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John Gill, el padre del búlder

El escalador más influyente de la historia del bloque repasa su trayectoria y nos desvela su particular visión sobre el panorama actual del búlder.

Viernes, 8 de Febrero de 2002 - Actualizado a las 15:52h.

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John Gill.<br>
Foto: Col. Gill.John Gill.
Foto: Col. Gill.

En una época (los años 50 y 60) en la que la comunidad escaladora apostaba casi exclusivamente por las grandes vías, las cimas y las ascensiones alpinas en general, John Gill nadaba a contra corriente puliendo los agarres de complicados pasos de búlder. Su terreno de juego: el bloque. Su objetivo: la exploración de nuevas formas de entender la escalada. Se sirvió de su experiencia como gimnasta de alto nivel para mejorar el rendimiento de sus escaladas en roca. Él fue quien introdujo el magnesio en el mundo de la escalada allá por los años 60. Su concepto de la dificultad pura se basaba en los movimientos dinámicos; para Gill, sólo este tipo de movimiento es susceptible de hacer avanzar el alto nivel en roca, una osada contradicción a todos los conceptos de la época que defendían la técnica de los tres puntos de apoyo. A sus 64 años sigue teniendo claro que el individualismo, ya sea en escalada o en la vida en general, es una condición previa y necesaria para la verdadera realización de uno mismo; cuando le preguntaron cuál sería el mensaje que querría transmitir a la nueva generación, simplemente contestó: "les aconsejaría que se apartaran de las modas, que no nadaran en el sentido de la corriente, sino todo lo contrario, que buscasen algo nuevo, algo que abriese nuevas posibilidades para la escalada. En una palabra: hay que cultivar el individualismo".
¿Existe una mejor definición de John Gill?

1964. En una de sus creaciones, en el sector 1964. En una de sus creaciones, en el sector 'Doug's Roof', Shawangunks. Foto: Col Gill.

¿Cómo y cuándo descubriste la escalada?
En 1953, Jeanne Bergen, una compañera de instituto me pidió que la acompañase a explorar algunas cuevas del norte de Georgia. Recuerdo que escalamos un poquito y realizamos algunos rápeles, realmente aquello me había fascinado. Hace poco he vuelto a ver a Jeanne, y a sus 65 años está determinada en convertirse en ¡una esquiadora extrema!

¿Por qué elegiste el bloque y no la escalada de vías?
Empecé a hacer bloque a mediados de los 50 después de ver cómo un guía de montaña y un guarda forestal realizaban ejercicios sobre los pequeños bloques de Jenny Lake, en Grand Teton Park, Wyoming, unos ejercicios que ellos llamaban 'escalada de entrenamiento'. Yo ya hacía gimnasia en la Universidad de Georgia y me di cuenta que la escalada podía considerarse como una extensión de la gimnasia en lugar de considerarla como una extensión de la marcha. Esto suponía desarrollar un estilo de escalada dinámico y practicar sobre pequeñas piedras al igual que un gimnasta lo haría sobre sus aparatos de gimnasia. ¿Y qué mejor soporte para hacerlo que los bloques o las pequeñas paredes? Además, pese a que ya había realizado una buena cantidad de escaladas con cuerda, no creo que tuviera el temperamento adecuado para enfrentarme a esfuerzos en cordada más largos.

Eso de hacer bloque durante los 60 cuando la comunidad escaladora solo parecía interesada por la escalada de big walls no debió resultar nada fácil...
Bueno, no creo que esto fuera así exactamente. A finales de los años 50, escaladores como Royal (Robbins), e Yvon (Chouinard) también se interesaban por escaladas cortas y difíciles en libre. Yvon sobre todo, pudo darse cuenta de la dirección que yo estaba tomando con mis actividades físicas y mentales. A menudo hacíamos bloque juntos en los Tetons, aunque él estaba más centrado en escaladas más largas. Después de haber realizado algunos pasos de bloque que hoy en día estarían cotados como 5.12 o 5.13 (séptimo u octavo grado de vía. N.del.E), algunos de los mejores escaladores empezaron a tomarse un poco más en serio su 'escalada de entrenamiento'. Tras mi ascensión a 'The Thimble', en 1961, los escaladores empezaron a darse cuenta de que el bloque podía considerarse como un fin en si, pero hubo que esperar otra década para que esto se concretizase.

