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Relato personal de Alex Txikon: seis días agotadores y una llegada terrorífica

Este es el relato que nos envía Alex Txikon de los seis días que han pasado fuera del campo base y del duro regreso al mismo al encontrarse colapsada en tres puntos la Cascada de Hielo. Se encuentra muy animado tras alcanzar los 7.800 metros. Norbu Sherpa (siete veces cima en el Everest) y Nuri Sherpa (tres) también quieren ascender el Everest invernal.

Alex Txikon - Jueves, 26 de Enero de 2017 - Actualizado a las 07:30h.

Alex Txikon en el Everest invernal
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Tras seis  días fuera de casa (del campo base) y una llegada terrorífica, es tiempo de reflexionar. La fatiga acumulada y las situaciones extremas me han pasado factura y dificultan mi descanso. Por lo tanto, a estas horas de la madrugada, he querido sacar todo lo que llevo dentro y haceros partícipes de lo vivido durante estos últimos días. ¡Espero que lo disfrutéis conmigo!

El día 17 salen Carlos y Chepal para el C1 a 6.050 metros para pasar su primera noche en altura

Quiero destacar la labor de diez personas para equipar en tan solo seis días la famosa cascada del Khumbu, peligrosa, exigente y que requiere de muchísimo compromiso. Ha sido llevada a cabo por ocho escaladores nepalíes, dos Ice Doctors (Nima y Ghense), seis escaladores amigos (Norbu, Nuri, Chhepal, Furba, Lakpa y Pemba) más Carlos y yo. [Nota de redacción: Alex Txikon prefiere el término escalador nepalí a la denominación habitual de sherpa].

Seis días muy intensos de mucho peso a cuestas y de equivocarnos mucho, pero con motivación y cariño hemos salido para adelante. Partimos el día 19. Nuri, Norbu, Furba y yo salimos a las 7 de la mañana y en 4 horas alcanzamos el C1 situado a 6.050 metros.

Los 4 porteamos más de 30 kg cada uno: 400 metros de cuerda, escaleras, etc. Llegamos al C1 y Chhepal y Carlos ya han arrancado para el C2 que se encuentra a 6.400 metros. El viento sopla muy, muy duro, nos tenemos que tirar al suelo con las fuertes ráfagas; vamos solventando los diferentes obstáculos que el glaciar nos propone; solventando grieta a grieta y al menos hemos tenido suerte o hemos calculado bien: ha sido necesaria hasta la última escalera. Una vez superada la última grieta sin fondo, nos adentramos en el Valle del Silencio, que hoy de silencio más bien tiene poco, ya que el viento apenas deja que nos escuchemos entre nosotros. Los seis escaladores estamos remontando por primera vez está pendiente muy tendida: Norbu, Nuri, Furba, Chhepal y yo.

Pensé que los dos Ice Doctors nos iban a acompañar al C2, pero esta vez, o en esta expedición, va a ser que no; por tanto, del C1 en adelante nos quedamos ocho escaladores: Norbu, Nuri, Furba, Chhepal, Lakpa, Pemba, Carlos y yo.

Salimos del C2, con miedo, ya que igual que días anteriores, nos adentramos en lo desconocido

Seguimos ascendiendo. Vamos los seis con mucho peso y el viento sopla con mucha mayor intensidad. Veo que algo no marcha bien, Carlos va sufriendo mucho, va con más de 30 kilos, quizás sea debido a eso. Al llegar al C2 montamos las tiendas en condiciones bastante duras.

Pasamos los seis la noche lo mejor que podemos, Norbu, Nuri, Chhepal, Furba Carlos y yo. Al día siguiente amanece frío, pero nuestra motivación esta tan alta que esta vez, de los 6 integrantes del grupo, tres decidimos empezar las labores entre el C2 a 6.400 metros y el C3 a 7.300. Partimos Norbu, Nuri y yo, muy muy pero que muy cargados, y el resto descansa en el C2.

Salimos del C2, con miedo, ya que igual que días anteriores, nos adentramos en lo desconocido. Estamos en invierno y los tres solitos, atravesamos el glaciar y a unos 6.700 metros llega nuestro primer problema del día, la rimaya, que nos cuesta más de dos horas. Visualizar, entender y después atacar el flanco más débil de la rimaya y por supuesto el más seguro.

Empezamos a equipar, nos vamos relevando y alcanzamos unos 6.900 metros más o menos, calculo. El día es regular, nos bajamos muy rápido al C2. Al llegar nos encontramos con Chhepal, Furba y Carlos, que están de descanso, y con Lakpa y Pemba, que suben más material, cada uno porta 400 metros de cuerda. Por tanto, los ocho nos encontramos en el C2. Estos ocho escaladores trabajarán del CB hasta C2: Norbu, Nuri, Chhepal, Furba, Lakpa, Pemba, Carlos y yo.

