


El oso, junto al urogallo, se verá amenazado por la construcción de la nueva estación. Foto: Francisco Márquez |
Mientras en Francia, Alemania, Austria y Suiza se están planteando qué hacer
con sus pistas de esquí alpinas -que este invierno han reducido en un 10% los
ingresos debido al cambio climático- en España aún se quieren construir más
pistas para esquiar. Actualmente existe un controvertido proyecto para crear una
macro-estación de esquí en las tres vertientes del macizo de Peña Prieta, en el
corazón de los Parques Naturales de los Picos de Europa y de las Fuentes
Carrionas: la Estación Invernal de San Glorio.
De llevarse a cabo, esta estación de esquí supondría un grave atentado
medioambiental de fuerte impacto en la zona, de enorme importancia ecológica, ya
que es el lugar en el que viven muchas especies animales que no tienen
alternativa de habitar en otro lugar, incluidas dos especies amenazadas de
extinción: el oso pardo y el urogallo. El lugar elegido para montar los 60
kilómetros de pistas de esquí proyectados, amén de una buena cantidad de
establecimientos hoteleros y de ocio (incluido un campo de golf) es una zona de
Red Natura 2000, Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) y Lugar de Interés
Comunitario (LIC), lo cual ha hecho merecedor a este paraje de las medidas de
protección medioambiental que financia la Unión Europea.
Esta maravilla de valle, con su fauna, su flora y sus lagos glaciares, tal
vez se arruine para siempre por culpa de la estación de esquí y de lo que ella
implica: talas de árboles y matojos y alteración del curso de las aguas;
tendidos eléctricos; construcción de carreteras, remontes y funiculares;
tránsito de vehículos de gran tonelaje; construcción de edificios y párkings; y
por supuesto la visita constante de decenas de miles de turistas al año, con sus
coches, sus basuras y su ruido.



Parque natural de la montaña palentina, donde se quiere construir la estación. Foto: desnivelpress.com |
Intereses especulativos
El eurodiputado de los Verdes españoles David Hammerstein lleva meses de
pelea. Recientemente denunciaba en el Parlamento Europeo la situación: «la Junta
de Castilla y León no puede coger financiación comunitaria durante años para
proteger al oso y ahora pedir permiso para destruir el centro de su hábitat»,
dijo Hammerstein. «No es aceptable modificar las zonas de protección natural
europea al antojo de los intereses especulativos de un proyecto de muy dudosa
rentabilidad social», añadió. Un buen resumen de lo que ocurrirá si se da vía
libre a este proyecto, y también de por qué se quiere construir y qué intereses
han movido a los grupos parlamentarios del Partido Popular, PSOE y Unión del
Pueblo Leonés (UPL) en el Parlamento castellano-leonés, a dar su visto bueno y
su apoyo al proyecto.
La respuesta a estas dos últimas cuestiones es, una vez más, el dinero que
genera la especulación urbanística. En el Diario de León , Manuel E. Rodriguez
Barrero, responsable de Los Verdes en la Comarca Leonesa de Laciana, escribía:
"San Glorio es una oportunidad única para un grupo muy reducido que dará un gran
pelotazo, a costa de la gran mayoría de los ciudadanos de las zonas afectadas.
Sólo unos pocos entrarán en el reparto. Y el camelo de esos 1.400 empleos, entre
directos e indirectos, ya se verá que al final se quedan en la mitad de la
mitad. Y, además, serán empleos precarios y con contratos basura. Exactamente
igual que están siendo en el resto de las estaciones de invierno del país y de
Europa".
Pan para hoy, y hambre para mañana. Hambre sin osos pardos ni urogallos, y
sin una de las zonas agrestes más feraces de España y de Europa. El Gobierno
central y la Comisión Europea están en la obligación de impedir este destrozo.
Fuente: Plataforma en Defensa de San
Glorio