"Reto a los escaladores a que excluyan intencionadamente la dificultad y el riesgo de algunas de sus escaladas para que encuentren o sientan el lado quinesiológico de la escalada. ¿No lo encuentras? ¿Te parece absurdo? Entonces poco importa la dificultad de tus encadenamientos, te has perdido algo puro y fundamental."

Creo que el término 'bouldering' aún no existía cuando tú empezaste a escalar sobre pequeñas piedras. ¿Es eso cierto?
No recuerdo haber sido el primero en emplear ese término. Creo que fueron algunos escaladores del sur de California quienes empezaron a usar el término para referirse a la 'escalada de entrenamiento' que realizaban sobre los bloques de Stoney Point, cerca de Los Angeles. Probablemente se lo copié a Yvon, Bob Kamps, Dave Rearick, o Royal.

¿Cómo eran los pies de gato que utilizabas durante los 50 y los 60?
Durante los 50 escalaba con unos 'Austrian Zillertals', unos pies de gato de ante, de caña baja, muy ligeros y con una suela negra muy rígida. Eran excelentes para canteo, pero patéticos en adherencia. También tuve unos 'Kronhoffer', parecidos a los 'Zillertals' pero menos rígidos. Hacia 1959 ó 1960 escalaba con unos P.A., parecidos a los que se fabrican hoy en día pero con una primitiva suela poco adherente. Después, a mediados de los 60, me compré unos 'RD', parecidos a los 'P.A.' pero más rígidos. La llegada al mercado, pocos años después, de los primeros 'Boreal Firé' y demás modelos de goma cocida, cambió considerablemente el concepto de dificultad.

¿Conociste a otros escaladores dedicados exclusivamente al bloque?
No, al menos durante los 50 y los 60, mis épocas más activas. A la mayoría de los amigos que hacían bloque conmigo, y algunos tenían un muy buen nivel, les llamaba más la escalada tradicional, los esfuerzos más largos. Una excepción era Rich Borgman, un 'recluta' del equipo de gimnasia de la Universidad de Colorado. Ya había escalado antes, pero pronto se convirtió en un asiduo bloquero que no salía a roca si no fuera para hacer búlder.

Háblame del entrenamiento físico al que te sometías.
Empecé a hacer gimnasia en la universidad y me convertí en un especialista de la cuerda fija de siete metros; mi mejor tiempo era de 3,4 segundos (empezando sentado y utilizando los brazos únicamente). También realicé difíciles ejercicios sobre anillas, ejercicios cuyos beneficios se transferían bien a la escalada en roca. Quizás todo esto me hizo ganar más masa muscular de la que se necesita para escalar, pero creo que era apropiado a finales de los 50 para poder pasar del predominante grado de 5.10. (6a en la escala francesa. N. del E.) Más tarde, comencé a desarrollar ejercicios más específicos a la escalada según me iba alejando del mundo de la gimnasia. Y, por supuesto, ¡hacer bloque es el mejor entrenamiento para el bloque!

He leído que para ti, el bloque y la soledad son inseparables, o al menos están muy unidos...
No es fácil contestar a esta pregunta, ya que también he disfrutado de muchas, muchas sesiones de bloque con mis amigos. Me gustaba la competición y el compañerismo, no obstante, si hablamos de dos o más personas estamos ante una comunidad social; cuando estás sólo, te enfrentas a una prueba de motivación interior fundamental, esencial que te brinda la oportunidad de ajustar tu conciencia. Aplicado a mí, el bloque -y también la escalada- se convirtió en una búsqueda más mística. La roca se convirtió en una parte de mí mismo y mi personalidad se extendió más allá de los límites de mi cuerpo. Una fuerza espiritual parecía afectar a la totalidad de mi entorno. En el fondo de mi religioso corazón, creo que soy un animista, como John Muir.

Precisamente, también has desarrollado ejercicios de control mental y en tu libro 'Master of Rock' afirmas alcanzar un estado mental místico mientras escalas. ¿Podrías explicarlo?
Trataré dos aspectos; el primero concierne la filosofía Zen; los ejercicios que realizaba apuntaban a eliminar cualquier obstáculo mental con un doble objetivo: alcanzar niveles más altos de rendimiento y sentir la escalada como una forma de meditación en movimiento. El segundo aspecto -que no está necesariamente relacionado con la escalada- se basaba en el desarrollo del 'Arte de Soñar', tal y como lo describe Carlos Castaneda en varios de sus libros sobre 'Las Enseñanzas de Don Juan'. Esto me permitía entrar en un tipo de realidad diferente. Quiero señalar que yo nunca he tomado drogas y que usarlas en este sentido me parece un enfoque equivocado de las teorías de Castaneda.