Carlos empeora y tomamos la decisión de evacuarle en helicóptero

Pasamos una noche bastante buena y muy unidos un equipo bueno y con muchas ganas, un equipo de esos en los que cada uno sabe lo que tiene que hacer. Carlos pasa la noche regular, pero para suerte de todos decidimos descansar el día 21 tras dos intensas jornadas para todos. Hay que tener en cuenta que era la cuarta noche de Carlos y Chhepal en altura, no es descanso completo, pues movemos nuestro C2 de ubicación a otro punto a diez minutos caminando más arriba. El C2 es un campo hostil, al menos ahora: gélido y sombrío con apenas cuatro horas y media de sol. Algo no marcha bien, Carlos ha empeorado, hemos caminado diez minutos y le cuesta cinco veces más que a los demás; apenas camina seis pasos. Comunico con la base. Creo que acertamos Aitor, Carlos y yo en la decisión que tomamos de evacuarle.

Quiero agradecer al piloto y a Seven Summits su rapidez y agilidad en esta maniobra peligrosísima de evacuación de Carlos desde 6.400 metros. Un vuelo muy arriesgado.

Cuando oímos el helicóptero a eso de las 16.30 h yo no daba crédito a lo que estaba sucediendo. Era un milagro hecho realidad, menos mal, ya que una noche más para Carlos hubiera sido muy dura y creo que no hubiera tenido las fuerzas suficientes para descender al campo base.

Todo el protocolo que hemos seguido ha sido intenso y de un desgaste altísimo. Finalmente el helicóptero pone rumbo al campo base con Carlos. Con ello se desvanece todo nuestro plan inicial y el equipo queda muy tocado pero no hundido.

Carlos, nos has dado mucha motivación, ilusión y ganas de afrontar... esto dice mucho de ti. Como persona eres un tío grande, muy grande. Te echamos de menos, Carlitos.

Partimos al C3 en un día de mucho viento pensando que amainará

Nuestra tercera noche en el C2. La expedición ha dado un vuelco, nos juntamos los 7 escaladores y finalmente decidimos salir por la mañana, una vez sabida la situación de Carlos, que se encuentra en Lukla bien y contento. Me lo cuenta Aitor desde el campo base.

Partimos pues en la mañana del 22 hacia C3 a 7.300 o 7.400 metros con la intención de llegar a C3 y montarlo y dormir allí. El día es muy duro, demasiado viento, pero partimos siendo tan ingenuos que pensamos que el viento amainará.

Partimos, Norbu, Nuri, Chhapal y yo. Los 4 vamos nuevamente muy cargados y después de un gran trabajo y esfuerzo de portear y equiparnos nos encontramos dentro de una minúscula tienda de campaña en el C3 entre 7.300 y 7.400 metros con unas ráfagas de viento muy intensas y con el crujido de un serac que nos está acechando.

Pasamos una noche muy dura con mucho frío y sin poder dormir por el fuerte viento, sabemos que no va a ser sencillo, ni fácil, y que nos esperan momentos muy duros. La mañana del día 23 es despejada y con poquito viento, al menos esa es la tendencia, nos levantamos a las 6. ¡¡Jaaa!! ¡Cualquiera sale del saco de dormir con la que está cayendo! Aitor y Pablo desde el base me contaron ayer que la temperatura que tuvieron osciló entre los menos 30ºC y menos 35º con viento ligero. Claro, en el C3 no nos pegará el sol hasta las 11 de la mañana, y en efecto así fue.

Mucho frío y una equivocación: salir cuando aún no calienta el sol

Chhepal no se encuentra bien y decide bajarse, por, tanto, nos quedamos Norbu, Nuri y yo. Salimos los tres del C3 con intención de equipar todo lo que se pueda. Dios mío, ¡que equivocación salir sin sol! ¡Mira que se lo dije a Norbu y Nuri!

Empezamos a escalar y apenas puedo mantener el calor en dedos de las manos y de los pies. Nos la estamos jugando. Qué hora tan larga, aunque con el sol no os penséis que cambia mucho la cosa. El frío es muy intenso y el viento empieza a soplar. Tanto Norbu como Nuri quieren alcanzar los 8.848 metros de la cumbre del Sagarmata, que es como los nepalís llaman al Everest.

Norbu Sherpa, que ha alcanzado 7 veces la cima del Everst, y Nuri Sherpa (3) también quieren hacer el Everest invernal

Norbu la ha escalado siete veces, Nuri tres. Pero les encantaría hacerlo en invierno, por tanto apretamos lo dientes y los tres a una. Vamos progresando y ganando metros. Los tres escalamos sin uso de oxigeno artificial. Calculo 7.500 metros. Más tarde 7.600, sobrepasamos la bandas o franjas amarillas, estaremos muy altos, a unos 7.800 metros o quizás más. Nos encontramos bien contentos y muy felices de lo que estamos haciendo un equipo muy reducido, con muchas carencias para semejante empresa.

Descendemos lo más rápido que podemos rapelando por las cuerdas fijas con un dolor tremendo en nuestros gemelos y dedos de los pies, principalmente. Rapelamos la rimaya y Furba se acerca a nuestro encuentro con algo de agua y té caliente. Nuestros cuerpos doloridos y maltratados lo agradecen y es tan grande el orgullo y satisfacción por el trabajo realizado que el agotamiento o cansancio parece no florecer en nuestros cuerpos.

