el escaldor cambia, su visión de lo que hace cambia, y cuando les quieres explicar que para ti la cumbre ya no es lo más importante, que lo que realmente te interesa es la escalada en sí, te contestan que para ellos la cumbre sí que es importante porque es la única manera que tienen para presentar la escalada de una forma que sea entendida por el público en general. Hubo un momento en el que me di cuenta de que estaba matando mis ganas de ir a escalar, la escalada se había convertido en una especie de obligación, lo estaba transformando en negocio. Me parece bien hacer negocios relacionados con la escalada pero no hacer de la escalada en sí un negocio. El espíritu de la escalada no se puede vender.

Foto: Archivo DesnivelFoto: Archivo Desnivel

¿Por qué no es importante para ti la cumbre?
Cuando estábamos en la “Czech direct” era muy difícil completar los últimos 70 metros, me hubiese gustado alcanzar esa cima, pero no me parecía tan importante como para arriesgar nuestras vidas, además no sabíamos cuanto más hubieramos podido subir, todo era desconocido. Evidentemente la cima es el punto lógico para terminar una vía, pero lo que sucede en mi cabeza es más importante que el aspecto físico de la escalada. Me importa más el cómo una escalada me ha afectado que el hecho de completarla. No quiero hacer prevalecer la importancia de hacer cumbre sobre todo lo demás, si lo hiciese, sería como negar la importancia del resto de la experiencia.

¿Qué piensas de las dudas que puedan surgir frente a una actividad?
Bueno, siempre hay gente que no dice la verdad. En ese caso creo que se trata de personas que no creen en ellas mismas. Creo que la razón es obvia: dinero. Pero pienso que cuando no crees en tus posobilidades, dependes de la opinión de los demás para hacerte creer que eres un buen escalador. Yo era así cuando era joven, necesitaba la opinión de los demás para asegurarme de que realmente era un buen escalador.

¿Si surgieran dudas sobre una actividad de alguien importante, crees que se silenciarían en EEUU?
No, nunca pasaría, tenemos especialistas en “desbancar” a los héroes.

El problema para los periodistas es que es muy difícil saber con certeza qué es lo que ha pasado en las montañas…
Es normal que haya controversias. En el Piolet de Oro francés del año pasado también la hubo: frente a la gran ascensión de Tomaz Humar, le dieron el premio a Daudet “por el espíritu” de su actividad, opinión que muchos no compartieron.

Aparte de los premios, en el día a día de la escalada, lo conflictivo es que cada uno sigue su propia ética, no hay nada reglado…
Para mí, el equilibrio entre las reglas y las éticas debería ser la anarquía. Una de las principales razones por las que la gente empieza a escalar es porque, efectivamente, no es un deporte reglado. Pero esta libertad en la escalada es demasiada quizá, y nadie tiene en mente que puede morir. Por otro lado, se instalan seguros, cuerdas fijas… en cierto modo, se destruye la montaña.

F.- ¿Y quién ha de actuar como policía?
Hay líderes de opinión en cada país. Nosotros podemos comunicar nuestras opiniones, pero no imponerlas. En otros deportes tienes reglas estrictas, y no digo que deba haberlas en la escalada, sino que todo el mundo debería comportarse. Por ejemplo, si una vía se ha abierto en un determinado estilo, sólo se debería repetir en ese mismo estilo, y no sobreequiparla o algo así.

F.- Lo que también ocurre es que las éticas cambian en la montaña. Por ejemplo, cuando se escalaron las primeras cascadas, siempre incluían algún puento de artificial, luego vino el libre, ahora se plantea el escalarlas sin dragoneras.
Esto es resultado también de que los escaladores somos más fuertes, tenemos que reducir la cantidad de facilidades que tengamos a nuestro alcance para sentir que evolucionamos. Menos tecnología supone más responsabilidad.

F.- Hace unos años, en España hubo polémica acerca de si lo ético era abrir una vía desde abajo o desde arriba. En mi opinión, también puede considerarse “una trampa” abrir una vía en artificial, ya que lo auténtico es la escalada libre. Todo esto es también parte de la evolución ¿qué opinas?
Obviamente, la mejor opción es abrir desde abajo y en libre. Pero una vez que llegas al límite de tu habilidad, lo normal es que te cuelges y hagas un agujero para instalar un seguro.