¿Crees que los escaladores de hoy en día le dedican el tiempo necesario al desarrollo de esa energía mental de la que hablas?
Por la calidad de las escaladas que se están llevando a cabo, pienso que los escaladores modernos han alcanzado un nivel de fuerza mental impresionante. Me da la impresión que han llegado más lejos que yo en este apartado. No obstante, existe otro aspecto, más sutil, del condicionamiento de la mente para la escalada: aprender a valorar las sensaciones que nos transmite la escalada, independientemente de su dificultad o de su exposición relativa. En este apartado me considero un maestro, ya que durante años he sido capaz de obtener grandes satisfacciones realizando escaladas en solo muy fáciles y sencillas. La serenidad que alcancé escalando en solo pequeñas piedras poco tiene que ver con las emociones que experimentan los escaladores en situaciones más exigentes. Por extraño que parezca, es necesario desarrollar una disciplina interior para no sentirse intimidado por la ausencia de dificultad o exposición. Reto a los escaladores a que excluyan intencionadamente la dificultad y el riesgo de algunas de sus escaladas para que encuentren o sientan el lado quinesiológico de la escalada. ¿No lo encuentras? ¿Te parece absurdo? Entonces poco importa la dificultad de tus encadenamientos, te has perdido algo puro y fundamental.

Tú que siempre has defendido el individualismo, tanto en la escalada como en la vida en general ¿qué opinas del auge que está viviendo el bloque como movimiento? ¿No es este fenómeno contrario al concepto de individualismo que tú defiendes?
Es cierto que el bloque está de moda. Yo siempre aconsejaré a los escaladores que no se dejen arrastrar por la corriente principal. Pienso, por ejemplo, que habría que tener cuidado con las trampas de la jerga, ya que tienden a familiarizar en exceso una actividad y acaban por restarle todo su misterio. Hoy en día hay tantos escaladores haciendo tantas cosas distintas (la mayoría relacionadas con la dificultad o el riesgo) que es muy difícil introducir o desarrollar tendencias realmente innovadoras a partir de las corrientes existentes sin que el resultado no sea simplemente 'algo extraño' ¡Demuéstrame lo contrario!

"Establecer sistemas de graduación es simplemente una necesidad de la escalada con cuerda pero algo totalmente innecesario en bloque."

¿Qué opinas del panorama actual de la escalada?
Tengo poco contacto con el mundillo de la escalada y del búlder actual aunque, desde esta alejada posición que es la mía, haré un par de observaciones; en los 50, cuando se pensaba que el nivel más alto se situaba en torno al 6a, la morfología del escalador no era tan determinante como lo es hoy en día. Escaladores altos y relativamente pesados como yo o -particularmente- Layton Kor o, al contrario, bajitos y fibrosos como Yvon Chouinard, podían dominar los grados más altos. Hoy en día, como ya sucedió en gimnasia femenina de alto nivel, sólo ciertos tipos de morfología permitirán rendir al más alto nivel. Este fenómeno hace que la escalada de elite se aleje cada vez más del terreno por el que se mueve el escalador medio para acercarse a un mundillo en el que, para muchos escaladores, la graduación de los movimientos no es más que un abstracto ejercicio de aritmética.

También tengo opiniones divididas en cuanto a la escalada deportiva; por una parte ha permitido encadenamientos realmente extremos que - en la actualidad- no habrían sido posibles de otra forma. Por otra, contrasta claramente con el concepto de exploración de las escaladas realizadas por las generaciones anteriores, en las que predominaba el arte de la escalada de autoprotección en terrenos desconocidos. Es una modificación de la escalada más tradicional que, sacrificando un aspecto, permitió el desarrollo de otro distinto. Aprecio el espíritu bloquero que transmite la deportiva pero, personalmente, encuentro un poco angustioso ver bonitas líneas de roca cosidas de seguros fijos. Quizás estas líneas no estaban destinadas a ser escaladas hoy en día, sino más tarde, por generaciones futuras más fuertes capaces de ascenderlas con un estilo más limpio.

