Silvio ‘Gnaro’ Mondinelli ha hecho cumbre por tercera vez en el Everest. El catorceochomilista italiano ha acudido en esta ocasión a la montaña más alta del mundo en calidad de guía, acompañando a un cliente hasta la cima. En esta ascensión, Mondinelli ha utilizado oxígeno embotellado por primera vez en su carrera y ha protagonizado una de las anécdotas del año en el Himalaya al no darse cuenta cuenta que el regulador estaba roto y que durante 1.500 metros de desnivel simplemente estuvo transportando el peso extra de una botella permanentemente llena.
En una entrevista concedida a la página web italiana Montagna.tv desde el campo base, donde se prepara para iniciar el regreso a casa este fin de semana, Silvio Mondinelli explicaba con ironía lo más destacado de su expedición. “He llegado a 8.500 m sin oxígeno. Tuve que salir con la botella desde los 7.000 metros, me la cargué a la espalda, pero por encima de los 8.000 m empecé a sentir frío en los pies. Y pensaba: ‘Con todo lo bien que decían que iba esto del oxígeno… No me lo parece’. Hacia los 8.500 m me he dado cuenta de que ¡no funcionaba el regulador! Lo he visto porque mis botellas estaban siempre llenas a pesar de que las llevaba desde hacía dos días! Sin embargo, después los sherpas me han arreglado el regulador y entonces sí que he notado la diferencia”.
Mondinelli, que logró el último de sus Catorce sin oxígeno en el Broad Peak en julio de 2007, explicaba que esta vez había optado por usarlo: “Es una elección que he tomado por la seguridad mía y de Aldo (Garioni, amigo suyo y presidente de la Società Excursionisti Besciani Ugolini, con quien compartía la ascensión como guía). Yo no estaba allí por mí sino por él, para acompañar a un amigo hasta la cima. En esta situación, debes pensar primero en la seguridad de aquel con quien vas”.
Crítica a los patrocinados con oxígeno
En la entrevista, Silvio Mondinelli comenta que “Aldo me ha dicho: ‘Eres verdaderamente un animal. He visto que ralentizabas un poco el ritmo, pero nunca hubiera pensado que estuvieras subiendo sin oxígeno’. Mi consuelo es que esto quiere decir que todavía no estoy para desechar, ¿no? Sin embargo, debo decir que no entiendo como puede haber patrocinadores o periódicos que pueden dar dinero y reconocimiento a quien asciende con oxígeno, o no hacer diferencia. Es otra cosa, si lo llevas vas como un tren, no puedes ni siquiera compararlo a subir sin”.
Dejando de lado la cuestión del oxígeno, Mondinelli se mostraba contento por haber alcanzado la cima, donde fue saludado efusivamente por numerosos sherpas y donde pudo dedicarse a admirar el paisaje. “La subida no ha sido fácil. Este año no había nieve, todo era roca y piedras; los que nos dedicamos a esto ya estamos acostumbrados, pero para quien no como Aldo, es muy cansado utilizar los crampones sobre este terreno”.

















