Desde diferentes medios se llegó a aventurar que Viagra podría ser indispensable para cualquier persona que se dedicase al alpinismo o a otros deportes practicados en alta montaña, ya que el medicamento, se decía, «ayudaba a tratar el mal de altura».
Conxita Leal, una de las autoras de la investigación, del Instituto de Estudios de Medicina de Montaña (IEMM), lo rechaza: «No sirve para el mal de montaña. No es acetazolamida (Diamox o Edemox son sus formas comerciales) que sí es eficaz ante las diferentes patologías que se dan en el mal de montaña».
Eficaz contra el EPA
La confusión surgió porque el sildenafil, uno de los componentes activos del Viagra, sí que es eficaz contra hipertensión pulmonar producida por la hipoxia y por tanto podría ser usado como tratamiento o prevención del edema pulmonar de altitud.
El sildenafil también puede ser útil en las patologías crónicas de la altura como el mal crónico de montaña o la cardiopatía subaguda frecuente en las poblaciones de altitud, aunque los autores de la investigación advierten que los resultados son preliminares y que será necesario hacer nuevos estudios para identificar quiénes son los individuos y las situaciones de potencial interés para el uso del sildenafil en la montaña
Sin estímulos…
Por lo demás, la existencia de efectos secundarios como dolores de cabeza y estomacales, hipotensión o sofocaciones ya se conoce. Sobre la deseada, o temida, erección según cómo, dónde y cuándo, la doctora Leal responde con seriedad profesional: «Haría falta un estímulo. El sildenafil es sólo un vasodilatador».
En cualquier caso, se dice que, desde 1998, fecha en la que se inventó, dieciséis millones de hombres han mejorado sus relaciones sexuales con el Viagra.