Te diré qué es lo que yo siempre he considerado ser la máxima expresión de escalada en roca: la escalada en solo de exploración. En este estilo, líneas de roca menos espectaculares suponen un mayor desafío que algunas paredes verticales y lisas equipadas con chapas. He realizado un gran número de escaladas de este tipo durante años, culminando con mi temprana ascensión- en términos de dificultad - a The Thimble en 1961. La mayoría de mis realizaciones después de 1961 han sido menos difíciles pero no por ello menos satisfactorias. Yo aún me considero neófito incluso después de tantos años. A los 17 años, para mi primera experiencia de este tipo elegí una vía de la cara este de Long's Peak, en Colorado. Calzaba unas botas y sí que llevé conmigo una cuerda de cáñamo de unos 15 ó 20 metros y, años más tarde, aún llevaba una cuerda de emergencia para rapelar.

¿Qué piensas de las competiciones de búlder?
En su sentido más amplio el bloque siempre ha sido una actividad competitiva. Mis primeras sesiones de bloque en los Tetons y en Black Hills eran mini-competiciones, y nos lo pasábamos muy bien. Las competiciones que se organizan hoy en día son una extensión natural de esto aunque, de alguna manera, pasan por alto los matices de la práctica de base. Recuerdo que, hace años, un anuncio de una marca de pies de gato, en el que se veía a Peter Croft en mitad de un complicado solo, decía lo siguiente: 'Sin reglas, Sin rondas clasificatorias, Sin equipos, Sin uniformes, Sin trofeos, Sin público - Solo tú (y un par de pies de gato)'. Es sorprendente ver como una motivación comercial puede dar con la esencia de algo.

He oído que tú fuiste quien introdujo el magnesio en la escalada...
Sí, es cierto. Cuando aún era un gimnasta novato, te hablo del año 1954, empecé a llevarme un pequeño bloque de magnesio cada vez que salía a escalar. Pocos años después, usaba el magnesio sistemáticamente tanto para la escalada de vías como de bloque en los Tetons y muchas más zonas. A partir de ahí escaladores de todas partes empezaron a usarlo. Yvon (Chouinard) se resistió durante un tiempo- tenía una concepción ética de la escalada más pura que nosotros (¡a veces insistía en que había que escalar descalzo!).

¿Qué pensaban los demás escaladores de esto?
Cuando se dieron cuenta de lo que era capaz de hacer usando magnesio, ¡la mayoría se precipitó a las tiendas para intentar hacerse con una pastilla! Se podía encontrar en droguerías y en algunas tiendas de gimnasia.

"Aprecio el espíritu bloquero que transmite la deportiva pero, personalmente, encuentro un poco angustioso ver bonitas líneas de roca cosidas de seguros fijos. Quizás estas líneas no estaban destinadas a ser escaladas hoy en día, sino más tarde, por generaciones futuras más fuertes capaces de ascenderlas con un estilo más limpio".

Háblame del sistema de graduación que elaboraste para evaluar la dificultad de los bloques?
Mi idea era desarrollar un sistema personal que permitiese una diferenciación básica de la dificultad, pero que al mismo tiempo limitara esa diferenciación de tal forma que no se convirtiera en un sistema abierto con su infinita sucesión de números. Un sistema abierto refleja simplemente las diferencias de morfología entre los escaladores. B1 representaba el nivel más alto alcanzado en escaladas tradicionales con cuerda y B2, un nivel de dificultad en bloque más alto que el representado por el B1. B3 suponía un grado (generalmente temporal) aplicable a pasos de bloque extremos, probados por muchos pero tan solo encadenados por una persona.