Llegamos al C2. Lakpa y Pemba han cocinado un dallbhat, arroz con lentejas. ¡Qué pasada llegar al C2 desde 7.800 y encontrarte con semejante manjar a 6.400 m! Comunico con el base y hablo por radio; Carlos está en Katmandú. Estoy contento y feliz aunque sigue en el hospital. Qué bien, ya que todo el día ha estado rondando en mi cabeza.

Comemos el dalbhat y nuestros cuerpos caen rendidos como en una maldición. Una maldición de la que tenemos que salir nosotros solitos. La mañana del 24 es despejada como casi siempre y también fría, pero los rayos del sol calman nuestro cansancio y hacen más llevaderos estos momentos. Nos levantamos a las 8, recogemos todo. Nos ponemos en camino los 7, Norbu, Nuri, Chhapal, Furba, Lakpa, Pemba y yo. Bajamos muy rápido por el Valle del Silencio. Marcamos con cañas de bambú el glaciar. Prefiero marcarlo de descenso ya que siempre depuras errores o trazas la ruta. ¡Qué contentos vamos!

"Estamos con la ruta colapsada en un sitio peligroso y muy difícil"

Hay menos de una hora desde el C2 al C1. Comento que llegamos para el hamaiketako [almuerzo en euskera] y me emociono, tengo ganas de bajar al CB y contarles los momentos del recate de Carlos a Pablo y Aitor y si hice lo correcto. Empiezo literalmente a correr para abajo por las cuerdas fijas.

Y de repente, la maldición: ¡estamos solos y la cascada se ha caído! Nadie dijo que iba a ser fácil, ni sencillo, pero sí que el compromiso iba a ser muy alto y que nos tendríamos que sacar nosotros mismos las castañas del fuego. Estamos con la ruta colapsada en un sitio peligroso y muy difícil. ¿Cómo continuar con el material que tenemos?

Estoy entre nepalíes. Tras hablar por walkie no hay rostros muy positivos o expectativas alentadoras. Creo que quieren regresar al C2. Oigo la palabra vivac y pregunto: “¿estamos solos, no?”. De los dos ice doctors que han currado súper duro durante 6 días, Nima se ha marchado a casa y Gelchen solo no va a poder ayudarnos. Por tanto, nos toca buscarnos la vida. Se hace el silencio.

Propongo primer plan, muy kamikaze: jugarnos el tipo pasando debajo de los seracs del Everest que escupen constantemente. Es muy poco tiempo debajo de los seracs. Finalmente lo descartamos. ¡Menos mal que el tiempo es favorable!

Me ato a una cuerda y me aseguran y trato de buscar una salida en este dichoso laberinto, tratando de escapar de esta maldición. ¡Es una locura, estamos jodidos! ¡Piensa, Alex, piensa! Doy con una posible salida peligrosa pero al menos no kamikaze. Doy el relevo a Nuri y ¡por fin! ¡Yuju! Parece que ya se acabó nuestra maldición.

Nos encontramos la Cascada de Hielo colapsada en tres puntos

Pero nuestra maldición no ha hecho más que empezar. En tres ocasiones más, la cascada está completamente colapsada y nos toca buscarnos la vida. Ya que estamos los 7 solitos y lo hemos hecho una vez, ¡vamos a poder tres veces más!

Estamos aquí por la hermosura del invierno y su soledad

Y así de sencillo: lo que iba a ser una vuelta a casa sencilla ha sido todo un día de esfuerzo buscándonos la vida con los recursos e ideas que aportamos cada uno de nosotros. En la primavera hay mucha gente transitando esta cascada. A diferencia de ahora, creo que veinte escaladores, conocidos como "ice doctors" [sherpas especialistas en equipar la Cascada de Hielo], se encargan del mantenimiento. Nosotros hoy estábamos y ¡estaremos solos! Por tanto, esto sirve de aprendizaje y de constatación de que entre el C1 y el CB también estaremos solos. Nadie nos dijo de que iba a ser sencillo, pero estamos aquí por la hermosura del invierno y su soledad. Veremos de lo que somos capaces.

Norbu, antes de llegar al último rappel, me dice: ”Alex, ¿sabes que creo que hace más de 20 o 30 años que ningún occidental ha hecho lo que estás haciendo tú?”. Lo pienso y creo que no será así pero le contesto que me gustaría subir allí arriba y bajar. Y al bajar todos, entonces será cuándo hayamos hecho el Sagarmata. Y para ello hay que trabajar duro, muy duro.

Le abrazo a él primero y después uno por uno al resto del equipo. Les agradezco su trabajo uno a uno, me emociono y les digo que creo que lo estamos haciendo bien. Eso creo.

Ahora aquí es muy tarde, pero estoy muy a gusto escribiendo para todos vosotros. Os tengo aquí conmigo.
¡Muchas gracias!
Alex Txikon (desde el campo base del Everest).

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