¿Cómo podría mejorar la ética en montaña?
Sobre todo tiene que evolucionar en cuanto a limpieza en la montaña, en ligereza y en compromiso de la escalada.

Darío Rodríguez

Volver a portadilla

Cargando comentarios...

Gracias por su comentario

Haz tu comentario

Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es único responsable de sus comentarios.
  • Desnivel se reserva el derecho a eliminarlos. 
Escribe tu comentario Número de caracteres (500/500)

Comentar sin registrarme

Este usuario ya existe. Prueba con otro.

Usuario disponible

Comprobando usuario...

Código de seguridad

Usuario registrado ¿Olvidaste tu contraseña?

publicidad

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Publicidad

+ Personajes [no usar]

Ver todo Personajes [no usar]

+ Libro

  • Portada del libro "Speed. Las tres grandes paredes norte de los Alpes en tiempo récord" por Ueli Steck Las siete horas que cambiaron la vida de Ueli Steck

    El logro más espectacular de Ueli Steck ha sido su trilogía de ascensiones rápidas en la cara norte del Eiger, las Grandes Jorasses y el Cervino, que en total sumaron 7 horas y 4 minutos. El libro 'Speed' habla de este proyecto y de las sensaciones que lo acompañaron.

  • Portada del libro" Besa o mata. Confesiones de un escalador en serie", por Mark Twight Mark Twight: el alpinista punk sin pelos en la lengua

    Las montañas dejan cicatrices en el cuerpo y en el ego. Mark Twight forzó su límite en vías extremas y plasmó sus sentimientos en artículos que son como heridas abiertas. El libro Besa o mata los recoge.

  • Portada del libro: Entre cero y ocho mil metros, por Kurt Diemberger Más que deporte: los asuntos “imprevistos” de una expedición

    Tras una escalada de éxito hay mucho más que deporte. La relación con los patrocinadores, con los medios de comunicación o incluso con los ofendidos por temas inesperados son escollos que también hay que salvar. No es nuevo: ya le pasó a Kurt Diemberger en 1958 cuando escaló la norte del Eiger.

  • Portada del manual Correr por montaña de Marc Bañuls Cómo combatir los pensamientos negativos durante una carrera

    Ediciones Desnivel publica Correr por montaña. Manual práctico, un libro que ayuda a que nuestras salidas, aunque cansadas, sean enormemente placenteras. Marc Bañuls propone estrategias para entrenar, alimentarse o gestionar los pensamientos negativos que a veces nos frenan.

  • Kurt Diemberger se contempla a sí mismo en el IX Ciclo de Conferencias de Montaña de Tarragona 2016 Celebramos los 85 años de Kurt Diemberger con la reedición de 'Entre cero y ocho mil metros'

    Kurt Diemberger es el único alpinista vivo con dos primeras ascensiones a un ochomil en su currículum. Hoy cumple 85 años y Ediciones Desnivel lo celebra con el anuncio de la próxima reedición del libro Entre cero y ocho mil metros, un clásico de la literatura de montaña.

Ver todo Libro
En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información de montaña y escalada, actualizada diariamente y abierta a todos los que nos visitáis. Puedes contribuir al mantenimiento de este medio usando la Librería Desnivel para tus compras habituales de libros y guías o subscribiéndote a nuestras revistas (también te las ofrecemos en formato digital). Gracias por vuestro apoyo.
Siguenos en: | Twitter | Facebook | Youtube | RSS |

  • desnivel
  • escalar
  • grandes espacios
  • outdoor

© Ediciones Desnivel SL.,
Work
Calle San Victorino, 8
28025 Madrid -
Tfno.
Work Suscripciones 91 360 22 69 - Centralita 91 360 22 42
© Librería Desnivel,
Work
C/Plaza Matute 6
28012 Madrid -
Tfno.
Work 91 369 42 90
- Abrimos las 24h en www.libreriadesnivel.com