Cuando un B1 recibía su primera repetición, éste bajaba automáticamente a B2 o B1. Con esto, yo veía un sistema que favorecía el espíritu competitivo pero sin llegar a complicar todo el proceso convirtiéndolo en una simple carrera hacia los números más altos. Puesto que el bloque era una actividad relativamente exenta de riesgos no era necesario utilizar un sistema que informara a los escaladores sobre la dificultad del problema en el que se iban a meter, ayudándoles de esta manera a evitar comprometerse en escaladas demasiado exigentes en relación con sus cualidades. La principal dificultad a la hora de poner en práctica este sistema era determinar el nivel correspondiente a B1 en un momento determinado, ya que esta correspondencia requiere ser cambiada constantemente a medida que va aumentado la dificultad de los encadenamientos a lo largo de los años. Esto era fácil en 1960, antes del advenimiento de la escalada deportiva, es decir, la fusión entre la escalada tradicional y el bloque. Hoy en día, la aplicación de la escala 'B', tal y como se ideó en un principio resultaría inapropiada. No obstante, si alguien quiere graduar sus bloques, aún pienso que tiene mérito utilizar un sistema relativamente indiferenciado (como la escala 'B'. N.del E.). En bloque, sería más lógico aplicar un sistema totalmente diferente, como el 'par system' utilizado en golf.

¿De qué se trata?
Aplicar un 'par system' significaría establecer el número de intentos que necesitaría un escalador de bloque de alto nivel (teóricamente) para encadenar un problema determinado, al igual que se hace en golf. Cuanto más alto sea el número par del bloque, más exigente será su encadenamiento. Evidentemente, esto haría hincapié en el tiempo empleado para realizar un bloque, en el hecho de tratar de encadenar lo antes posible, una actitud que realmente nunca llegué a adoptar, pero que es probablemente muy popular hoy en día. Por ejemplo, uno escalador que encadenase un bloque de 'par 4' en solo dos intentos, lo haría en 'dos bajo par'. Otro sistema posible - un sistema eliminante - tendría en cuenta el número de personas que hubieran podido realizar un determinado bloque: por ejemplo, E-7 significaría que siete personas habrían encadenado dicho búlder. Una vez que llegamos a un número arbitrario, por ejemplo E-10, el sistema dejaría de utilizarse en ese búlder. No obstante, el sistema que más me gusta es no usar ninguno. La belleza está en la simplicidad.

En ese sentido algunos escaladores como Chris Sharma o Klem Loskot ya no gradúan sus bloques...
Admiro su actitud. Quizás a algunos les pueda parecer regresivo pero yo creo que es un retorno a los orígenes de este deporte. Centrarse en la personalidad de los implicados y en las características de cada bloque, no en los números. Cuanto más alto es el grado numérico, más refleja las diferencias morfológicas entre cada escalador, es decir, el peso, la fuerza de dedos, la envergadura, etc. La dificultad, aplicada a un sólo movimiento, no es un concepto objetivo. Las competiciones entre amigos a las que participé tenían un carácter casi medieval pero de alguna manera resultaban ennoblecedoras. Consistían en un doble desafío: bien varios escaladores trabajaban juntos un proyecto, cada uno tratando encadenarlo antes que los demás o bien uno de los competidores retaba a los demás a que hicieran su último proyecto encadenado. No había ninguna necesidad de graduar los bloques. Además - y esto es crucial - estas competiciones no se basaban completamente en la rivalidad ya que cada uno trataba de ayudar a los demás. Además, en aquella época, la exploración era una parte fundamental de la actividad. Establecer sistemas de graduación es simplemente una necesidad de la escalada con cuerda pero algo totalmente innecesario en bloque.

En los años sesenta propusiste bloques como 'Right Eliminator' o The Thimble', que nadie podía repetir. ¿Eras consciente de su extrema dificultad?
Bueno, no podían repetirlos en aquella época, quizás porque no había muchos buenos escaladores dedicados al bloque. 'The Thimble' aguantó los asaltos de los escaladores durante veinte años principalmente por la voluntad de estos de usar el mismo estilo de ascensión que el aperturista, algo que agradezco a todos los que lo intentaron de esa manera. Los bloques 'Eliminator' y 'Mental Block' tardaron mucho menos en ser repetidos ya que se abrieron a finales de los sesenta, una época en la que el bloque comenzaba atraer la atención de la comunidad escaladora. A partir de la segunda mitad de los 70 llegaron nuevas caras, como Jim Holloway por ejemplo, que empezaron a abrir bloques cuya dificultad rebasaba los límites que yo había establecido. Supe entonces que el bloque seguiría desarrollándose y que los límites de dificultad seguirían progresando. Para mí supuso una gran satisfacción.

¿Consideras las cortas escaladas en solo como problemas de bloque?
A mediados de los 70 ya no escalaba nada con cuerda. Fue entonces cuando me dediqué exclusivamente a escalar en solo bloques o vías largas pero sencillas. El año pasado llevé a un amigo y a su hija a escalar a una zona cercana a mi casa. Nos acompañó un joven guía ya que yo sólo me comprometí a escalar algunas vías sin cuerda y mostrarles cómo lo hacía. Él me dijo: 'John, ahora me doy cuenta de que realmente no haces distinciones entre bloque y escalada; para ti es lo mismo, simplemente adaptas el nivel de dificultad a cada escalada.' Hace unos años, mi amigo de toda la vida Curt Shannon me dijo: 'los escaladores de deportiva minimizan el concepto de aventura mientras maximizan el de dificultad; con tus solos, haces exactamente lo contrario'.

¿Cuál es tu mejor recuerdo de escalada?
Hay demasiados recuerdos que contar; no obstante, hay uno grabado en mi mente que ilustra la naturaleza más competitiva del deporte: a mediados de los sesenta, Pete Cleveland y yo estábamos trabajando un bloque en las Needles de Dakota del Sur. Tras varios intentos, y después de haber probado las técnicas más variadas, estábamos bastante cansados. Pete estuvo a punto de superar el paso más duro, pero se cayó al suelo desde unos tres metros de altura; como si de una parodia de nuestro juego se tratara, tirado en el suelo con toda la polvareda haciendo volutas alrededor de su cuerpo inerte y haciendo esfuerzos para respirar, dijo: 'puedo hacerlo' .

"Los ejercicios Zen que realizaba apuntaban a eliminar cualquier obstáculo mental con un doble objetivo: alcanzar niveles más altos de rendimiento y sentir la escalada como una forma de meditación en movimiento."

¿Sigues haciendo bloque?
Sí, de vez en cuando, aunque no puedo hacer movimientos dinámicos. Tengo demasiadas lesiones crónicas.

¿Hay algún escalador o persona que te haya servido de inspiración?
Me inspiró mucho el libro 'Lonely Challenge' ('Desafío Solitario', N. del. E.), de Hermann Buhl. Sus solos siempre me han intrigado. También me inspiró el gran gimnasta ruso Albert Azaryin, cuya potencia y control sobre las anillas me sirvió de inspiración para desarrollar movimientos dinámicos controlados en escalada. Admiro a muchos escaladores por numerosos motivos; prácticamente en cada sesión de búlder he aprendido algo de los demás.

¿Crees que la nueva generación está aportando algo a la actividad o al contrario, piensas que están viviendo de las rentas?
Han hecho progresar el nivel técnico hasta unos límites inimaginables para los escaladores de la antigua generación. Algunos de los escaladores de elite son muy jóvenes, algo parecido a lo que ocurre en gimnasia femenina. Aunque la gimnasia femenina sea un deporte que goza de mucha cobertura mediática durante los Juegos Olímpicos por ejemplo, creo que hoy en día es mucho más difícil para el público en general identificarse con los atletas, mucho más que hace cuarenta años por ejemplo. Es una pena. Supongo que esto ocurre en la mayoría de los deportes: la separación entre el atleta y el espectador crece a medida que va aumentando el nivel técnico el deporte y, por lo tanto, exigiendo un tipo de morfología cada vez más específico. El gran atractivo de la escalada hace 50 años era que cualquier persona en buena forma física podía aspirar a alcanzar el máximo nivel establecido. En aquella época, en América, la escalada en roca se estaba separando claramente del alpinismo. Desde entonces, ha ocurrido lo mismo con el bloque y la escalada de vías, o con la deportiva y las competiciones de elite organizadas sobre estructuras artificiales. La escalada libre y en solo de alto nivel era algo inimaginable hace 50 años. Lo que está ocurriendo hoy en día no es una simple progresión lineal que parte desde los orígenes de la escalada de vías.

¿Y qué consejo darías a la nueva generación?
Por favor, por favor, no dejéis que el bloque se convierta en algo parecido al 'Skateboarding'. No os dejéis llevar por la corriente y pensad por vosotros mismos. Escuchad el sonido del silencio. Descubrid de lo que sois capaces sin ayuda o presión de los demás. Cuando se apague vuestro espíritu competitivo buscad el lado quinesiológico de la escalada. ¡El juego es más amplio de lo que uno se puede imaginar!

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